Irán se afloja el velo

Hace un par de días tuve una conversación con el periodista de la cadena Vocento José Antonio Corbillón acerca del levantamiento de las sanciones a Irán. Comparto con ustedes el reportaje que ha publicado hoy, en el que también se recoge la opinión de mi antiguo alumno el doctor Armin Mobarak. También se puede leer en alguno de los periódicos del grupo Vocento, como El ideal de Granada y en KioskoyMás.

Como suele ser habitual la conversación fue amplia aunque luego en el periódico solo quede plasmada una breve parte de lo que se habló. Considero que conversamos sobre asuntos más interesantes que el de la construcción, pero sin duda esta es una de las perspectivas desde la que hay que tratar de interpretar los nuevos tiempos ilusionantes que se avecinan en Persia. Si los malos del mundo no lo impiden.

Este es el párrafo que condensa la conversación:

Rafael Robles exprofesor en la Universidad Allameh Tabatabaei de Teherán ve en Irán reflejos de la España aperturista de los años 70. «Ahora están viviendo la Transición», resume este docente que coincide en que la «recuperación económica traerá la libertad». Entre los peligros destaca el de unas urbes «ahogadas por una construcción salvaje y alocada, de baja calidad. Les llevará, tarde o temprano, a una ‘burbuja inmobiliaria’». Por eso, asfixiados por una inflación que supera el 30% y un paro desbocado, los iraníes han celebrado los preacuerdos con Occidente como un nuevo amanecer.

Irán se afloja el velo 3/3

Irán se afloja el velo 2/3

Irán se afloja el velo 1/3

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El control de internet

La revista Libre pensamiento publica en el número de invierno, el 81, un dossier sobre tecnologías, con el que amablemente me invitaron a colaborar. Mi artículo se titula “El control de la red” y se puede leer comprando la revista o esperando tres meses a que se publique de forma gratuita en la red.

En el artículo trato sobre el poder ideológico en la red, las batallas que representan los gigantes Google y Wikileaks y sobre el software de control.  Estas son las frases que han destacado los editores a lo largo de las ocho páginas:

La obsesión-compulsión por el poder en el mundo terrenal cuenta con su fiel reflejo en el mundo digital.

Es imposible inhibirse de la controladora naturaleza humana que, a través de las instituciones que la representan, anhela controlar su entorno para ejercitar el placer de sentirse poderoso y satisfacer la vanidosa aspiración de imponerse a los demás y de ordenar la realidad según sus apetencias.

Desde hace una década se pugna por el poder ideológico únicamente en la red. Quien controle la red, en definitiva, controlará el poder ideológico.

Recordemos que uno de los máximos accionistas de Twitter es nada menos que Al-Waleed bin Talal, miembro de la familia real de Arabia Saudí.

Está en juego la noovisión que representa Julian Assange y el abrumador torrente informativo que facilita con Wikileaks o la que concita Google al constituirse en mascarón de proa de la política internacional.

La hegeliana Google frente a la rousseauniana Wikileaks libran en estos momentos una tremenda batalla dialéctica a la espera de la síntesis definitiva que determine nuestra manera de comportarnos en internet: o transparencia total o transparencia siempre que no perjudique a los intereses de Estados Unidos y sus aliados.

Cortar las barbas a la información para hacerla más comprensible o para poder abarcarla implica el enorme riesgo de ser manipulada.

En el dossier también aparece un artículo del colectivo Ippolita titulado “Los rostros actuales de la informática de la dominación”; otro de Margarita Padilla, autora de El kit de la lucha en internet, titulado “Creatividad y comunicación en la época global”; otro del profesor de Psicología Social Juan Muñoz titulado “Conocimiento abierto y tecnología”; y otro del Grupo de Estudios de la Ciencia y la Tecnología de Barcelona, titulado “Tecnologías de la salud ¿cuán saludables son?”.

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La letra, ¿con sangre entra?

El periodista Alberto González me entrevistó hace varias semanas para redactar un reportaje en el suplemento Exclusive de El periódico que ha titulado “La letra, ¿con sangre entra?”.  Se publicó el pasado 25 de octubre y pueden leerla en este enlace a partir de la página 16. Es curioso porque el tema del artículo se aprovecha directamente para vender ropa de adolescentes, en lo que viene a ser algo así como agresiva publicidad integrada, con escritos “ad hoc”. Por si algún seguidor de este blog estuviera interesado, copio a continuación el fragmento referido a mis palabras:

“En el sistema educativo nunca habría que castigar”, sentencia el profesor de educación secundaria Rafael Robles. “Humillar y dañar son verbos incompatibles con educar. En los casos graves, como atentados contra la integridad física o psicológica de los miembros de la comunidad educativa o contra la propiedad, intervenir ya no es un asunto de los profesores, sino de las fuerzas de seguridad del Estado”, remacha.

Lógicamente, esto no significa que deban pasarse por alto los malos comportamientos estudiantiles. “Hay que actuar en el momento justo en que se produzca la infracción, pero no mediante el castigo, sino mediante el trabajo sereno y continuo de profesionales de la psicología y la orientación”. Lamentablemente, añade la misma fuente, “no existe en los institutos una figura especializada en alumnos disruptivos, por lo que cada profesor trata de sobrellevarlo como su intuición le indica, por ensayo y error, con los graves problemas que ello implica […]. Igual que hay conserjes, jefes de estudio y profesores, en todos los centros educativos deberían existir expertos en alumnos difíciles que estuvieran disponibles a lo largo de toda la jornada laboral para cuando se produjeran problemas en el aula. Incluso en casos graves se podría trabajar con ellos la terapia cognitivo-conductual [enfocada en la vinculación del pensamiento y la conducta]. Lamentablemente, no hay dinero para esto”, lamenta Robles.

Según las reflexiones de este especialista, “lejos de corregir un problema, el castigo lo aumenta […]. Promueve cierto sentimiento de desdén y desprecio en los jóvenes. Y algunos alumnos hasta transforman esa necesidad de venganza en un sentimiento de culpa”. Por otra parte –argumenta– cuando el sistema educativo castiga a un alumno también está castigando a sus padres, pues a menudo hay que buscar en el ámbito familiar el origen de graves problemas de comportamiento. “El castigo, pues, sume también a los progenitores en un desagradable estado de ansiedad que, a veces,  transforman en agresividad contra el centro o contra sus propios hijos”.

Para Robles, expulsar tampoco es educar. “Es una medida de reality shows. Un sistema educativo que se ve obligado a expulsar a un alumno ha fracasado, porque sus integrantes no saben tratar los casos difíciles. Expulsar a un estudiante es un acto de patetismo, de desvergüenza, de falta de compromiso, de iniquidad”. Además, la expulsión no deja de ser un premio para el alumno que, al día siguiente, podrá levantarse tarde, porque lo interpretará como unas vacaciones.

LA ALTERNATIVA. “Un profesor verdaderamente vocacional sufre dentera al oír la palabra castigo. Cuando uno se ve obligado a castigar es porque no ha sabido encontrar habilidades educativas, porque tiene pocos recursos, pocos conocimientos de psicología y poco amor y pasión por su trabajo”. Según este profesional, la clave está, pues, en el “diálogo y en incentivar la generosidad y el respeto de los estudiantes […]”. Subraya también la importancia del “refuerzo en forma de palabras positivas y de ánimo por parte del profesor. “Un ‘¡buen trabajo!’ dicho con simpatía motiva muchísimo a los estudiantes. La ausencia de refuerzos positivos –o decir solo lo malo y nunca lo bueno– son dos vicios intolerables en un educador”.

Finalmente, Robles relaciona la importancia que se otorga al castigo en la escuela y el nivel económico de un lugar: “Como España es un país arrasado por la crisis-estafa que implica que haya hasta 44 alumnos en las clases de bachillerato, el recurso del castigo es más recurrente. Es más fácil que tratar el problema cara a cara, con tiempo, con mimo”.

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Hacer la presencia

Me apetecía estos días previos al inicio del nuevo curso leer metafísica profunda. De este modo me hice con Hacer la presencia. Fotografía, arte y (bio)tecnología de Polona Tratnik porque trata un tema que me interesa hasta la obsesión, a saber, la influencia de la tecnología en el ser humano.

La filósofa eslovena reflexiona en esta obra publicada por Herder sobre el arte fotográfico y su imbricación con la vida, así como sobre la influencia de la biotecnología en el cuerpo. Así dicho parece uno más entre los numerosos tratados sobre arte contemporáneo, sin embargo se reconoce la profundidad filosófica de la autora con sus sesudos análisis del concepto de presencia, sobre cómo traer al presente lo que ya es pasado, campo en el que las tecnologías de la imagen, y por lo tanto, el arte contemporáneo, tiene tanto que decir.

Pero hablar de la presencia es, por supuesto, tratar también sobre la muerte, la no-presencia. Sobra decir que el pensamiento compulsivo sobre la muerte es lo que originó el arte, la técnica y la tecnología, que, en el fondo, no dejan de ser vanos intentos para alcanzar la inmortalidad por parte del ser humano.

Aparte de los amantes de la filosofía, este libro debería ser leído por los profesionales de la fotografía porque fotografiar es algo más que captar imágenes, porque mil palabras valen más que una imagen o, cuando menos, son complementarias. Porque aunque no alcancemos la inmortalidad, el arte y la tecnología nos aproximan a ella.

Dos fotos
Dos de las fotografías analizadas en el libro

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Diario de clase

Una de las claves para que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea efectivo consiste en mantener un diario de clase. Cada día un estudiante se encarga de escribir en un cuaderno común lo que sucede y se aprende en el aula, al día siguiente él mismo lee en voz alta lo que escribió para que nos pongamos pronto en situación y, después, se lo deja a otro compañero que repetirá el proceso. La importancia de esta herramienta la explica Félix García Moriyón en su libro Pregunto, dialogo, aprendo, que ya reseñamos en nuestro blog. Puede leer el capítulo sobre el diario de clase en este enlace (PDF).

Esto viene a colación porque acabo de conocer una aplicación que va a ayudarnos este curso a trabajar mejor con el diario de clase. Vean el siguiente vídeo para entender rápidamente el concepto:

Creo que con SOSNotes será más sencillo organizar, administrar, almacenar y consultar los diarios. Además es muy probable que surjan iniciativas de trabajo en equipo aprovechando esta aplicación. ¿Algún profesor se anima a proponer alguna unidad didáctica basada en esta aplicación?

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Tirado en la calle


La gente pasa indiferente ante este señor arrojado en la calle. Deben de pensar que es uno más, entre tantos, que intenta hacer negocio a costa de la compasión y de las neuronas espejo de las buenas personas. Hoy nadie se le acerca, pero si ahí sigue es porque otros días le lanzaron monedas.  Le miran pero no le ven. O le ven pero no le miran. Piensan que quizá sea otro parásito social, o un alcohólico, o un esquizofrénico que reniega de la medicación; o, lo más probable, se ven reflejados en él y, asustados, pasan de largo. La aporofobia, ya saben. ¡Si vistiera diferente!

Trato de superar mi pudor para grabar la escena con mi teléfono móvil, pero el pudor se impone  a mi morbosa necesidad de describir los trapos sucios del sistema. Bastan estos diez segundos para demostrar que nos hemos vacunado contra la piedad. El prójimo ya no existe.

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Lectores recableados

Los que empezamos escribiendo un blog hace más de diez años contábamos con miles de lectores y, por lo novedoso y sofisticado del invento, cuanto escribíamos lo tomaban tan en serio como un periódico;  parece que fue ayer cuando publiqué el primer posteo sobre mi visita auna cárcel estadounidense, mas los años transcurridos no pasan tecnológicamente en balde y así, con la sencillez de las nuevas plataformas, se extendió su uso y nos alcanzó el blogoboom con la consiguiente disminución de lectores que se repartieron entre miles de nuevos blogueros.

Sin embargo, de dos años a esta parte, ya nadie presta atención a los blogs ni a los periódicos —ni, obviamente, a los libros— sino que las gentes hodiernas se limitan a leer tweetbooksfacetweets y, como siempre, el Marca. Pero lo peor es que con la zigzagueante práctica lectora se ha recableado el cerebro para que los lectores ya no entiendan siquiera dichas brevilocuencias sino que se limiten a surfear; los nuevos lectores son surfistas con prisas que hacen equilibrios en la tabla de cadatweet pensando siempre en la siguiente ola. [CONTINUAR LEYENDO].

También puede escucharlo completo en el podcast:

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