Acabo de ver una entrevista a Wert en la manipuladora cadena de televisión -cuyo nombre me da vertgüenza citar- en la que se forjó antes de ser ministro de Educación. Ha faltado a la verdad una vez más y quiero dejar constancia de ello en este humilde blog para intentar paliar sus, presuntamente, intentos de manipulación de la opinión pública.
En primer lugar, según el Decreto de currículo los temas a tratar en el bloque·de la asignatura de Ciudadanía denominado “Relaciones interpersonales y participación” son los siguientes: “dignidad personal”, “igualdad de derechos individuales”, ”reconocimiento de las diferencias“, “rechazo a las discriminaciones“, ”fomento de la solidaridad“, ”participación y representación en el centro escolar” y “actividades sociales encaminadas a lograr una sociedad justa y solidaria.
En segundo lugar, algunas de las recomendaciones del Consejo de Europa son:
Prestar especial atención a la adquisición de actitudes necesarias para la vida en sociedades multiculturales, respetuosas de las diferencias y preocupadas por su entorno, que está experimentando rápidos cambios, a menudo impredecibles.
Capacidad de reconocer y aceptar las diferencias.
Promoviendo y reforzando los enfoques y métodos educativos y de sensibilización en toda la sociedad y, en particular, entre los alumnos y los estudiantes, que favorezcan un clima de tolerancia y el respeto de la diversidad cultural y religiosa
Como acaban de comprobar, si extirparan el mencionado bloque de la polemizada asignatura estarían incumpliendo con tres de las propuestas del Consejo de Europa. Algún día tendrán que dar explicaciones de todo este despropósito ante las autoridades educativas europeas con el mismo nivel de pleitesía que rinden a las autoridades económicas y a las mafias financieras.
Mis alumnos conocieron el pasado jueves a Yoro, un amigo gambiano que llegó a España tratando de esquivar la muerte. No buscaba el paraíso, simplemente huía de las guerras, el analfabetismo, las hambrunas y la falta de esperanza. Las desgracias provocadas por las abyectas mafias financieras internacionales le obligaron a sortear infinidad de peligros que le arrastraron hacia España, donde intenta sobrellevar el día estudiando un oficio y practicando el atletismo para, alguna vez, volver a su país con el fin de aplicar todo lo aprendido y trabajar por una Gambia desarrollada y justa. Quiere ser presidente de su empobrecido Estado para sacarlo de la miseria.
El silencio sepulcral de los estudiantes mientras Yoro hablaba es la mejor prueba de su conmovedor discurso. A continuación muestro el vídeo de la conferencia comentándolo en tres partes. Antes doy las gracias a mis alumnas de segundo de Bachillerato Alba, Cristina, Sara, Ana y Carlos que me ayudaron a organizar el encuentro y a Pedro, que hizo las fotografías así como a María, que grabó el vídeo, ambos de 4º de ESO.
Comenzó Paco Pascual citando el verso de Jorge Manrique “Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar” en clara alusión al río Gambia en torno al cual se creó la nación africana -igualmente llamada Gambia- donde nació Yoro. Prosiguió explicando que en África muchos países se llaman como los ríos (por ejemplo los ríos Gambia, Níger, Senegal y Congo dan nombre a sus países). Es como si España se llamara “Iberia” -la tierra del río Ebro-.
Como pueden ver en el mapa, Gambia, rodeada por Senegal, se sitúa en el Golfo de Guinea, también conocido como el “Golfo de los Esclavos”:
Desde allí partían los esclavos que serían vendidos en Norteamérica del Norte y en Norteamérica del Sur para trabajar en los campos de algodón sin retribución alguna. Cuando se abolió la esclavitud algunos volvieron a sus países de origen y tuvieron que enfrentarse a una descolonización tan desordenada que hundieron, más si cabe, la región en la miseria. Algún día los africanos, bien asesorados, pedirán cuentas por la rapiña y codicia europea.
A continuación Paco Pascual explica que Gambia es un precioso país muy conocido en España gracias a la serie “Raices” protagonizada por el gambiano Kunta Kinte, y que puede ver completa en este enlace. Seguro que si ven el primer episodio quedan enganchados:
Bien dice Paco Pascual que los habitantes de las islas griegas aprendían de los viajeros, como nosotros aprenderemos del nuevo Ulises que es Yoro. Además afirma contento que Yoro ya no tiene que escapar de la policía porque le van a dar “papeles” pronto. He de decir, en honor de la verdad, que son muchos los policías que se quejan de las inhumanas órdenes que reciben “desde arriba” obligándoles a identificar a personas aleatoriamente según su aspecto físico y no por despertar sospechas fundamentadas. ¡A Yoro lo han parado para identificarle en varias ocasiones simplemente por ser negro!
Es por ello que Yoro ha vivido tres años con mucho miedo a que le pudieran llevar al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche en el que, como se explica en este informe, no se cumplen los Derechos humanos (presuntamente atenta, entre otros, contra los artículos 1, 2, 5, 6, 7, 9 y 11) pero su mayor temor era que de allí podría ser deportado a su país; en esta vida todo es empeorable y en España, aunque golpeado, no ha de preocuparse de que algún rebelde llame a su puerta de madrugada.
Para finalizar Paco Pascual comparte con nosotros los siguientes materiales para profundizar en los temas que tratará Yoro y que mis alumnos deberán usar para las reflexiones en sus blogs:
Yoro vivió en Gambia hasta los 10 años. A esa edad empezó a viajar -o, más bien, huir- porque era pobre; no le faltaba alimento pero su familia no podía cubrir otras necesidades básicas. Ni siquiera se le dio la oportunidad de asistir al colegio, lo que le sigue entristeciendo hoy en día. Sin nada que perder ni arraigos materiales que le retuvieran se lanzó a la mar a la edad de diez años para pescar en aguas senegalesas. Pasó parte su niñez achicando el agua de los barcos.
Sus padres no querían que corriera peligro, pero necesitaban el dinero que Yoro les enviaba. En un mes ganaba lo que sus padres en varios. Su abuelo le llamaba “El español” porque desde los cinco años soñaba con llegar a España. Contemplaba ensimismado los cayucos en la playa y quería irse en ellos. Hoy sabemos que hizo su sueño realidad, pero antes de llegar a España tuvo que hacer dos peligrosos intentos recorriendo Senegal, Guinea Bisau, Guinea Conacry, Mauritania y Marruecos.
En su primer viaje, con quince años, estando en Guinea Bissau les denunciaron por pescar “sin permiso” así que una noche, por sorpresa, les apresaron unos marineros que les condujeron a tierra donde les torturaron y apenas les daban comida. Antes de liberarle le robaron su dinero. Emprendió ilusionado la marcha a Guinea desde donde decía la gente que se podía partir en cayuco hacia España; con este objetivo en la mente, al embarcar en Senegal acabó, por caprichos del azar, en Mauritania. Allí tomó un cayuco con otras150 personas para ir a España. Fue un viaje muy duro porque había viento y un fuerte oleaje.
Era tal ferocidad de las aguas que a los capitanes les entró miedo y condujeron la embarcación a la tierra más próxima, Marruecos. A pocos kilómetros de la orilla la policía marroquí les detuvo y les trasladaron a tierra firme. En la cárcel marroquí permanecieron dos días completos alimentados únicamente por un par de sopas aguadas. La policía marroquí también les quitó dinero que llevaban a España para llamar a sus familiares.
Al tercer día de su estancia en Marruecos les despertaron a las cinco de la mañana para meterles en camionetas de ovejas y trasladarlos a la frontera con Mauritania. No los adentraron en la propia Mauritania por temor a que la policía mauritana les rechazara ya que ellos no son sus compatriotas, así que deberían seguir en Marruecos; es por ello que los policías les abandonan en medio del desierto. Yoro tuvo que andar quince horas hasta llegar a un pueblo, con mucho calor, sin agua y sin comida. Su viaje había fracasado.
Sin embargo nada puede erradicar la motivación que da la necesidad de sobrevivir, así que en 2009, ya con 18 años, volvió a emprender la aventura. Como no tenía dinero intentó ser uno de los capitanes del cayuco que, por dirigir la embarcación, viajan gratis.
Ser dueño de un cayuco es un negocio altamente lucrativo: Si hay 150 personas por cayuco y cada una paga mil euros el negocio está claro. Solo debe comprar el barco, la gasolina y reunir a los “pasajeros”. Una vez que ha partido el cayuco el patrón puede despreocuparse, el dinero ya es suyo: no importa que los viajeros lleguen a su destino, que mueran o que vuelvan. Es tan elevado el beneficio económico de organizar viajes para pobres que sueñan con dejar de serlo que se generan verdaderas mafias del cayuco que nada tienen que envidiar a la Cosa Nostra.
Yoro no teme al mar porque es marinero y está acostumbrado a pasar largas temporadas sin pisar tierra. Eso le enseñó a enfrentarse a las peligrosas aguas del Atlántico e iniciar el peligroso viaje a España. Por el contrario la mayoría de los viajeros del cayuco sí que tenían miedo y vomitaban mareados. El miedo, al igual que sucede en Occidente, es el freno más poderoso de los sueños.
Un día encontró en la calle a un dueño de un cayuco que tenía el viaje preparado a falta de un capitán que llevara el barco. Yoro aceptó con la única condición de que le diera dinero para que, al llegar a España, pudiera telefonear a su familia. Era el 10 de febrero de 2009.
El cayuco en el que viajó tenía veinticinco bidones de gasolina de sesenta litros cada uno, además de 78 personas hacinadas en unas reducidas dimensiones de siete metros de eslora por dos metros de manga.
Los que allí iban, al igual que Yoro, apostaban su futuro a vida o muerte. Se trataba de llegar o morir en el intento, algo que sólo pueden hacer cuyas vidas apenas se diferencian de la muerte. Entrar en un cayuco es como jugar a la ruleta rusa, pero sufriendo mucho antes de morir: no se muere por un rápido disparo sino por la lenta erosión de la sal, el sol y el agua.
Tras tres días navegando el agua destrozó el motor y la embarcación no pudo seguir adelante. Mientras lo intentaban arreglar el mar se agitó con olas de hasta siete metros de altura. Esto dañó muchísimo a los pasajeros porque la salada agua marina entró en sus cuerpos dejándolos en carne viva. Yoro avisó al inicio de la aventura de que la clave para sobrevivir consiste en no dormir ni comer, sólo hay que hidratarse continuamente. La fuerza del mar era de tal magnitud que el ancla no podía cumplir su función y, por tanto, no fueron capaces de arreglar el motor.
Sin embargo la corriente marina -que los viajeros identificaron con la mano de Dios- hizo que el 14 de febrero, sábado, llegaran a Tenerife a las 8:30 de la mañana, donde había mucha gente esperándoles y dándoles agua y mantas. Yoro y sus compañeros pensaban, ingenuamente, que ya habían alcanzado su objetivo. Sin embargo la primera palabra que aprendió fue “corre” porque una chica le gritaba “corre, corre”. Entendió su significado cuando a continuación le gritó la internacional palabra “¡policía!”.
Llegaron a Tenerife sanos y salvos los 78 viajeros del cayuco. Todos estaban agotados así que no pudieron huir de las autoridades. Yoro, aunque aún con energía, tampoco corrió para no despertar sospechas. La Cruz Roja les ayudó.
Estuvieron en las dependencias policiales durante tres días en los cuales ni siquiera les dieron la oportunidad de ducharse para quitarse la sal que les producía horribles escozores. Luego les llevan dos días a un centro de la Cruz Roja en Tenerife donde sí pudieron ducharse y reponer fuerzas. Pero el descanso duraría poco porque inmediatamente les trasladaron a lo que él denomina como cárcel y que es el CIE de Fuerteventura. Pensaba ingenuamente que al día siguiente ya estaría trabajando.
Como desconocía la lengua española -y la Policía Nacional tampoco les entiende- el único lenguaje con el que podían comunicarse era con el de las porras. Estuvo en el CIE cuarenta días y Yoro dice que le pegaron muchísimo. El artículo 58 de la Ley de Extranjería afirma que “el internamiento se mantendrá por el tiempo imprescindible para los fines del expediente, sin que ningún caso pueda exceder de cuarenta días” así que tras la cuarentena le llevaron a Madrid, donde le acogió Cruz Roja con la que permaneció nueve meses. Allí estudió español.
Vio nevar, algo que pensaba que solo ocurría en las películas y pensó que se iba a morir de frío. Hizo un curso de camarero donde conoció a la familia con la que convive ahora. Tenía miedo a que tuviera que dormir en la calle y pensaba resignadamente en regresar a su país -donde la esperanza de vida es de 57 años- pero esta familia le salvó en el último momento.
He tenido que cortar la parte del vídeo en la que Yoro habla de su amigo albino porque el propio albino así lo ha solicitado. Lamentablemente los albinos son presa de la superstición y de la brujería y prefiere pasar desapercibido. Desde este blog le mando todo mi ánimo.
Tras la charla mis estudiantes plantearon sus preguntas. Al principio les costó hablar porque era demasiada la información que había que asimilar y muy dramática. Yoro les dejó sin palabras.
La alumna Silvia planteó la cuestión del racismo de los gambianos. Yoro responde que sí lo son, pero que ni siquiera saben lo que es el racismo. Explica al modo socrático que es el desconocimiento lo que hace que sean racistas. En España sucede igual.
La alumna Rocío le pregunta si la discriminación en Gambia es igual para hombres y mujeres y él responde que sí. También le pregunta acerca de los que enferman durante el viaje en el cayuco. Yoro responde que no se puede hacer nada con los enfermos excepto darles agua y comida porque carecen de medicinas y no son médicos. En su último viaje no hubo ningún muerto pero en su primer intento de 2007 murieron ocho personas. No les quedó más remedio que arrojar al agua los cadáveres, porque en el barco se pudren, huelen mal y transmiten enfermedades.
Aprendió español cuando llegó en 2009 sin haberlo estudiado antes. En Gambia no tuvo ninguna posibilidad de estudiar. Desde su casa al colegio hay treinta kilómetros así que su padre no le pudo dar estudios. Si apenas tenían dinero para comer no podían permitirse el lujo de pagar el transporte.
A continuación Yoro nos relata una triste historia que, aunque prefiere no recordar, quiso compartir con nosotros. Estando en Senegal salió un día a pescar con su compañero de habitación. Tras finalizar una buena jornada de pesca su amigo se lanzó al mar para nadar y relajarse. En ese momento apareció un enorme tiburón y Yoro y sus compañeros empezaron a gritar. Cuando su amigo presa del pánico inició el nado hacia el pesquero, el tiburón se dio cuenta y lo atacó. Cuando Yoro y el resto de marineros subieron a su amigo solo quedaba medio cuerpo. No les quedó más remedio que tirar los restos de su amigo al mar para que el tiburón lo comiera y les dejara en paz. La única preocupación de Yoro era decir a la familia de su amigo devorado -que cada día le esperaba en la playa para recibir el pescado- que su hijo había fallecido. Tras este trauma Yoro pasó tres meses en tierra por temor a los peligros del mar. Como era previsible, al no tener dinero ni actividades que hacer se vio obligado a volver a la mar.
Yoro ha visto muchas veces a muertos por armas. También ha sido testigo de disparos entre embarcaciones. Igualmente estuvo en una zona de Senegal donde hay muchos rebeldes y vio cómo cuatro militares vestidos de paisanos cortaron la cabeza a unos policías delante de todos.
En el pueblo de Yoro tienen mucho miedo porque está justo en la frontera con Senegal y allí hay incursiones de los rebeldes senegaleses, sin embargo a Yoro hay pocas cosas que le asusten. En España lo valora todo: vivir tranquilamente, estudiar, hacer cualquier profesión que uno guste. Si él hubiera tenido la posibilidad de estudiar no se habría jugado la vida en el mar.
El alumno Diego pregunta si los policías españoles le pegaron. Yoro dice que muchísimo y que a uno de sus amigos le aporrearon, cayó por las escaleras y se rompió el brazo; además al día siguiente lo extraditaron a su país. Cada veinte ciudadanos de un mismo país el consulado firma y los devuelven a su lugar de origen en un avión fletado por el gobierno. Como de Gambia no había suficientes ciudadanos Yoro pudo quedarse en España pasados los cuarenta días preceptivos. Sólo eran seis gambianos.
Yoro también nos comenta que en Gambia hay medicinas pero hay que pagarlas. Su padre se enfermó gravemente y tuvo que mandar desde España 300 euros. Sin ese dinero no habría tenía opción de sobrevivir.
La alumna Rocío pregunta si piensa volver a su país y Yoro responde que sí porque es donde nació y le gusta muchísimo. Quiere ser el presidente de su nación. También comenta que desde Canarias cada día salen dos aviones repletos de inmigrantes indocumentados de vuelta a sus países.
Considero que esta experiencia que comparte Yoro con nosotros es muy interesante para los estudiantes de las asignaturas de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (o como quieran denominarla), Educación Ético-Cívica y Filosofía y Ciudadanía. Los profesores y alumnos de estas asignaturas podríamos iniciar un diálogo a través de Twitter con el hashtag#testimoniodeYoro ¿Se animan? También están invitados los docentes y alumnos de asignaturas similares desde otros países. El objetivo es intercambiar opiniones y reflexiones en torno a las dificultades de la inmigración a partir de la experiencia de Yoro, enriqueciéndola con otras experiencias similares, materiales complementarios, vídeos, etc. Sería interesante que el hashtag #testimoniodeYoro se convirtiera en trending topic.
El ministro de Educación José Ignacio Wert, mi jefe, me ha insultado gravemente al decir que el trabajo docente que he realizado en los últimos cursos ha consistido en adoctrinar en la asignatura de “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos”. Supongo que se refiere a la parte de la definición que indica que adoctrinar consiste en “inculcar creencia”. Debo decir a este señor que yo -y la mayor parte de profesores de esta asignatura- enseñamos a pensar, no a creer. Es obvio dirigirle, si tanto le molesta el asunto de las creencias y las doctrinas, hacia mis compañeros del departamento de Religión (más familiarizados que nosotros con el conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad…). Es tan irracional, gratuito e injusto este insulto que los sindicatos deberían denunciarle porque ¿qué respeto me mostrarán mañana los padres y los alumnos tras escuchar las infames declaraciones del ministro?
Dice este señor que nuestra labor como profesores de “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” ha ido más allá de la educación cívica y que eso es intolerable. Para arreglarlo -aunque su acusación sea falaz- arguye que es necesario eliminar el bloque que trata acerca de las relaciones interpersonales y humanas.
De este modo el ministro, con su vil propuesta, nos enfrenta a una importante paradoja. En dicho bloque que quiere fulminar es necesario trabajar en clase, según el Decreto de currículo, los asuntos relativos a la dignidad personal, la igualdad de derechos individuales, el reconocimiento de las diferencias, el rechazo de las discriminaciones y el fomento de la solidaridad. Dado que la asignatura se denominará “Educación Cívica y Constitucional” es obvio deducir que los profesores de “Cívica” deberemos trabajar con los estudiantes la Constitución (como venimos haciendo en EpC); sin embargo, para cumplir con el deseo irracional y peligroso de este indescriptible ministro que no quiere que tratemos “las relaciones humanas”, habría que soslayar, extirpar u olvidar varios artículos constitucionales:
Los relacionados con la igualdad de derechos individuales y reconocimiento de las diferencias:
Artículo 1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdady el pluralismo político.
Artículo 9.2 2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.
Artículo 23. 2. Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes.
Artículo 31.1 Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.
Artículo 32. 1. El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.
Artículo 149. 1. El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: 1.ª La regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales.
Los relacionados con el rechazo de las discriminaciones
Artículo 14. Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
Artículo 35. 1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.
Los relacionados con el fomento de la solidaridad:
Artículo 2. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
Artículo 45. 2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.
Artículo 138. 1. El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.
Artículo 156. 1. Las Comunidades Autónomas gozarán de autonomía financiera para el desarrollo y ejecución de sus competencias con arreglo a los principios de coordinación con la Hacienda estatal y de solidaridad entre todos los españoles.
Artículo 158. 2. Con el fin de corregir desequilibrios económicos interterritoriales y hacer efectivo el principio de solidaridad, se constituirá un Fondo de Compensación con destino a gastos de inversión, cuyos recursos serán distribuidos por las Cortes Generales entre las Comunidades Autónomas y provincias, en su caso.
Dado su curriculum -en el que predomina la entrega a la banca y a empresas de hacer encuestas- y sus declaraciones xenófobas, comprendo su dislate en el mundo de la educación. A pesar de ello los profesores de “Cívica” seguiremos con nuestra modesta y constante labor de formar a ciudadanos responsables a pesar de algunos ministros irresponsables a los que les hubiera venido bien nuestra asignatura, cualesquiera que sean sus nombres.
El profesor José Pazó junto a Dragó comentaron sus impresiones sobre el libro y me plantearon algunas cuestiones sobre su génesis y acerca de las vivencias docentes fuera de España. Lo reseñaré detenidamente dentro de unos días, tras la emisión del programa.
El motivo de este posteo es comentar brevemente la segunda parte de la grabación, dedicada a sugerir una lectura y condenar otra. Recomendé el extraordinario e indispensable La doctrina del shock de Naomi Klein, por ser un libro con el poder de resquebrajar racionalmente las convicciones buenistas e ingenuas de los liberales contemporáneos (el liberalismo es una utopía preciosa -que a mí me seduce- pero sanguinaria en su práctica -sobre todo cuando soslaya los principios morales-, similar a su contrario e igualmente macabro comunismo no-democrático).
Lo anecdótico -y creo que pertinente porque se trata de la televisión del gobierno autonómico más neoliberal de España- es que aproveché este momento para desabrocharme la camisa y mostrar la camiseta de la #mareverde que reivindica una educación pública de calidad y que simbólicamente exige que finalicen los despreciables latrocinios que se ejercen desvergonzada e irresponsablemente sobre el sistema educativo público para satisfacer las nefastas y vomitivas políticas neoliberales que nos han introducido en la crisis-estafa y que nos abocan a ampliar injusta y estrepitosamente la brecha social, aniquilando el principio básico constitucional de la igualdad de oportunidades. El mensaje que quería dejar está claro: Recortar en educación en medio de una crisis-estafa es como recortar en hospitales en plena epidemia de lepra.
El ejemplar que arrojé al cajón de los libros perjudiciales es Caminos de servidumbre, del padre del neoliberalismo Hayek, por razones obvias. Al finalizar la grabación regalé La doctrina del shock al presentador que aceptó cordialmente.
Dragó ha concedido entrevistas provocadoras y ha escrito artículos incendiarios contra el 15M y el sistema público que no acabo de comprender; paradójicamente el conocido escritor cuenta con su programa televisivo de minorías gracias a los impuestos que financian a la televisión pública madrileña; un espacio de estas características difícilmente tendría cabida en un canal privado por ser dudosamente rentable. A nivel personal es muy afable e incluso se brindó a intervenir en alguna de las asambleas del movimiento 15M (simplemente debe acercarse a la Puerta del Sol un domingo a las 12 y pedir la palabra). Su temor -en mi opinión infundado- es que este tipo de movimientos deriven en una guerra civil; me sorprende que ignore que la fuerza del 15M estriba en su pacifismo y su método dialógico.
El programa se podrá ver a la 1 de la madrugada del 8 al 9 de febrero18 al 19 de abril en Telemadrid o en su web en el apartado “Emisión en directo”. Cuando cuente con la grabación la comentaré para aclarar algunos puntos que se me quedaron en el tintero. Uno no es muy consciente de lo que ha dicho y hecho hasta que no se ve.
Doy las gracias a Sánchez Dragó y a su equipo por la amabilidad que tuvieron al concederme unos treinta minutos del preciado tiempo televisivo. Además sé que no lo censurarán porque el presentador cree en la libertad de expresión y, de hecho, ni siquiera le gusta que editen sus programas por entender que es una forma de manipulación.
Les dejo con el vídeo “Caminando juntos” sobre la verdadera marea verde que no quieren mostrar los medios de comunicación españoles vendidos a intereses turbios (gracias a Leonor por enviarlo):
Es conditio sine qua non del acto de creación que acompañe el contexto, el territorio, el paisaje y el paisanaje. Es así que no hubiera surgido el método cartesiano si no existiera Holanda porque, al parecer, los Países Bajos hacen sentir a uno dominador y poseedor de la naturaleza, paso previo a sentirse realmente vivo, a observarse como un ser pensador que acabe gritando emocionado en la arquimédica y relajante bañera “cogito!” “sum!“.
Un Descartes desposeído de su patria francesa, repleta de atractivas tentaciones que impiden a uno pensar, pudo encontrar en Holanda el reposo suficiente para que fructificaran ideas, escribiera con disciplina y se sumergiera en la soledad indispensable para la destilación del método de conocimiento que revolucionaría la historia de la humanidad.
Pierre Bergounioux recorre a vista de pájaro la Europa del siglo XVII sobrevolando con detenimiento las calles y parajes por los que, en ese mismo momento, pasea Descartes, y medita, y lucha o dialoga. Solo Holanda pudo brindar al gran Renato la oportunidad de hallar su método dentro de lo más profundo de su ser. “Los países que permiten trabajar como es debido no abundan”, lo que quizá explique que no haya surgido un filósofo grande en España.
Las 91 páginas de Una habitación en Holanda nos invitan a escapar del lugar en el que hayamos nacido, nos urgen a encontrar nuestro espacio vital allende nuestras fronteras para liberar al espíritu que, exangüe y acobardado, lucha por expresarse frente a un futuro similar al del león del zoológico. Este librito es un espléndido alegato para liberar la pulsión que nos transforma en viajeros: no revolucionaremos la historia de la filosofía pero sí liberaremos nuestro espíritu.
La editorial Minúscula nos trae de nuevo destellos de felicidad al regalarnos un Descartes cercano que se deja tocar, tratar e interrumpir en su labor creadora. No le diré nada. Que siga creando desde el limbo. Ahí van algunas perlas:
Nos toca a nosotros adivinar sus razones, entender qué pasión lo arrastra a un país extranjero, en plena guerra, cuando solo tiene la intención de pensar y sin que le importe en absoluto que lo haga aquí o allí. (p. 48)
¿Qué lugar se prestará a esta actividad, dónde filosofar? hay un país que reúne ventajas que lo hacen preferible a cualquier otro. Son los Países Bajos. (p. 68)
La rica vida social, el gusto por la conversación, si no se va con cuidado, impiden trabajar como es debido, es decir, sin pausa, solo. Siempre habrá algún vecino, algún conversador de talento, alguna dama que abra vuestra puerta para distraeros o sacaros de casa. Es preciso, pues, exiliarse. (pp. 89-90).