Ancestra

Portada de Ancestra

Queda añadido como lectura recomendada dentro del tema “Identidad personal, libertad y responsabilidad. Los interrogantes del ser humano. Respeto a las diferencias personales” de la asignatura Educación Ético-Cívica el libro Ancestra de Enrique Ballesteros Fernández (Éride ediciones, 2010).

Su lenguaje asequible para los adolescentes y los temas de carácter ético vividos en primera persona por los personajes hacen de esta obra un buen punto de partida para tratar en clase la controversia suscitada por la memoria histórica vista de forma concreta, sin abstracciones ni grandes titulares tendenciosos de los que abusan los medios de comunicación actuales, ni declaraciones políticas que escondan espurios intereses.

Desde la historia concreta de unos protagonistas que desde el presente viven intensa y esquizofrénicamente un pasado plagado de peligrosos idealismos, anarquismos, totalitarismos y ultramontañismos, se invita al lector a plantearse quién es en realidad y qué mecanismos actúan desde la historia reciente para determinar la identidad que conforma en nuestros días a quienes tuvieron ancestros que vivieron el enfrentamiento de políticas utópicas en la primera mitad del siglo XX. Un fondo negro y nihilista nos acompañará a lo largo de la novela, pero el autor, sirviéndose del amor como núcleo de nuestra identidad, intentará que nos reconciliemos con la esperanza de que no vuelvan a repetirse los errores ancestrales.

La flecha en el aire. Diario de la clase de filosofía

Ismael Grasa es la antítesis del profesor que yo deseo ser por las siguientes razones:

1. Grita a sus alumnos: (…) con uno de los grupos he tenido ya que enfadarme, gritar y poner sanciones (p. 104).

2. Su principal herramienta de trabajo es el libro de texto: otra cosa que me ha disgustado de los cambios en la nueva edición del libro de texto es el orden de los capítulos (p. 62). Los alumnos de primero de filosofía entran en el aula, se sientan y abren el libro de texto por la página que les mando (p. 143)

3. No aplica las nuevas tecnologías en la educación: dibujo en la pizarra el mito de la caverna (p. 74).

4. Parece sentirse cómodo en un sistema social injusto: Él quiso entonces explicarse y buscar mi complicidad, dijo que durante años había sido liberado sindical en el “sector de la enseñanza”, y que tenía constancia de que mi colegio había estado en la cola en condiciones laborales. Le respondí que, por lo que sabía, nuestros sueldos se ajustaban hoy al convenio general, pero que, en todo caso, nadie trabajaba ahí obligado (p. 84).

5. Se muestra irrespetuoso con las creencias religiosas: tratándose de un colegio, me parecería poco educativo que ofrecieran menús religiosos. A un profesor de ciencias le he dicho que no dejaba de sorprenderme que en el aula explicase con detenimiento la composición de la materia mientras que en el comedor atribuyese contenidos mágicos a ciertos alimentos. (p. 41).

6. No trabaja para que todos sus alumnos pertenezcan a la élite: Ella es de las que normalmente atienden en clase, sus ojos pertenecen a ese grupo en que los profesores necesitamos apoyarnos dentro de cada aula, sobre todo cuando subimos el listón de las explicaciones y queremos saber si hay alguien siguiéndonos (p. 85).

7. Tiene peligrosos aires de suficiencia en lo que se refiere a conocimientos pedagógicos: Para dar mis clases de bachillerato no me son necesarios más conocimientos de los que tenía cuando acabé la licenciatura. (p. 95).

8. Consiente la expulsión definitiva de los alumnos conflictivos (algo que solo se puede hacer en colegios privados como en el que trabaja): Es, en definitiva, un chico que tiene sus días contados en el colegio, si no hay un cambio rápido en él. (p. 107).

9. No confía en una educación democrática: La esencia de la educación es que no es democrática, como tampoco es democrática una familia. (p. 108).

10. Desprecia a los alumnos que no se ajustan a su pedagogía: La profesora, en un tono de broma, ha utilizado la expresión “inútiles” para referirse a los alumnos que no rinden lo que deberían. (…) Me he reconocido yo también en esto. (p. 126)

11. Cree que el profesor es sobre todo un transmisor de conocimientos. (p. 128).

12. Corre riesgo de manipular a sus estudiantes: El alumno es capaz de distinguir la parte expositiva de la valorativa (p. 142).

13. No cree que el diálogo sea la herramienta fundamental en el aula de filosofía: si el profesor muestra cualquier fisura, titubeo o debilidad, el alumno lo aprovechará para introducir una cuña con la que detener la clase y hacer algo más llevadero, en este caso un debate, da igual sobre qué. (p. 150).

14. No es riguroso con algunas de sus afirmaciones. Por ejemplo dice que en Irán las mujeres tienen prohibido jugar al fútbol (p. 179), lo cual es completamente falso . ¡Se lo prohibimos los occidentales!

Sin embargo Grasa posee otras virtudes buenas para el sistema educativo: imparte la clase con corbata (p.173), lee mucho en su tiempo libre, recita poemas en el aula (p. 87), él mismo limpia las pintadas de las mesas sin que nadie se lo exija (p. 195), enseña en julio a los alumnos rezagados (p. 197), etc. Además su estilo narrativo es muy atractivo, las palabras fluyen sin esfuerzo y el libro se lee con gusto en un par de noches.

Felicito a la editorial Debate por haber apostado por publicar experiencias didácticas como la de Ismael Grasa y darle una buena promoción mediática. Conocer puntos de vista distintos en la forma de entender la educación es, sin duda, algo muy valioso para los profesores. Sin embargo el proyecto editorial quedará cojo si no publica otras experiencias docentes que entiendan la educación de forma diametralmente distinta a la de Grasa.

Regalo cinco ejemplares de El español en la maleta

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Nuestro libro El español en la maleta ya está disponible en las librerías. Me ha sorprendido gratamente lo bien cuidada que está la edición y me ha producido gran placer releer al azar algunos de los relatos. Huele bien, da gusto acercarlo a la nariz para respirarlo y los dedos se deslizan por la página con delectación. Aunque me esté mal el decirlo: los relatos, salvando el mío, son espléndidos.

Tras tres años trabajando en el proyecto acaba de surgir su fruto: 27 profesores de España que trabajamos por el mundo narramos nuestra experiencia en relatos llenos de anécdotas, humor, drama, miedos, alegrías y, sobre todo, pasión por la educación.

Si usted tiene un blog y se compromete a escribir en él una reseña (positiva o negativa) le regalo un ejemplar. Los enviaré a los cinco primeros lectores -blogueros- que dejen un comentario con las siguientes cuatro características:

1. Explique por qué quiere leer el libro.

2. Confirme que hará una reseña.

3. Escriba la dirección de su blog.

4. Escriba el país y ciudad donde reside y profesión.

ISBN: 978-84-939226-0-3
Título: El español en la maleta
Autores: Varios autores
Editorial: Esquema Ediciones
Páginas: 176
Precio + IVA: 16,50 €

Si desea adquirir este libro puede hacerlo de momento en: www.alibri.es www.llibreriacatalonia.cat Si es distribuidor o librero, puede ponerse en contacto con: contacto@esquemaediciones.com

El testamento de Óscar Botxí

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Un profesor de filosofía ejerce mejor su papel si recomienda como lectura a lo largo del curso un libro concreto y distinto a cada alumno según sean sus intereses particulares, carácter psicológico, biografía, problemas personales, etc. Debe proponer, por tanto, tantos libros como alumnos tenga. Quizá sea contraproducente obligar a todos la lectura de la misma obra, excepto si el objetivo es organizar un debate literario entre la comunidad de investigación del aula o se pretenda una conversación grupal con el escritor.

Según este punto de vista didáctico (proponer un libro distinto a cada alumno) diría que El testamento de Óscar Botxí (Pere Morera, Innovalibros, 2011) no es recomendable para todos los alumnos del cuarto curso de Educación Secundaria en la asignatura de Educación-Ético-Cívica, pero sí lo es para un prototipo de estudiante, varón, que curso tras curso nos acompaña en clase de Ética: el alumno rebelde-bonachón.

El alumno rebelde bonachón es aquel que cuestiona los temas planteados en clase desde una gran ingenuidad de la que no se avergüenza porque, por ser tan joven y poco leído, no es consciente de ella; que se atreve porque desconoce mucho (la osadía del ignorante en clase no es defecto, sino más bien virtud), y cuestiona intuitivamente al sistema desde la más exquisita educación pero con una carencia conceptual que provoca la irritación de sus compañeros mayoritariamente mejor preparados.

Del libro emana un lenguaje claro, clarísimo, con un vocabulario sencillo y unos diálogos fáciles que entienden perfectamente los adolescentes menos despiertos. El propio autor lo avisa “Este libro lo he intentado escribir de forma sencilla y amena, sin tecnicismos ni referencias para que pueda ser entendido por todo el mundo” (p. 5). Sin duda a los adultos les rechinarán los dientes cuando lean algunas de las páginas -como les rechinan al escuchar en vivo las conversaciones de algunos adolescentes-; su exceso de ingenuidad -buscada por el autor- y un análisis muy superficial de la realidad política son defectos para el lector adulto pero virtudes para determinado tipo de adolescente que, incluso, podría verse atrapado gracias al libro por la necesidad de profundizar en el concepto de democracia directa y, por ende, de la filosofía política.

Hay una grave objeción que hago al autor por confundir sionismo con judaísmo (p. 97), aunque el error sin duda sirve de base a partir de la cual el alumno puede investigar sobre el problema israelo-palestino. Tampoco me gustan algunos diálogos por calcar la forma descuidada y coprolálica con la que hablan entre sí bastantes adolescentes, así como algunas conversaciones “verdes” (p. 36) que quizá incomoden a algunos padres que lean junto a sus hijos. Pero tratándose de un libro para jóvenes es, sin duda, una buena forma de engancharles a la lectura: brevedad, lenguaje fácil e introducción de algunos conceptos de filosofía política que pueden despertar en ellos la necesidad de seguir buscando.