EL HOTEL DE LA NOVIA    ACTO III

 

Se enciende la luz.

 

LA VOZ DEL HOMBRE:    ¡Yallah!

HOTELERO:    ¡Yallah!

HOMBRE:    (Entra) ¡Yallah!

HOTELERO:    Después de usted. No hay nadie.

El hombre entra primero, después el hotelero y en último lugar las mujeres A y B. Esta habitación parece mucho más pequeña y modesta que la anterior. Las habitaciones pueden parecer mucho más pequeñas usando paneles. No hay colchas sobre las camas y no se ve nada en esta habitación.

La mujer B, disgustada, examina las sábanas y las fundas de las almohadas.

MUJER B:    (De repente tira la almohada). ¡Mierda! ¡Hay un pelo!

MUJER A:    ¿De qué es?

MUJER B:    ¡No sé! No es ni largo ni corto.

MUJER A:    ¡Miserables! ¡Ni siquiera han cambiado las sábanas!

MUJER B:    (Examina mi minuciosamente la sábana). ¡Mierda! ¡Está llena de manchas! ¡Jamás dormiré en esta cama! ¡Ni muerta!

MUJER A:    No podemos hacer nada. Será sólo una semana.

MUJER B:    Ni una sola noche pondré mi cabeza en esta almohada. ¿Nadie sabe quien ha estado durmiendo aquí antes? Es posible que tuviera alguna enfermedad.

MUJER A:    ¿Qué otra cosa podemos hacer? Tenemos que sobrellevar estas condiciones.

MUJER B:    Bien, podríamos cambiar de habitación.

MUJER A:    Nos darán una aún peor. Todo lo que hicieron por nuestro bien en realidad lo hacen para peor.

MUJER B:    De hecho, la primera habitación es la mejor. Yo no tenía miedo de la ventana ¿y tú?

MUJER A:    Tampoco.

MUJER B:    Entonces, ¿por qué no dijiste nada?

MUJER A:    ¿Por qué no lo dijiste tú?

MUJER B:    Pensé que te asustarías.

MUJER A:    Pensé lo mismo de ti. Ni siquiera así pude quejarme de las exigencias de nuestro jefe.  Intenta hacer lo mejor posible por nosotras. Aunque se esté muriendo el piensa en nuestra comodidad, creo.

MUJER B:    No creo en absoluto que él intente lo mejor para nosotras. Si él fuera mínimamente competente no habría empeorado nuestra situación.

MUJER A:    No seas tan pesimista. Él no es un mal hombre.

MUJER B:    Puede ser. Pero bueno o malo está claro que es un incompetente. ¿Cómo va a entender lo que es bueno para mí o no lo es? Hazme el favor de mirar aquí. No han lavado estas sábanas desde hace un mes, son como esas que dan en las cárceles.

MUJER A:    ¿Has estado alguna vez en la cárcel?

MUJER B:    No, pero creo que no hay diferencia si comparamos estas sábanas con las de la cárcel.

MUJER A:    Nuestra misión se acabará más pronto de lo que pensamos.

MUJER B:    Por supuesto, pero es más importante la forma en que pasemos estos días. No puedo soportar estas condiciones de ningún modo.

MUJER A:    No tenemos más remedio. Si repites estas palabras delante de nuestro jefe se va a enfadar mucho. Por el amor de Dios, no digas nada.

MUJER B:    (Disgustada pone su maleta en el suelo y se sienta; de repente se levanta y se rasca la espalda). Parece como si un gusano me hubiera tocado.

En este momento la puerta del baño se abre y el hotelero sale de él. El hombre le sigue muy enfadado.

HOTELERO:    ¿Por qué me empuja señor? Ya le dije antes que el baño está justo en este pasillo cerca de la habitación.

HOMBRE:    ¿Quiere usted decir que las mujeres deberían tener una palangana, y salir de su habitación cada vez que necesiten agua? ¿Qué pasaría si necesitaran ir al baño a media noche? ¿Insinúa que deben salir de la habitación para asearse? ¿Estamos en la Edad de Piedra? No nos estará tomando el pelo, ¿verdad?

MUJER A:    Como ya le he dicho, el baño de esta habitación no está estropeado. Hay jabón y toallitas, pero no agua. En su lugar hay una gran palangana. El baño del pasillo está muy cerca. Uno tendría que ir al Nilo para traer el agua si realmente necesitara salir al cuarto de baño.

HOMBRE:    Váyase usted a la orilla del Nilo si se atreve. Usted debe prepararnos una habitación o nos vamos inmediatamente del hotel.

HOTELERO:    Usted es muy poco serio. Nadie se muere por andar un poquito. ¡Eso es combinar negocio con placer! Uno puede ejercitarse mientras camina por el pasillo y hacerse amigo de una o más personas.

HOMBRE:    ¡Cierre su boca! Sea más educado delante de estas dos señoritas. Ellas han venido aquí a desarrollar un trabajo oficial, no para hacer amigos.

HOTELERO:    Entonces, ¿hacer amigos es un crimen?

HOMBRE:    ¡Usted no entiende nada! Estas dos hermanas no son el tipo de mujer que usted debe conocer. Son inocentes y honestas. Nunca hablarán más de lo conveniente ni se reirán. Ellas cumplen todas las normas. Han venido sólo para cumplir con su deber. Nunca tendrán que ver o escuchar algo ajeno a su trabajo. Nosotros somos los responsables de que estén cómodas. ¡Nadie debe darles problemas mientras desarrollan su trabajo oficial! Si no hay agua en el baño se verán obligadas a salir de la habitación y perderán su tiempo. ¿Quién compensará entonces las pérdidas de la compañía? ¿Usted o su baño estropeado?

HOMBRE:    En absoluto. No tiene por qué haber pérdidas. Si lo único que le preocupa es el agua, me comprometo a tener la palangana siempre llena. ¿Le parece bien?

HOTELERO:    ¿Qué otra brillante idea se le ocurre, hombre? ¿Quiere decir que va a estar en esta habitación todo el tiempo? Tener la palangana llena no tiene nada que ver con usted.

HOMBRE:    Entonces, ¿se encargará usted de llenarla?

HOTELERO:    En absoluto. Ni usted ni yo. Resolvamos esto fuera para no molestar a las señoritas. ¿Quiere usted decir que no hay una maldita habitación en este hotel con un servicio en condiciones?

HOMBRE:    La hay, pero su aire acondicionado no funciona tan bien como en esta habitación. (Levanta su mano). Tenga en cuenta que sus manos se podrían congelar. Por otro lado, la ventana aquí da hacia la pared. Mire (Abre la cortina). Es perfecta.

HOTELERO:    Muy bonito, sí. Pero nada puede compensar que no haya agua. Hermanas, cierren sus maletas. Nos vamos a otra habitación.

MUJER B:    Disculpe, señor. Le quisiera decir…

HOMBRE:    (Cariñosamente hacia ella). Después de ustedes, hermanas. ¡Después de ustedes! (Él las sigue).

MUJER B:    Disculpe, ¿podría hablar un momento con usted?

HOMBRE:    Venga, por favor. No pierdan más tiempo. Tenemos mucho que hacer.

La mujer A enfadada pone sus cosas de nuevo en la maleta. El hotelero apaga la luz aunque la mujer no haya terminado su tarea.

MUJER A:    Encienda la luz, señor. Estoy haciendo mi maleta.

HOTELERO:    Ya que no quieren utilizar esta habitación, tampoco deberíamos malgastar la electricidad.

HOMBRE:    Vayámonos. Después de ustedes hermanas, se hace tarde.

Se oscurece el escenario.

 

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