EL VIRALATA
Boletín Ocasional No.19
Centro de Reflexión, Encuentro y Solidaridad: ONE RESPE
Setiembre, 2005.
A mediados de mayo, a pocos días de que se desataran los episodios de racismo y xenofobia que sacudieron y maltrataron al país, un grupo de estudiantes universitarios norteamericanos, dirigidos por John McLaughlin, visitaron el Batey Libertad, en Esperanza, donde se desarrolla , desde hace algunos años, un programa de solidaridad, educación y promoción comunitaria llamado Education Across Borders. Durante su estadía, los estudiantes escucharon los relatos de las redadas de que había sido objeto recientemente esa comunidad. Lo que sigue es un resumen de los testimonios y relatos recogidos. Publicamos la versión original en inglés, seguida de una traducción de la misma.
Batey Libertad Report: Redada of 13 May, 2005
By John McLaughlin
The massive, largely illegal and abusive “repatriation” campaign enacted by the Dominican Army (Guardia) upon Haitians and Haitian-Dominicans in the Dominican Republic hit the community of Batey Libertad (near Esperanza) in the pre-dawn hours of Friday, May 13, 2005. According to community reports, soldiers began to surround the community at around 4am; an hour later, under heavy rain, they fired shots into the air (which, in later reports to the Dominican press, they attributed to members of the community) to signal a coordinated invasion of the community from all points around it.
The nationwide wave of violence against Haitians and Haitian-Dominicans had begun just a few days before, in the wake of a violent crime in the area of Hatillo Palma, close to Montecristi, not far from the border. A Dominican woman was allegedly murdered by a Haitian man during a robbery of a local colmado (bodega). Seeking vengeance, Dominicans in Hatillo Palma—and soon enough, all over the northwest of the DR—began committing violence upon any Haitian (or anyone who “appeared” Haitian) they could find, ultimately killing several who had no relation whatsoever to the crime. The Dominican Guardia soon sprung into action, raiding communities of Haitians and Haitian-Dominicans, rounding up black-skinned people and deporting them to Haiti, to “protect” them from further violence by Dominican citizens.
The invading squad this morning consisted of approximately 200: low-ranking soldiers and high-ranking officials, accompanied by Migration officials. Their methods were at once systematic, and random: they banged on doors, and broke them down with billy clubs, rifle butts, and even their own boots if they were not opened quickly enough; they searched nearly every residence, staying 6 hours in total, and arrested and detained a wide variety of individuals, young and old, Haitian and Dominican, documented and undocumented; they generally neglected to revise documents, and when presented with legitimate ones, uniformly declared them fake. During the process, as they searched for people to arrest, frequent shouts of “Come out, damn blacks, damn Haitians!” were heard.
In total, approximately 700 individuals were arrested and detained from Batey Libertad that morning. Of those, there were 500 Haitians, 200 Dominicans. Those (of both nationalities) who attempted to present documents—passports, visas, work permits, cedulas, or birth certificates—had them confiscated, and ultimately stolen. Many were told by the Guardia either that the documents presented were false, or that they would have to be officially verified at the border, in Dajabón; in either case, the documents were never returned.
As the rain poured down, the Guardia loaded the detainees into trucks and sent them to the local prison, in Mao. This process lasted until about 11am, and required the 3 Army trucks to return 3 times to the community. Once at the prison, the arrested from Batey Libertad encountered detainees from neighboring communities (Boca de Mao, Batey Dos, Batey Amina, etc.). According to reports from these people, their communities suffered even greater violence (many people robbed and beaten) and greater numbers of arrests.
Of the 200 Dominicans from Batey Libertad that were arrested and detained in the prison in Mao, 13 are students (including 3 university students) in Education Across Borders’ scholarship/ partnership program. Many of these students tried to defend themselves, verbally, when faced with arrest, claiming that they needed to continue their studies, guaranteed to them under the Dominican constitution. Many were told by the Guardia to “go back to their country,” that they were “Haitian anyway,” that they should “go study in Haiti.” Five of these students had their Dominican cedulas confiscated, and four were ultimately deported to Haiti. The other 9 students were allowed to return home. (It is not clear exactly how many of the remaining Haitians and Dominicans from Batey Libertad were ultimately deported to Haiti.)
The damages are many, both material and human. Many residents report having their cell phone stolen, dozens report having been verbally abused and 8 claim to have been physically abused. One resident paid a bribe of 300 pesos (approximately 2 days wages) to the Guardia to avoid arrest, but was detained anyway. Many people report having been detained without being allowed to dress fully, or even put shoes on. One nursing mother was separated from her child, and many other parents were deported, leaving their children behind. And the emotional damage is great as well: the community feels angry, violated, humiliated, and anxious—wondering when the next time will come, feeling that they have lost some of their precious freedom as humans. In the words of one leader, “the Guardia practically turned my community into a cementery. They’ve tried to kill our humanity.”
Informe sobre el batey Libertad: Redada del 13 de mayo de 2005.
Por John McLaughlin, traducción de Rafael Robles
La repatriación masiva, brutalmente ilegal y abusiva decretada por el Ejército Dominicano (la guardia) contra los haitianos y haitianas así como dominico-haitianos y dominico haitianas en la República Dominicana ha perjudicado a la comunidad del Batey Libertad (próximo a Esperanza). Según informes recogidos en la comunidad, cerca de las 4 de la madrugada del viernes 13 de mayo de 2005 los soldados empezaron a rodear la comunidad. Una hora más tarde, bajo una fuerte lluvia, dispararon al aire (lo cual, en posteriores informes a la prensa dominicana, atribuyeron a los miembros de la comunidad) como señal para dar inicio a la invasión coordinada de la comunidad desde todos los puntos alrededor de ella.
La ola de violencia nacional en contra de las/los haitianos y dominico-haitianos empezó justo unos días antes, al producirse un crimen violento en el área de Hatillo Palma, en la provincia de Montecristi, no lejos de la frontera. Se alegó que una mujer fue asesinada por un haitiano durante el robo de un colmado local. Buscando venganza, grupos de dominicanos de Hatillo Palma –y poco después todos los de la zona noroeste de RP- empezaron a cometer actos violentos contra haitiano o haitiana (o cualquiera que “pareciera” haitiano) que encontraran, asesinando últimamente a varios que no tenían ninguna relación con el crimen de la comerciante. La Guardia Dominicana intervino prontamente organizando amplias batidas en comunidades de haitianos, haitianas, dominico-haitianos y dominico-haitianas, recogiendo a la gente de piel negra y deportándoles a Haití para “protegerles” de más violencia de los ciudadanos dominicanos.
El contingente militar, invasor, de esa mañana estuvo conformado por unos 200: soldados de bajo rango y oficiales de alta graduación, acompañados por funcionarios de la Dirección de Migración. Sus métodos eran sistemáticos y aleatorios a la vez: golpeaban las puertas y las tiraban abajo con macanas, con la culata de los rifles e, incluso, a patadas, si no les abrían pronto; buscaron en casi todas las residencias, permaneciendo 6 horas en total, y arrestaron y detuvieron a una amplia variedad de individuos, jóvenes y viejos, haitianos y dominicanos, documentados e indocumentados; generalmente se negaban a revisar los documentos, y cuando se presentaban con papeles legales invariablemente los declaraban falsos. Durante el proceso, mientras buscaban a gente para arrestar, se oía frecuentemente gritos que decían “¡salgan, malditos negros, malditos haitianos!
En total se arrestó y detuvo esa mañana a, aproximadamente, unos 700 individuos del Batey Libertad. De ellos, unos 500 eran haitianos o haitianas y 200 dominicanos o dominicanas. Los que intentaron (de ambas nacionalidades) presentar documentos –pasaportes, visados, permisos de trabajo, cédulas o certificados de nacimiento- se les confiscó y, finalmente, se les robó. La Guardia dijo a muchos que los documentos presentados eran falsos o que tenían que ser verificados oficialmente en la frontera, en Dajabon; en cualquier caso, nunca se les devolvió la documentación.
Mientras la lluvia seguía cayendo, la Guardia introdujo a los detenidos en camiones y les envió a la prisión local en Mao. Este proceso duró hasta las 11 de la mañana y requirió que 3 camiones del ejército volvieran 3 veces a la comunidad. Cuando los arrestados del Batey Libertad llegaron a la prisión se encontraron con otros detenidos de comunidades vecinas (Boca de Mao, Batey Dos, Batey Amina, etc.). Según los informes de estas personas, sus comunidades sufrieron más violencia, si cabe (mucha gente robada y golpeada), y mayor número de arrestos.
De los 200 dominicanos del Batey Libertad que fueron arrestados y detenidos en la prisión de Mao, 13 eran estudiantes (incluyendo a 3 estudiantes universitarios) del programa de becas e intercambio Education Across Borders. Muchos de estos estudiantes intentaron defenderse verbalmente cuando se les iba a arrestar, declarando que ellos tenían que continuar con sus estudios amparándose en la constitución dominicana. La Guardia dijo a muchos que “volvieran a su país”, que eran “simplemente haitianos”, que debería “irse a estudiar a Haití”. A cinco de estos estudiantes se les confiscó las cédulas dominicanas y cuatro fueron deportados finalmente a Haití. A los otros 9 estudiantes se les permitió volver a casa. (No está claro exactamente cuántos, del resto de haitianos y dominicanos del Batey Libertad, fueron deportados finalmente a Haití).
Los daños materiales y humanos son cuantiosos. Muchos residentes informan que les robaron sus celulares, docenas de ellos dicen que han abusado verbalmente de ellos y 8 denuncian haber sido abusados físicamente. Un residente pagó un soborno de 300 pesos (aproximadamente el salario de dos días) para evitar ser arrestado, pero, de todas formas, fue detenido. Muchas personas indican que fueron detenidas sin que se les permitiera vestir totalmente o, incluso, ponerse los zapatos. Una comadrona fue separada de su niño y muchos otros padres fueron deportados, dejando a sus hijos detrás. El daño emocional es muy grande también: la comunidad se siente enojada, violada, humillada y con ansiedad –preguntándose por la próxima vez que vengan, sintiendo que han perdido parte de su preciosa libertad como seres humanos. En palabras de un líder comunitario, “la Guardia, prácticamente, convirtió mi comunidad en un cementerio. Ellos han tratado de matar nuestra humanidad.”
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El VIRALATA es un Boletín del Centro de Reflexión, Encuentro y Solidaridad: ONE RESPE. Este Boletín ha sido realizado con la asistencia financiera de la Unión Europea, de Christian Aid y Educación Sin Fronteras. El punto de vista expuesto es responsabilidad exclusiva de ONE RESPE. No representa el de la Unión Europea. Los artículos que aparecen en El Viralata pueden ser reproducidas y ojalá y así lo hagan. Agradeceremos que, de hacerlo, mencionen debidamente la fuente y nos hagan llegar una copia a viralata@onerespe.com