Israel sigue negando el holocausto armenio

Iraníes manifestando la inexistencia del Holocausto judío en una plaza de Teherán en la que Ahmadineyab daba un discurso en 2006

Al parecer judíos y católicos han vuelto a enfriar sus relaciones debido a que el papa Benedicto XVI permite a un obispo lefebvriano reinsertarse en la Iglesia de Roma a pesar de negar la existencia del holocausto judío.

Sabrán ustedes disculpar que tropiece con la falacia tu quoque -¡tú también!- para mostrar mi perplejidad: El Estado judío de Israel es también el inquietante negacionista del primer gran holocausto del siglo XX; sus diplomáticos deberían mostrarse pudorosos cuando van por los foros del mundo hablando de millones de judíos exterminados y, a la par, negando la existencia de un millón y medio de armenios inocentes asesinados por parte de Turquía en su delirio nacionalista. En Francia es un delito negarlo.

El genocidio armenio existió pero Israel no lo reconoce para que sus aviones de combate cuenten con el permiso de las autoridades turcas, desde febrero de 1996, para volar dentro de sus fronteras durante las prácticas militares, dado que el espacio aéreo israelí es muy limitado. De este modo maquiavélico los dirigentes israelíes se tragan imperturbables su honor ensuciando la memoria de los muertos. Lo paradójico es que legitimen la existencia del Estado de Israel basándose en su deseo de prevenir otra Shoah. Vuelve a triunfar la doble moral.

Para mayor escarnio, ni España ni la República Checa lo han reconocido tampoco. ¿A qué intereses obedecerá? ¿Alguien querría explicármelo?

Les dejo con la primera parte de El destino de Nunik, la película que trata la infame tropelía; llegó a las salas de cine a pesar de los intentos de Turquía de censurarla. ¿Así desean entrar en la Unión Europea?

ACTUALIZACIÓN 31 DE MAYO DE 2010

Turquía ya no permite al ejército israelí sobrevolar su espacio aéreo. ¿Reconocerá ahora Israel el holocausto armenio? Sería moralmente lamentable que haya tenido que suceder esta matanza para reconocerlo.

ACTUALIZACIÓN 24 DE AGOSTO DE 2011

Un documento publicado por Wikileaks: OBAMA DIDN’T SAY ‘GENOCIDE’… IN ENGLISH 

Una mujer en Jerusalén

Hacía mucho tiempo que no aparcaba sobre mis piernas un libro, con los dos pulgares sobre la portada y el índice de la mano derecha a modo de marcapáginas, mientras mis ojos se perdían en el infinito recreándose y reflexionando sobre lo recién leído. Este gesto lo habré hecho unas 20 veces con la lectura de Una mujer en Jerusalén (editorial Anagrama 2008), uno de esos libros que dan enjundia al lector, que le ensoberbece porque le hace pensar frente a los demás, en un duro ejercicio de autorrepresión para alejar antipatías: ”anda, cierra el pico, lee esto y luego hablamos”.

Se puede contar de muchas maneras la historia de un jefe de recursos humanos que, presa del complejo de culpa por no haberse enterado a su debido tiempo de que una de sus empleadas, inmigrante y de contrato temporal, había sido víctima de un atentado suicida en Jerusalén (mientras escribo recibo esta noticia), se decide a repatriar el cadáver. De muchas maneras, digo, se puede contar este argumento sencillo, pero la maestría en la narración solo está en manos de escritores como Abraham B. Yehoshúa.

Los que leemos no pretemos más que meter en nuestras cabezas el libro de instrucciones de la vida, que es un manual infinito que viene dado por la buena literatura como la de Yehoshúa. ¡Quién pudiera escribir así de bien! ¿Quizá Proust? ¡A las perlas!:

Como la fallecida tenía contrato temporal y temía mucho perder el puesto de trabajo, se aislaba aún más y no le gustaba perder el tiempo hablando. (p 39).

Al árabe le agrada tener la oportunidad de quedarse solo en su lugar de trabajo, como dueño y señor, y así poder levantarse más tarde y ahorrarse la humillación de tener que pasar por tres puestos de control. (p 73).

Se había fijado para ese día una reunión extraordinaria para valorar un incremento de la producción debido al cierre de los territorios, ya que esa medida había aumentado la demanda de pan en las zonas palestinas, y mucho más cuando algunas pequeñas panificadoras palestinas habían sido destruídas por ser sospechosas de fabricar también explosivos. (p 136)

En nuestro ejército si atamos a un comandante a un árbol lo encontramos diez años más tarde convertido en coronel. (p 227).

El verdadero amor exige mantenerse distante de la persona amada. (p 231).

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El escorpión

Cadáver en busca de reposo

Los cuerpos desnudos

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