La segunda mujer

Mujer paseando protegida por su chador

En occidente es aberrante pensar que un hombre pueda estar casado a la vez con más de una mujer; en todo caso, si el varón europeo padeciera de exceso de andrógenos o sufriera de carencias afectivas, simplemente escondería a la sociedad su relación extramatrimonial. Por el contrario en Irán estas relaciones poligámicas han de estar legalizadas con el fin de proteger a la mujer que se entrega a los deseos de un señor casado. La diferencia estriba en que en Irán los hombres que se casan con más de una mujer (hasta cuatro) lo hacen, en principio, por una cuestión de caridad ajena a la pasión o a la atracción física: atienden las necesidades de señoras solitarias, viudas, desesperadas o endeudadas que son las que, salvo excepciones, toleran este tipo de humillante servidumbre aunque queden agradecidas a su protector marido. Para mayor desesperación, la opinión de la primera mujer no cuenta a efectos legales. Creo que son hombres bien intencionados quienes practican la poligamia -no vean en ellos a violentos ogros malolientes y antipáticos- y les supondrá un enorme desembolso económico durante toda la vida mantener a sus distintas esposas.

con la fórmula de la poligamia las clases menos favorecidas van sobreviviendo
Sin embargo un Estado que protege a las mujeres no toleraría jamás que ninguna de ellas hubiera de contraer matrimonio con un casado para poder subsistir y alimentar a sus hijos. Pero Irán está empobrecido y sus prioridades son otras; no se puede negar que con la fórmula de la poligamia las clases menos favorecidas van sobreviviendo. Sólo si algún día Irán alcanzara la segunda transición demográfica acabarían estas costumbres paternalistas e indignas.

Antes de ofuscarse y enorgullecerse de su superioridad racial y cultural, piense en una alternativa realista que aporte cierta estabilidad económica a las miles de segundas mujeres que si no fuera por estos contratos matrimoniales compartidos andarían mendigando por las calles. Mi propuesta es la siguiente: finalizar con el terrible bloqueo económico que se aplica en Irán por parte de los gobiernos occidentales que solo consigue el insoportable sufrimiento de la población civil inocente a la que no queda más remedio que agarrarse a un clavo ardiendo y, en ocasiones, a un hombre casado.

Dos mujeres paseando

Pareja de iraníes. Los religiosos no se dan la mano

La mujer rubia

Los hombres poco a poco se van desbastando espontáneamente, siempre que no se trate de mantenerlos, de manera artificial, en estado de rudeza. (I. Kant, "¿Qué es la Ilustración?", en Filosofía de la Historia, México D. F., FCE 1987(1784), p. 36.

La mujer teñida de rubio, de gibarizado velo azul turquesa y de llamativo maquillaje que combina intensos tonos ocres en la piel con el rojo borgoña de sus labios, es una heroína que nunca será cantada por los poetas y Kiarostami jamás filmará su historia. Ni siquiera la policía se atreve a afearle la conducta por miedo a que monte un espectáculo de gritos y blasfemias. Esta mujer ha vencido a las fuerzas del régimen que se limitan a ignorarla u observarla de reojo. Cuando levanta la mano para pedir un taxi, los conductores con rosario en el salpicadero pasan de largo murmurando imprecaciones y solo algún anciano desnortado o un señor con donjuanismo parará para llevarla. Es la personificación de la libertad.

Vi cómo detenían a una mujer por no llevar manto

Mujeres con distintos tipos de velos y chadores en una calle de Teherán

El policía se hace el serio aunque desprende un aire de ingenuidad y teatralidad que elimina el dramatismo de la escena, mientras que la mujer -solitaria- le discute aparentemente serena con el gesto de desprecio más conmovedor que jamás haya visto; a buen seguro que la joven no está lidiando por primera vez con la policía del velo. La invitan a entrar al furgón y se la llevan, supongo, a la comisaría más próxima desde la que telefonearán a algún familiar para pedirle ropa adecuada. Parece que este verano están siendo especialmente rigurosos con la vigilancia de las vestimentas en las calles.

Estos pequeños gestos de desobediencia civil son los que permiten que gradualmente se devuelvan cuotas de libertad a las mujeres iraníes. Son objeciones de conciencia cargadas de esperanza. Sin embargo el camino que queda por delante es muy largo y lleno de sufrimientos y sinsabores.

La lista de los peores países para ser mujer

Mujeres haitianas llevando fruta sobre la cabeza para venderlas en la calle

No se pierdan el número de este mes de la revista Foreign Policy en español, sobre todo el artículo “La lista de los peores países para ser mujer“. Miren lo que dice, por ejemplo, de Haití. Estoy convencido de que los países que permiten que las mujeres accedan al poder masivamente, acaban saliendo de la pobreza.

Cuando estuve en Haití mi relación fue principalmente con hombres, son ellos los que manejan todo el “cotarro”. Las mujeres se quedan en casa limpiando y cuidando a sus hijos o deambulan por las calles con enormes cestas de frutas sobre la cabeza tratando de ganar unos pocos “gourdes” que gastará el marido en cerveza y ron; que le sobre al marido servirá para comprar pantalones a los hijos y un par de minúsculo plátanos. Las más robustas, con zapatos y perfume suelen ser mujeres de hombres poderosos, pero por lo general las féminas son de aspecto triste, andan descalzas, huelen a mango y tienen un marido violento, borracho y practicante de vudú.

 

Hombres miran y muejeres trabajan en Haití

Los haitianos hablan a las mujeres con desdén, aunque si se trata de una joven que acaban de conocer mostrarán todo un torrente de simpatía. El sexo no es un tabú, al menos no tanto como en Europa, por eso el SIDA hace estragos. La solución de todos los problemas de Haití consiste en feminizar el país. Habría que mandar a hacer puñetas a los hombres haitianos durante una temporada y que las mujeres se pusieran a organizar el país más pobre de toda América. Son las mujeres con su entrega y sentido común, a diferencia de los varones perezosos (como ven el fotografía de arriba, ellas trabajan y ellos miran) y vividores, las que podrán sacar adelante el bello país de Haití. 

Una mujer haitiana de clase alta

EL PEOR DE AMÉRICA: HAITÍ

Mujeres en la Asamblea Nacional: 5%

Renta media femenina: es el 52% de la masculina

Alfabetización femenina: 57%

En las barriadas de las afueras de Puerto Príncipe, las bandas organizadas de violadores son un hecho en la vida de muchas haitianas. Cerca de la mitad de las jóvenes y niñas del paupérrimo arrabal Cité-Soleil de la capital han sido violadas o han sufrido agresiones sexuales, según cifras del informe de la ONU de 2006. Las ONG explican que el problema no se toma en serio porque muchos haitianos, incluidos miembros de la policía y del sistema judicial, consideran que el sexo no consentido es violación sólo cuando la víctima es virgen. De hecho, la violación no fue considerada delito penal hasta 2005. Además, si un marido encuentra a su mujer cometiendo adulterio en su casa, el código penal lo excusa si la mata; pero si es la mujer quien mata al marido por el mismo motivo, en ese caso ella no tiene justificación.

Sin embargo a la revista se le olvida algo importantísimo: ¿qué pasa con las mujeres haitianas que tienen la “suerte” de escapar de su país. ¿Se les va a tratar mejor? La respuesta en este espeluznante artículo (Marie y Maricler: dos breves testimonios de trabajadoras infantiles haitianas traficadas) de mi admirado amigo Catuxo, responsable de One Respe, del que incluyo algunos extractos:

Si bien por su edad no se les considera aun mujeres, trabajan como la que más, y más. Viven, por lo general, en condiciones de opresión, de sometimiento, muchas veces de penuria, limitadas por la estrechez de las relaciones de servidumbre. Sus derechos, en tanto niñas y trabajadoras, son violados, frecuentemente atropellados.

La carga de trabajo es pesada y agotadora. Una niña de  8 años dice que: “cocina, friega, baña a los dos niños (de la casa) para enviarlos a la escuela, luego se baña para ir a la escuela. Se levanta a las 5 de la mañana para hacer oficios. Cuando regresa de la escuela limpia la casa. En la noche cuida a un niño de meses.” 

La señora no me paga, me da comida y a veces me compra ropa…. Cuando no quiero hacer las cosas porque estoy harta y cansada me da golpes…..me levanta a las 5 y media, no me compra ni un cuaderno, ni un par de zapatos y por eso yo no puedo ir a la escuela…”

 

“Cuando sea grande me quiero casar,…, volver a Haití,…., ser profesora.”

 

 

Para terminar comparto con ustedes un vídeo que tomé en su momento que muestra la podredumbre de Haití, concretamente en su capital Puerto Príncipe, vista desde un autobús. Como ven casi todos los que están en la calle son hombres. Hay que hacer algo cuanto antes.

Nueva ley

Se suele decir que “hecha la ley hecha la trampa”, y eso es exactamente lo que sucedió cuando el gobierno de los clérigos de Irán, tras dos años en que permitían a las mujeres ir por las calles sin velos, impusieron su código de vestimenta basada en la ocultación del atractivo físico de las féminas. Desde entonces las mujeres salían a la calle tapadísimas, pero eso no aplacó el ingenio de algunas: si había que llevar manto, lo llevaban ceñidísimo para marcar silueta, si era obligatorio tener velo lo ponían de vivos colores y del tamaño mínimo, entremezclado con teñidos pelos.

Sin embargo, todo ese juego, que se agudizó con el gobierno de Jatami, se acabará mañana, día en que entra en vigor una ley que dice que no se podrá salir entallada a la calle, ni llevar pantalones vaqueros que no lleguen hasta los pies, ni mostrar alegremente el pelamen, ni salir sin calcetines.

La ley entra en vigor justo cuando empieza a hacer más calor. Los taxistas que dejen entrar en su taxi a mujeres “mal vestidas” tendrán problemas. Las mujeres que no cumplan con esta ley sufrirán penas como la de ir a la cárcel durante dos meses o pagar multas de 50 euros.

Me dicen un par de estudiantes varones que eso es bueno porque ayuda a evitar la corrupción social y a prevenir los modelos occidentales, tan admirados por los jóvenes, que nada tiene que ver con Persia y que lo único que hace es socavar su ancestral cultura.

Como estas cosas nunca vienen solas, la nueva ley dice que no se andará con contemplaciones con aquellos hombres que lleven los pelos mal puestos ni con las personas que paseen a sus perros por la calle (de hecho jamás he visto un perro en Irán).

ACTUALIZACIÓN 24 abril de 2006

Hoy el presidente ha pedido a la policía que haga la vista gorda con las mujeres que no cumplan con esta nueva normativa. Ya saben ustedes. Sin embargo, existe un cuerpo policial exclusivamente femenino que se dedica a aconsejar a las mujeres mal vestidas con una sonrisa y en plan “buen rollete”. En la foto una mujer de este cuerpo afea la conducta a otra que va enseñando sus tobillos.