Filosofía y religión. Agustín de Hipona

De Didáctica de la Filosofía

"San Agustín de Hipona" (354-430) pintado por Botticelli c. 1480. Uno de los cuatro doctores originales de la Iglesia Latina. Llamado "Doctor de la Gracia".

Contenido

Introducción

Nace en Tagaste (Argelia) en 354 de padre pagano y madre cristiana (Santa Mónica). Muere en 430.

En Confesiones inventa la autobiografía, poniendo en valor la subjetividad y la existencia personales ausentes de la filosofía griega.

Le preocupa el problema de la existencia del mal, e intenta encontrar respuesta en el maniqueísmo. Luego se vuelve escéptico, pero acaba profundizando en el platonismo y neoplatonismo. Esta evolución intelectual culmina convirtiéndose al cristianismo.

Su gran objetivo es intentar conciliar el platonismo con el cristianismo.

En la siguiente película puedes hacerte una idea de la vida y pensamiento de San Agustín primera parte segunda parte

Contexto histórico

"Agustín en la escuela de Tagaste" pintado por Gozzoli. "En Cartago los estudiantes entraban alborotados y sin respeto en las aulas..." Confesiones V, 8.

360. Los libros comienzan a reemplazar a los rollos de pergamino

395. El Imperio romano se divide finalmente en oriental y occidental tras la muerte del emperador romano Teodosio.

410. Saqueo de Roma por los godos.

428. Invasión del Norte de África por los vándalos.

430-431. Invasión de Numidia por Genserico, quien pone sitio a Hipona. El 28 de agosto de 430 muere San Agustín durante el asedio de la ciudad.

Prioridad de la fe sobre la razón

La filosofía se vuelve ancilar -término que proviene del latín ancilla theologiae y que significa "sierva de la teología".

El fundamento de su síntesis platónico-cristiana es la posible convergencia de razón y fe. La fe precede la razón pero la razón también es complementaria de la fe: credo ut intelligam, intelligo ut credam. De este modo la razón puede contribuir a comprender el camino de la fe, camino que conduce a la única verdad según san Agustín: el cristianismo.

Todas las cosas tiene unidad, orden y forma. Estas características son vestigia que la Trinidad dejó en las cosas. Gracias a ellas podemos ascender del mundo a Dios, a partir de los grados de perfección que hay en el mundo.

Ordo amoris: no importa tanto el saber (como aseguraban los griegos) sino el amor. Éste es el principal criterio de referencia; la moral del hombre depende del grado y del peso de su amor.

El hombre es persona, es decir, individuo irrepetible. Es imagen de las tres personas de la Trinidad y de hecho es, conoce y ama

El hombre halla sobre todo en sí la prueba de la existencia de Dios que se manifiesta como verdad.

Óleo sobre lienzo de Philippe de Champagne circa 1645-1650. Museo del condado de Los Ángeles. «Dios, que es luz, ilumina por sí mismo las mentes piadosas para que entiendan las cosas divinas que se dicen o muestran… y la ilumina por sí mismo, de suerte que no sólo aprovechando vea las cosas que se muestran por la verdad, sino la misma verdad» (Comentario al Salmo 118,18,4).

Rechaza la teoría platónica de la reminiscencia y la sustituye por la de la iluminación: Dios, así como en la creación nos hace partícipes de su ser, así también nos hace partícipes de la verdad, siendo Él mismo fuente de verdad. Viene bien expresado en el siguiente texto de san Agustín:

«Dios, que es luz, ilumina por sí mismo las mentes piadosas para que entiendan las cosas divinas que se dicen o muestran… y la ilumina por sí mismo, de suerte que no sólo aprovechando vea las cosas que se muestran por la verdad, sino la misma verdad» (Comentario al Salmo 118,18,4).

Adecuación del orden político a la fe

Donde no se dé la justicia que consiste en que el sumo Dios impere sobre la sociedad y que así en los hombres de esta sociedad el alma impere sobre el cuerpo y la razón sobre los vicios, de acuerdo con el mandato de Dios, de manera que todo el pueblo viva de la fe, igual que el creyente, que obra por amor a Dios y al prójimo como a sí mismo; donde no hay esta justicia, no hay sociedad fundada en derechos e intereses comunes y, por tanto, no hay pueblo, de acuerdo con la auténtica definición de pueblo, por lo que tampoco habrá política, porque donde no hay pueblo, no puede haber política.

Agustín de Hipona, La ciudad de Dios, XIX, cap. 23

El hombre posee una facultad de la voluntad que es distinta de la de la razón.

La voluntad libre es aquella que elige el bien superior en lugar del inferior, es decir, vive para Dios.

El conjunto de los hombres que viven para Dios forma la ciudad celeste, el conjunto de los malvados forma la ciudad terrena.

El mal no tiene estatus ontológico, sino que nace de la confusión de un bien inferior con un bien superior


Mapa conceptual

Ampliación del mapa conceptual sobre la filosofía de San Agustín

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Glosario

Agustín y los donatistas de Charles-André van Loo s. XVIII

Amor

Según san Agustín existe un Ordo amoris en el que no importa tanto el saber (como aseguraban los griegos) sino el amor. Éste es el principal criterio de referencia; la moral del hombre depende del grado y del peso de su amor.

Escolástica

Movimiento filosóficos y teológico desde el siglo IX hasta el Renacimiento. Una de sus máximas figuras fue Tomás de Aquino.

Iluminación

Teoría de san Agustín según la cual la verdad se irradia de Dios sobre el espíritu del hombre. Es equivalente a la teoría platónica de la idea de Bien de la que derivan todas las demás ideas.

Neoplatonismo

Escuela dedicada a la revitalización y adaptación de la filosofía de Platón. Agustín es considerado neoplatónico por su intento de adaptar la filosofía platónica al cristianismo.

Patrística

También conocidos como "Padres de la Iglesia", elaboraron la doctrina cristiana durante los siglos II y VIII. Su máxima figura fue San Agustín.

Recursos

Artículos

Miró i Ardèvol, Josep, "En los tiempos del Ágora de Amenábar: San Agustín y el mito de Hipatia", Forum libertas, 11/11/2009. FRAGMENTO: Los precedentes en materia religiosa y filosófica ciertamente no preparaban a Agustín para el cristianismo: Su rechazo juvenil, una educación filosófica que compartió la idea del dualismo alejada de un Dios personal y creador y de la comprensión de Jesucristo, Dios y hombre. Más todavía ¿cómo un filósofo entrenado en el escepticismo podía asumir una concepción sobre la divinidad tan aparentemente complicada como la Santísima Trinidad? Pues no sólo se convirtió sino que una de sus obras maestras fue precisamente 'La Trinidad' (De Trinitate libri XV), escrita entre el año 339 y el 412, compuesta por doce libros y dividida en cinco partes.


Prigman, María Luisa, "La teoría de la iluminación", Ítaca blog, 17/2/2011. Recoge diversos textos de san Agustín o sobre su obra.


Santa Olalla, Miguel, "San Agustín: Filosofía y religión", Boulesis. FRAGMENTO: Para el obispo de Hipona no es preciso demostrar la existencia de Dios, ya que en muchos casos es una verdad que está asentada incluso por la propia sociedad. Lo que sí nos ofrece son diversos argumentos. El primero de ellos consiste en buscar el origen de todo lo existente. Cualquier pregunta por la naturaleza nos conduce en último término a la existencia de Dios como creador. Este proceso creador alude de manera indirecta al platonismo: el mundo participa de Dios, es un “ejemplo” material, y por lo tanto imperfecto, del mundo ideal que el creador concibe en su mente. El ejemplarismo se combina con las razones seminales: Dios no lo crea todo de una vez, sino que la propia naturaleza tiene una fuerza generadora de vida e inteligencia, ya que el creador ha dispuesto semillas que tan sólo germinarán con el tiempo. A estos argumentos, claramente neoplatónicos, San Agustín le unirá el llamado argumento del consenso: Dios existe porque en todos los pueblos de la tierra hay creencias religiosas, sean de un tipo u otro.


Unzurrunzaga, Ana y Pérez, Federico, "San Agustín y la Patrística", FiloCarmen2, 23/11/2010. FRAGMENTO: Evidentemente esta filosofía hecha desde el amparo y el marco religioso cristiano tiene una clara desviación hacia temas teológicos; es inveitable. Pero recordad que estamos viendo filosofía.Así que no nos interesa en exceso la teología como tal, sino aquella que trata el problema de una realidad llamada Dios y su explicación...racional. Y aunque nos parezca que la Iglesia no tendría interés por aquella época en hacer demostraciones racionales sobre Dios el caso es justamente el contrario. Sí lo hace.Esto quiere decir que Dios es "un problema"; un problema filosófico, claro. Y como diría Santo Tomás "me ocupo de la existencia de Dios porque el conocimiento de su existencia no es inmediato ni evidente".


Wikipedia, "Organización Nacional del Yunque". FRAGMENTO: El Yunque fue fundado en 1955 en la ciudad de Puebla, por Ramón Plata Moreno y Manuel Díaz Cid, "para defender a la religión católica" de sus adversiarios: "el comunismo, el pueblo judío y la masonería". Díaz Cid comentó que en sus inicios, en abril de 1955, El Yunque tuvo "una visión pesimista; que uno de sus errores fue pensar que había una conspiración mundial contra el cristianismo, que pensaba que los comunistas y capitalistas, sus aparentes adversarios, estaban dominados por el mismo grupo de judíos y masones”.3 Mencionó además que coincide con Álvaro Delgado en que este tipo de organizaciones ya son obsoletas, y considera que habrán a desaparecer luego de la reciente apertura del país a la democracia. El objetivo de dicha organización es instaurar «el reino de Dios en la tierra» y evangelizar las instituciones públicas mediante la infiltración de todos sus miembros en las más altas esferas del poder político, Tales objetivos poseen una fuerte influencia de la obra "La ciudad de Dios"4 del teólogo San Agustín de Hipona.


http://www.foreignpolicy.com/articles/2013/12/03/augustine_s_world_what_antiquity_tells_us_about_syria

Vídeos

San Agustín de Hipona 1 2 3 4 5

San Agustín: De gran pecador a Doctor de la Iglesia 1 2 3 4

Textos

Indudablemente en nosotros hallamos una imagen de Dios, de la Trinidad, que, aunque no es igual, sino muy distante de ella, y no coeterna con ella, y, para decirlo en pocas palabras, de la misma sustancia que Él es, con todo, es la más cercana a Dios, por naturaleza, de todas las criaturas. Es además perfeccionable por reformación para ser próxima también por semejanza. Somos, conocemos que somos y amamos este ser y este conocer. Y en las tres verdades apuntadas no nos turba falsedad ni verosimilitud alguna. No tocamos esto, como las cosas externas, con los sentidos del cuerpo, como sentimos los colores viendo, los sabores gustando, lo duro y lo blando palpando, ni como damos vueltas en la imaginación a las imágenes de cosas sensibles, tan semejantes a ellos, pero no corpóreas, y las retenemos en la memoria, y gracias a ella nacen en nosotros los deseos, sino que sin ninguna umagen engañosa de fantasías o fantasmas, estamos certísimos de que somos, de que conocemos y de que amamos nuestro ser. En estas verdades me dan de lado todos los argumentos de los acdaémicos que dicen: ¿Qué? ¿Y si te engañas? Pues, si me engaño, existo. El que no existe, no puede engañarse, y por eso, si me engaño, existo. Luego si existo, si me engaño, ¿cómo me engaño de que existo, cuando es cierto que existo si me engaño? Aunque me engañe, soy yo el que me engaño y, por tanto, en cuanto conozco que existo no me engaño. Síguese también que, en cuanto conozco que me conozco, no me engaño. Como conozco que existo, así conozco que conozco. Y cuando amo estas dos cosas, les añado el amor mismo, algo que no es de menor valía. Porque no me engaño de que ami, no engañándome en lo que amo, pues aunque el objeto fuera falso, sería verdadero que amaba cosas falsas. ¿Qué razón habría para reprender y prohibirme amar cosas falsas, si fuera falso que amo cosas tales? Siendo esas cosas ciertas y verdaderas, ¿quién duda que, cuando son amadas, ese amor es cierto y verdadero? Tan verdad es que no hay nadie que no quiera existir, como que no hay nadie que no quiera ser feliz. Y ¿cómo puede ser feliz, si no existe?

San Agustín, La ciudad de Dios, XI, 26.

Cine

San Agustín I II

Agostini de Ippona (1972), dirigida por Roberto Rossellini. Primera parte

Webs educativas

Filosofía medieval, ¿una teologización de la filosofía?

San Agustín. Ministerio de Educación.

Varios recursos

Pruebas de acceso a los estudios de grado

Agustín de Hipona en la PAEG. Agustín de Hipona, La ciudad de Dios, XIX, cap. 23.

Bibliografía

Reale y Antiseri, Historia de la Filosofía, I, 2, Barcelona, Herder, 2010, pp. 83-118.

San Agustín, Confesiones, Madrid, Alianza Editorial, 1999. Prólogo, traducción y notas de Pedro Rodríguez de Santidrián.

--La Ciudad de Dios, Madrid, Tecnos, 2010.

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