La Ilustración. El idealismo trascendental: Kant
De Rafaelrobles
La Ilustración
Movimiento intelectual que empezó en Inglaterra en el siglo XVII (Locke y los deístas) y se desarrolló en Francia en el s. XVIII (Voltaire, Diderot y otros enciclopedistas) y en Alemania (Mendelssohn, Lessing). Toda Europa se vio afectada de ello.
Contrasta con la irracionalidad y superstición de la Edad Media.
Montesquieu
Castillo de la Brède, a pocos kilómetros de Burdeos, Francia 1689-París 1755
Del espíritu de las leyes de Montesquieu. En él afirma la división de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.
En sus Cartas persas muestra de forma irónica como ven los persas a los franceses, haciendo ver que es ridícula la forma de comportamiento occidental. Este libro le trajo problemas con la Iglesia.
Vídeo: Fragmento del debate de investidura de Zapatero ¿Qué crees que pensaría Montesquieu sobre este discurso a la luz del texto que acabas de leer?
Voltaire
París, 1694-1778. Encarcelado en la Bastilla en 1717 por satirizar al Regente. Exiliado en Inglaterra, donde le influyen las dostrinas de Locke y Newton.
La estupidez humana solo puede curarse con la Ilustración, a diferencia de Rousseau que pensaba que el hombre es naturalmente bueno.
Poema sobre el desastre de Lisboa de Voltaire
Diccionario filosófico
Se ríe de Leibniz a través de su personaje Panglos por su "este es el mejor de los mundos posibles".
Su mayor contribución a la filosofía fue su reducción de la historia a "espíritu de las naciones" y acuñó el término "filosofía de la historia".
La Mettrie
Francia, 1709-1751
Vilipendiado por ateo y determinista.
El hombre máquina: carácter mecánico-materialista de los procesos mentales. Pionero de la psicología científica.
Rousseau
Ginebra, 1712-1778
Se salió del grupo de los enciclopedistas porque eran demasiado optimistas. Amarga confrontación con Voltaire.
Contrato social: Renunciar a parte de la libertad en beneficio de la sociedad que es regida por un Estado democrático puro. Para él el bien más grande de todos es la libertad y la igualdad.
Emilio o sobre la educación: método para llegar a la pureza del hombre natural suprimiendo toda la maldad acumulada por la cultura artificiosa y la desigualdad humana.
Sus ideas influyen en la Revolución francesa que intentó copiar la esencia de la doctrina jurídica de El contrato social.
Personalidad conflictiva.
Diderot
1713-1784
Padre de la Enciclopedia Junto a D´Alembert.
Materialismo, empirismo (lee a Locke) y sensacionismo (todo nuestro conocimiento se halla fundado en sensaciones).
Sus críticas a la sociedad le llevaron a la cárcel.
D´Holbachs
1723-1789
Materialista ateo.
Combatió la monarquía absoluta, los privilegios hereditarios y el cristianismo como obstáculos de la felicidad.
La legitimidad del gobierne viene dada por la felicidad de sus gobernados.
La función del gobierno es fomentar la cooperación social.
El idealismo trascendental: Kant
Inmanuel Kant (1724-1804) pasó toda su vida en Königsberg (hoy Kaliningrado).
Contexto histórico
Se inicia el periodo de la revolución con la Revolución francesa de 1789: abolición del régimen feudal y proclamación de los Derechos del Hombre.
Reinado del terror en Francia (1793). Napoleón emperador (1804)
Era del Imperio colonial.
En 1776 EEUU declara su independencia. George Washington se convierte en 1789 en el primer presidente de EEUU
Introducción
"La ilustración se define como el final de la minoría de edad del hombre, en la que se mantiene por su culpa. La minoría de edad es la incapacidad para servirse del entendimiento sin dirección ajena (...). ¡Sapere aude! (¡atrévete a saber!) ¡ten el valor de servirte de tu propio entendimiento".
¿Qué es la Ilustración?, 1784
Kant quiere romper con el racionalismo dogmático, pero evitando caer en el exceso inverso: el empirismo escéptico.
Sensibilidad: Facultad de tener experiencias o percepciones cuyos contenidos son siempre particulares.
Voluntad: Facultad de escoger libremente
Razón: Facultad de producir y aplicar categorías, leyes y principios generales. Es la capacidad de juzgar que se expresa mediante proposiciones en las que se atribuye un predicado general a un sujeto particular.
Juzgar: Subsumir lo particular (una percepción o un acto particular, por ejemplo) bajo una categoría o un principio general.
Juicio: Atribución de un predicado general a un sujeto particular (vg. "este edificio es grande" "este acto es valiente".
La razón se ejerce según dos funciones: de conocimiento (razón teórica) o de orientación de la acción (razón práctica).
El espíritu, en especial la razón, presenta estructuras o formas idénticas para todos los individuos (universales) e independientes de la experiencia (a priori).
Los contenidos son a posteriori, es decir, adquiridos y no dados con anterioridad a toda experiencia.
Sin los contenidos de la experiencia, la razón es vacía; y sin la razón, la experiencia es ciega.
Trascendentales: Formas a priori de la razón y de la experiencia. La tarea de la filosofía consiste en describir estas formas trascendentales y hacer su inventario. Es la tarea crítica (del griego "juzgar" y "clasificar") distinguir:
1. Lo que es la forma , estructura, general, a priori, necesario.
2. Lo que es materia, contenido, particular, a posteriori, contingente.
Por eso la filosofía kantiana se conoce como "crítica" (se habla de "criticismo kantiano") o "trascendental".
Quiere responder a cuatro preguntas:
1. ¿Qué puedo saber?
2. ¿Qué debo hacer?
3. ¿Qué me es dado esperar?
4. ¿Qué es el hombre?
Crítica del conocimiento
La cuestión fundamental estriba en determinar si es posible la metafísica como saber racional último. La respuesta de Kant es que no, la metafísica no puede ser una ciencia.
¿En qué condiciones es posible un saber racional? ¿Cuáles son sus límites?
Sujeto en sí: encarnado en cada individuo, estructura (da forma) y de esa manera constituye lo que conoce.
Mundo en sí: Es el origen del contenido empírico estructurado por el sujeto.
Lo que conocemos no es el mundo o la cosa en sí, sino la experiencia racionalmente estructurada del mundo en sí, es decir, tal y como se nos aparece.
No se trata de subjetivismo ni de relativismo: el sujeto cognoscente es trascendental, es decir, universal.
Las formas a priori de la experiencia
Las formas a priori de la experiencia (sensaciones, percepciones) son el espacio y el tiempo.
Lo espacio-temporal es la cuadrícula a través de la cual nosotros las percibimos y las constituimos como fenómenos, es decir, como objetos de nuestra experiencia.
Tiempo y espacio no existen fuera de nuestra facultad de conocer. Son formas de la subjetividad trascendental.
Si se toma el espacio como objeto de análisis da origen a la geometría. La tematización analítica y operatoria de la temporalidad produce la aritmética.
Las formas a priori del entendimiento
El entendimiento (inteligencia o razón lógica) es el segundo nivel de estructuración del conocimiento. Sus formas permiten constituir verdaderas categorías generales por medio de los juicios.
Kant enumera doce categorías o conceptos fundamentales que permiten también caracterizar los doce tipos posibles de juicios, que son las distintas maneras de conectar los conceptos en las proposiciones. (vg. "Todos los hombres son mortales" es un juicio universal asociado a la categoría de la unidad.
Los principios son leyes muy generales que estructuran conocimiento y permiten aprehender los fenómenos de tal suerte que se pueda elaborar una ciencia verdadera de la naturaleza. Hay dos principios importantes:
1. El principio de la cuantificación (todo fenómeno es extenso, es decir, cuantificable)
2. El principio de causalidad
La revolución kantiana
La revolución de Copérnico coincide con un cambio de centro. Lo mismo ocurre en el caso de la teoría kantiana del conocimiento.
1. El conocimiento "gira" más, aunque no por entero, en torno al sujeto que en torno al objeto.
2. Conocer es constituir activamente el conocimiento estructurado y manipulando los datos de la experiencia.
Fenómeno: El objeto de las ciencias de la naturaleza.
Noúmeno: La cosa en sí, el sujeto no puede experimentar de forma inmediata.
La tentación metafísica
La metafísica no puede ser considerada una ciencia.
Los noúmenos no pueden convertirse en objeto de conocimiento.
La ciencia formal es la de los noúmenos o "cosas en sí", no podrá ser formal porque los noúmenos no son forma de la razón, sino que existen de forma absoluta.
La ciencia real es la ciencia en sentido ordinario.
Como los noúmenos existen realmente, habría que llegar a disponer de una ciencia real de ellos. pero para esto deberíamos gozar de una experiencia inmediata, directa, de esos absolutos, de una intuición que no estuviera estructurada por el tiempo y el espacio, ni por las categorías del entendimiento que transforman lo noumenal en fenoménico cognoscible. No tenemos semejante experiencia de lo absoluto (es nuestra finitud, son los límites de nuestra razón humana); por tanto no podemos tener conocimiento de lo absoluto. Un conocimiento de este tipo sería metafísico. Kant declara que debido a nuestra finitud este conocimiento es imposible.
El "Mundo en sí", el "sujeto en sí" y "Dios" son las tres Ideas de la Razón que colocan todo el saber en la perspectiva de lo absoluto, de la unidad y de la finalidad última; esta perspectiva es infinita, nos sobrepasa.
Las antinomias se producen cuando la razón sucumbe al deseo de conocer el mundo en sí y en su totalidad y elaborar una cosmología integral. Son conclusiones o tesis contradictorias igualmente plausibles:
1. Que el mundo sea finito y que sea infinito
2. Que su estructura última sea atómica (elementos simples) y que sea continua (divisibilidad infinita)
3. Que haya causalidad libre o causalidad determinada
4. Que exista un ser necesario y que todos los seres sean contingentes
La moral según la crítica de la razón práctica
La finalidad de la Razón no es el conocimiento de lo que existe sino orientar la acción.
El ser humano es libre, no tanto en fenómeno, sino en tanto en noúmeno. Es decir, no cuando (se) conoce sino cuando (se) elige.
Voluntad buena: querer el bien en sí mismo. Lo que importa es que mi intención sea buena, sean cuales sean las consecuencias. de este modo nadie podrá reprocharnos nada.
Imperativo: Ley que no es causal
Imperativo hipotético: quien quiere el fin quiere los medios
Imperativo categórico: es incondicional, es su propio fin y no está subordinado a ningún valor exterior a él.
"Actúa de modo que desees que tu forma de obrar pueda convertirse en norma universal".
Mentir es inmoral porque si la mentira se convirtiera en regla universal, mentir dejaría de tender sentido.
Ser autónomo es producir yo mismo, libre, consciente y racionalmente, las leyes que observo.
Ser heterónomo es plegar mi conducta a reglas o causas que me llegan desde fuera, impuestas por algo extraño a mi propia razón y a mi voluntad libre.
Kant se mantiene a distancia del estoicismo (que tiende a identificar el soberano bien únicamente con la virtud) y del epicureísmo (que tiende a identificarlo con la felicidad).
La moral perdería su pureza si subordinara sus imperativos a la certeza de recompensas o de castigos eternos.
Fórmulas del imperativo categórico
- Fórmula de la Ley Universal:
Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal.
- Fórmula de la Ley de la Naturaleza
Obra como si la máxima de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza.
- Fórmula del Fin en sí Mismo:
Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio.
- Fórmula de la Autonomía:
Obra como si por medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de fines.
Religión
Kant no es un agnóstico exactamente porque cree que se puede demostrar la existencia de Dios, pero desde el punto de vista de la moral, pues la existencia de éste es necesaria para posibilitar la existencia de una ley moral; ahora bien, desde un punto de vista puramente epistemológico, sí que se podría definir a Kant como un agnóstico pues, para él, las pruebas racionales tanto de la existencia como de la no existencia de Dios tienen idéntico valor.
Para poner de relieve la imposibilidad de demostrar a Dios, necesita Kant elaborar una doctrina de la existencia. Kant distingue entre el concepto de existencia – ontología – y la manera de conocerla – noética –
Para Kant, la existencia no es un atributo o determinación de ninguna cosa, puesto que las determinaciones de una cosa existente son las mismas que las de esa cosa considerada como solo posible. La existencia es, a lo sumo, un predicado lógico que no agrega nada al sujeto.
La existencia no es atributo o determinación de cosa alguna: no se pone relativamente a un sujeto. Es siempre la posición absoluta de una cosa con todas sus determinaciones o atributos.
La idea de posición coincide con la idea de ser. Pero la posición y el ser pueden tener dos sentidos, absoluto y relativo, coincidentes con los dos sentidos de la idea de ser, significando la existencia o la cópula del juicio.
En la Crítica de la razón pura aparece la existencia como categoría del grupo de la modalidad. La existencia es un concepto puro del entendimiento derivado lógicamente de la segunda clase de juicios modales. Pero la modalidad de los juicios es una función muy especial de los mismos que se caracteriza por no contribuir en nada al contenido del juicio, y referirse tan sólo al valor de la cópula en relación con el pensamiento en general. Y entonces, como la modalidad de los juicios no es predicado alguno especial, así también, los conceptos modales, y sobre todo la existencia, no añaden determinación alguna a la cosa.
Para que se produzca conocimiento deben ser aplicadas las categorías a las impresiones sensibles. El conocimiento no es otra cosa que un maridaje fecundo de la intuición y el concepto. Por la intuición nos es dada la materia del objeto, la categoría proporciona la forma. De su unión en el conocimiento resulta elaborado el objeto conocido.
Presentación
Kant 2.0 Profesora Conchi Pérez.
Kant Profesor José Ángel Castaño Gracia.
Mapas conceptuales
El pensamiento de Kant y Rousseau
Idealismo trascendental de Kant
Mapa mental: El conocimiento en Kant. Profesora Conchi Pérez.
Textos
Horkheimer y Adorno, Dialéctica de la Ilustración
La Ilustración, en el más amplio sentido de pensamiento en continuo progreso, ha perseguido desde siempre el objetivo de liberar a los hombres del miedo y constituirles en señores. Pero la tierra enteramente ilustrada resplandece bajo el signo de una triunfal calamidad. El programa de la Ilustración era el desencantamiento del mundo.
Ed. Trotta, Madrid, 2000, p. 59
Savater, Las preguntas de la vida
Quizá la respuesta más perspicaz dada hasta la fecha al problema del conocimiento la brindó Immanuel Kant a finales del siglo XVIII en su Crítica de la razón pura. Según Kant, lo que llamamos «conocimiento» es una combinación de cuanto aporta la realidad con las formas de nuestra sensibilidad y las categorías de nuestro entendimiento. No podemos captar las cosas en sí mismas sino sólo tal como las descubrimos por medio de nuestros sentidos y de la inteligencia que ordena los datos brindados por ellos. O sea, que no conocemos la realidad pura sino sólo cómo es lo real para nosotros. Nuestro conocimiento es verdadero pero no llega más que hasta donde lo permiten nuestras facultades. De aquello de lo que no recibimos información suficiente a través de los sentidos -que son los encargados de aportar la materia prima de nuestro conocimiento- no podemos saber realmente nada, y cuando la razón especula en el vacío sobre absolutos como Dios, el alma, el Universo, etc., se aturulla en contradicciones insalvables. El pensamiento es abstracto, o sea que procede a base de síntesis sucesivas a partir de nuestros datos sensoriales: sintetizamos todas las ciudades que conocemos para obtener el concepto «ciudad» o de las mil formas imaginables de sufrimiento llegamos a obtener la noción de «dolor», agrupando los rasgos intelectualmente relevantes de lo diverso. Pensar consiste luego en volver a descender desde la síntesis más lejana a los particulares datos concretos hasta los casos individuales y viceversa, sin perder nunca el contacto con lo experimentado ni limitarnos solamente a la abrumadora dispersión de sus anécdotas. Tal explicación está de alguna manera presente ya en Aristóteles y, sobre todo, en Locke. Desde luego, la respuesta de Kant es muchísimo más compleja de lo aquí esbozado, pero lo destacable de su esfuerzo genial es que intenta salvar a la vez los recelos del escepticismo y la realidad efectiva de nuestros conocimientos tal como se manifiestan en la ciencia moderna, que para él representaba el gran Newton.
Johann G. Herder, Kant
He tenido la dicha de conocer a un filósofo, que fue mi maestro. Este hombre tenía en sus años más florecientes toda la ágil alegría de un muchacho, la cual, según creo, sigue acompañándole hasta en los años de la ancianidad. Su frente, hecha para pensar, era la sede de un gozo y una alegría indestructibles, los discursos más pletóricos fluían de sus labios, la broma, el humorismo y el ingenio estaban en todo momento a su disposición, y sus lecciones, además de enseñar, cautivaban y entretenían. Con el mismo espíritu con que examinaba las doctrinas de Leibniz, Wolff, Baumgarten y Hume y las leyes naturales de Kepler, Newton y los físicos, analizaba los escritos de Rousseau publicados por aquel entonces, su Emilio y su Eloísa, al igual que cualquier descubrimiento natural de que pudiera tener noticia, para retornar siempre, una y otra vez, al libre conocimiento de la naturaleza y al valor moral del hombre. La historia del hombre, de los pueblos y de la naturaleza, la ciencia natural, la matemática, la experiencia: tales eran las fuentes con que este filósofo animaba sus lecciones y su trato: nada digno de ser conocido era indiferente para él; ninguna cábala, ninguna secta, ninguna ventaja personal, ninguna veleidad de fama ejerció jamás sobre él algún encanto comparable al del deseo de extender e iluminar la verdad. Animaba a sus discípulos y los coaccionaba gratamente a pensar por cuenta propia; el despotismo repugnaba a su modo de ser. Este hombre, cuyo nombre menciono con el mayor respeto y con la más grande gratitud, es Immanuel Kant; su imagen se alza agradablemente ante mí.
García Moriyón et al., Luces y sombras
En síntesis, por tanto, el principio del idealismo trascendental, difícil nombre que Kant da a su sistema, es sencillo: cuando se trata de conocer lo real, la mente humana no puede sino partir de la experiencia, pero eso no significa que sea una pura capacidad pasiva, pues, al contrario, impone a lo que percibimos ciertas estructuras que lo hacen inteligible, ordenándolo, y que convierten a la ciencia en algo seguro y universal. Hablando con toda propiedad, la experiencia es un producto mixto que procede de lo que toda razón humana capta de la realidad debido a su estructura peculiar. Y de esa realidad, como de la luna, sólo vemos su cara fenoménica y aparente, aunque eso tiene la ventaja de que lo que conocemos no es un caos de sensaciones en cuya estabilidad nos vemos obligados a confiar, sino un mundo de objetos, relaciones y leyes, ordenado de forma igual para todos. El conocimiento científico es, por tanto, fruto del orden que vamos introduciendo en el mundo (gracias a nuestras formas a priori), del que no podemos conocer más que lo que previamente hemos puesto.
Pero en su afán por sintetizar los fenómenos en menos principios cada vez, la razón pretende unificar todos sus conocimientos en ciertas ideas —alma, mundo y Dios— como resumen, causa y origen de cuanto hemos visto y comprendido; es aquí donde radica nuestro error, porque esas ideas, por su misma naturaleza, trascienden los límites de la experiencia y ya no pueden ser consideradas como ideas científicas. Estamos, entonces, en el campo de la metafísica, en el que rigurosamente es posible encontrar argumentos para cualquier tesis, lo que explica su continua confusión y, por tanto, el descrédito en el que ha caído. Podemos, y de hecho lo hacemos, conocernos a nosotros mismos como sustancias; somos conscientes de que pensamos, deseamos y amamos según los casos, pero jamás podremos averiguar dónde radica y en qué consiste la química de todos esos procesos, llámese alma o como se quiera. ¿Y qué podemos decir del mundo como totalidad?, ¿es finito o infinito?; ¿procede de una causa última o no? Y de Dios, la idea por excelencia, ¿afirmaremos que existe o que no? Todo lo que pretendamos decir serán paralogismos, antinomias, sofismas en definitiva, errores de una pretenciosa razón que aspira vanamente a desentrañarlo todo.
Ediciones de la Torre, Madrid, 1997, p. 174 Vía
Kant, Crítica de la razón pura
No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia. Pues ¿cómo podría ser despertada a actuar la facultad de conocer sino mediante objetos que afectan a nuestros sentidos y que o bien producen por sí mismos representaciones, o bien ponen en movimiento la capacidad del entendimiento para comparar estas representaciones, para enlazarlas o separarlas y para elaborar de este modo la materia bruta de las impresiones sensibles con vistas a un conocimiento de los objetos denominado experiencia? Por consiguiente, en el orden temporal, ningún conocimiento precede a la experiencia y todo conocimiento comienza con ella.
Pero, aunque todo nuestro conocimiento empiece con la experiencia, no por eso procede todo él de la experiencia. En efecto, podría ocurrir que nuestro mismo conocimiento empírico fuera una composición de lo que recibimos mediante las impresiones y de lo que nuestra propia facultad de conocer produce (simplemente motivada por las impresiones) a partir de sí misma ...
Consiguientemente, al menos una de las cuestiones que se hallan necesitadas de un detenido examen ... es la de saber si existe semejante conocimiento independiente de la experiencia e, incluso, de las impresiones de los sentidos. Tal conocimiento se llama a priori y se distingue del empírico, que tiene fuentes a posteriori, es decir, en la experiencia...
En lo que sigue entenderemos, pues, por conocimiento a priori el que es absolutamente independiente de toda experiencia ... A él se contrapone el conocimiento empírico, el que sólo es posible a posteriori, es decir, mediante la experiencia.
B1-B3, Vía
Apuntes de otros profesores
Kant. Ministerio de Educación.
Artículos
Vídeos
Inmanuel Kant. La crítica de la razón
La aventura del pensamiento. Kant 2 3 Fernando Savater.
Introducción a Kant, de Jesús Palomar.
Recursos
Webquest: La paz perpetua de Kant
Grabado: El sueño de la razón produce monstruos de Goya.
Comentario de texto resuelto: Kant. Profesor Miguel Santaolalla.
Ejercicio: Elige la respuesta correcta. Profesor José María Calvo.
Preguntas resueltas: Filosofía del hombre: Kant Dr. Moris Polanco
Bibliografía
Ferrater Mora, "Rousseau", "Voltaire", Diccionario de grandes filósofos, Alianza, Madrid, 2005.
Hottois, "Kant y la filosofía crítica o trascendental" en Historia de la filosofía..., Cátedra, Madrid, 1999.
Pruebas de acceso a la Universidad
Rousseau en la PAAU. J. J. ROUSSEAU, El contrato social, libro II, cap. 11 (traducción de Javier Espinosa).
Kant en la PAAU. I. KANT, Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Trad. de M. García Morente, Madrid, Espasa Calpe, 1983, pp. 82 y 83.
Texto de obligada lectura: Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Materiales PAU Kant Profesor Eugenio Sánchez Bravo.



