La revolución científica

De Didáctica de la Filosofía

Retrato de Galileo Galilei (1564-1642), pintado por Ottavio Leoni (1578-1630)
"Galileo ante el Santo Oficio" por Joseph-Nicolas Robert-Fleury, siglo XIX

La evolución de las ideas que conducen a la revolución científica en los siglos XVI y XVII viene marcada por estas tres características:

  • 1. Transformación en la representación del mundo
  • 2. Cambio en la naturaleza del conocimiento científico
  • 3. Modificación de la relación con el tiempo y la acción

Contenido

Cosmos medieval

1. El universo es una totalidad finita. Tiempo (Creación de Dios-Fin de los tiempos). Espacio (geocentrismo).

2. El espacio es heterogéneo, cualitativamente diferenciado. (Las leyes físicas no se aplican en todas partes de manera uniforme). Es una locura mandar una nave al mundo supralunar porque no obedecería las leyes terrestres, y un "pecado" porque el mundo sublunar "mancilla" el mundo sideral (supralunar) próximo al divino.

Revolución copernicana

Nicolás Copérnico (1473-1543) escribió De Revolutionibus Orbium Coelestium obra en la que asesta un golpe decisivo a la concepción aristotélica medieval:

1. Fin del geocentrismo

2. El universo se vuelve homogéneo. Niega la diferencia jerarquizante entre el mundo supralunar y el sublunar.

3. Ruptura respecto de la evidencia sensible y el sentido común. (Aunque parezca que es el sol el que se mueve no tiene por qué ser así).

Se limita a un cambio de centro: coloca al sol en el centro del universo (heliocentrismo), lo cual preserva en gran medida la elección divina del hombre: sigue siendo un universo cerrado y centrado.

Vídeo: La concepción del mundo de Copérnico

Universo infinito de Giordano Bruno

Giordano Bruno (Italia, 1548-1600) fue dominico y llegó a dudar de la divinidad de Jesucristo, por lo que deja los hábitos y es perseguido por toda Europa. Es torturado y encarcelado. En 1600 es quemado vivo en Roma.

Testimonio ejemplar del pensamiento libre que rechaza toda subordinación al dogma.

Creía en la infinitud del universo, cuyo centro no ocupa el Sol ni la Tierra, pues en un espacio infinito no hay lugar privilegiado.

Propuso que en realidad existían una pluralidad de mundos, es decir, que los sistemas solares son muchos.

Igualmente era panteísta ("todo es Dios"), al proponer que "dios es todo y todo es dios". Dios no es trascendente al universo, sino inmanente a él, una fuerza organizadora (como si fuera un artista).

También ignora el dualismo y la distinción estricta entre materia y espíritu, pues si el universo es infinito nada puede serle exterior.

Los 8 crímenes de Giordiano Bruno

El método nuevo de Francis Bacon

(1561-1626)

El Novum Organum exige:

  • a) Practicar la inducción (observación y comparación repetida de las observaciones)
  • b) Practicar la experiencia (no conformarse con observar pasivamente, utilizar instrumentos y técnicas)
  • c) Verificar

Es preciso olvidar lo abstracto y centrarse en la observación de los hechos, abandonando los prejuicios. Hay que basarse en la observación y experimentación. Esto hará que el hombre pueda dominar el mundo.

La ciencia experimental y las matemáticas de Galileo

Galileo Galilei nació en Pisa en 1564 y murió en 1642. Puede ver su biografía resumida en este vídeo.

Galileo era católico, de hecho afirmó que "la intención del Espíritu Santo es enseñarnos cómo ir al cielo, no cómo va el cielo".

Separa radicalmente el ser y el deber-ser, las cuestiones de fe y las cuestiones de valor.

Perfecciona el telescopio (no lo inventa). Lo que era un catalejo ahora tiene un nuevo nombre: telescopio (aumenta 20 veces). El telescopio le permite confirmar empíricamente la falsedad de la física y cosmología aristotélicas, terminando la división del cosmos en mundo sublunar y sideral (que se juzgaba inmutable y de esencia distinta al terrestre).

Afirma que el libro de la naturaleza está escrito por Dios en lenguaje matemático, así que si queremos entender el universo es preciso conocer las matemáticas.

Sienta las bases de una física matemática, cuyos fundamentos trata de establecer Descartes en la misma época.

Texto de Galileo

Cristina de Lorena, duquesa de Toscana, esposa del duque Fernando I de MediciCuadro pintado por Tiberio Titi circa 1600
Persistiendo, pues, en su primera decisión de desprestigiarme a mí y a mis cosas por todos los medios posibles, sabiendo cómo yo en mis trabajos de astronomía y de filosofía sostengo, sobre la constitución de las partes del mundo, que el Sol, sin cambiar de lugar, permanece ubicado en el centro de las revoluciones de las esferas celestes, y que la Tierra que se mueve sobre sí misma, gira en torno a él; y además oyendo que voy confirmando tal posición, no sólo refutando los argumentos de Ptolomeo y de Aristóteles, sino aportando otros muchos en su contra, y especialmente algunos referidos a los efectos naturales, cuyas causas tal vez no puedan explicarse de otra forma, y otros astronómicos dependientes del conjunto de los recientes descubrimientos celestes, los cuales claramente refutan el sistema ptolemaico y concuerdan y confirman admirablemente esta posición; y tal vez desconcertados por la reconocida verdad de otras proposiciones afirmadas por mí, distintas de las comúnmente sostenidas, y desconfiando ya de su defensa, mientras permaneciesen en el campo filosófico, se han decidido a intentar proteger las falacias de sus discursos con la capa de una fingida religión y con la autoridad de las Sagradas Escrituras, utilizadas por ellos con poca inteligencia, para la refutación de razonamientos ni entendidos ni conocidos.

GALILEO, Carta a Cristina de Lorena, trad. M. González, Madrid, Alianza, 1987, pp. 64-65.

Abjuración de Galileo

Yo, Galileo, hijo de Vincenzo Galileo de Florencia, a la edad de 70 años, interrogado personalmente en juicio y postrado antre vosotros, Eminentísimos y Reverendísimos Cardenales, en toda la República Cristiana contra la herética perversidad Inquisidores generales; teniendo ante mi vista los sacrosantos Evangelios, que toco con mi mano, juro que siempre he creído, creo aún y, con la ayuda de Dios, seguiré creyendo todo lo que mantiene, predica y enseña la Santa, Católica y Apostólica Iglesia.

Pero, como, después de haber sido jurídicamente amonestado para que abandonase la falsa opinión de que el Sol es el centro del mundo y que no se mueve y que la Tierra no es el centro del mundo y se mueve, y que no podía mantener, defender o enseñar de ninguna forma, ni de viva voz ni por escrito, la mencionada falsa doctrina, y después de que se me comunicó que la tal doctrina es contraria a la Sagrada Escritura, escribí y di a la imprenta un libro en el que trato de la mencionada doctrina perniciosa y aporto razones con mucha eficacia a favor de ella sin aportar ninguna solución, soy juzgado por este Santo Oficio vehementemente sospechoso de herejía, es decir, de haber mantenido y creído que el Sol es el centro del mundo e inmóvil, y que la Tierra no es el centro y se mueve. Por lo tanto, como quiero levantar de la mente de las Eminencias y de todos los fieles cristianos esta vehemente sospecha que justamente se ha concebido de mí, con el corazón sincero y fe no fingida, abjuro, maldigo y detesto los mencionados errores y herejías y, en general, de todos y cada uno de los otros errores, herejías y sectas contrarias a la Santa Iglesia. Y juro que en el futuro nunca diré ni afirmaré, de viva voz o por escrito, cosas tales que por ellas se pueda sospechar de mí; y que si conozco a algún hereje o sospechoso de herejía, lo denunciaré a este Santo Oficio o al Inquisidor u Ordinario del lugar en que me encuentre.

Juro y prometo cumplir y observar totalmente las penitencias que me han sido o me serán, por este Santo Oficio, impuestas; y si incumplo alguna de mis promesas y juramentos, que Dios no lo quiera, me someto a todas las penas y castigos que me imponen y promulgan los sacros cánones y otras constituciones contra tales delincuentes. Así, que Dios me ayude, y sus santos Evangelios, que toco con mis propias manos.

Yo, Galileo Galilei, he abjurado, jurado y prometido y me he obligado; y certifico que es verdad que, con mi propia mano he escrito la presente cédula de mi abjuración y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de Minerva este 22 de junio de 1633. Yo, Galileo Galilei, he abjurado por propia voluntad. Vía

Escena de la abjuración en la película Galileo Galilei dirigida por Liliana Cavani (1968):

Pasaje bíblico incompatible con el heliocentrismo

Galileo Galilei mostrando al Dogo de Venecia el uso del telescopio. Fresco de 1858 de Bertini

Josué, (10, 12-14): Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: "Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón." Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. No esta escrito en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.

Conclusiones de la comisión papal (Juan Pablo II) de 1981

En el marco de la reunión anual de la Academia Pontificia de las Ciencias se dieron a conocer las conclusiones elaboradas por una comisión interdisciplinar, instituida por Juan Pablo II en 1981, para examinar a fondo las circunstancias de la condena que el Santo Oficio romano hizo, en 1633, de las teorías del astrónomo italiano:

De hecho, Galileo no consiguió probar de manera irrefutable el doble movimiento de la tierra, su órbita anual en torno al Sol y su rotación diaria en torno al eje polar, mientras que estaba convencido de haber encontrado la prueba en la mareas oceánicas, cayo verdadero origen solamente habría de demostrarlo Newton (...)

En 1741, ante la prueba óptica, de la rotación de la tierra en torno al Sol, Benedicto XIV hizo conceder al Santo Oficio el Imprimatur a la primera edición de las Obras Completas de Galileo (...)

La relectura de los documentos del archivo demuestra una vez más que todos los actores del proceso, sin excepción, tienen el derecho al beneficio de la buena fe, en ausencia de documentos extraprocesuales contrarios. Las calificaciones filosóficas y teológicas abusivamente atribuidas a las nuevas teorías de entonces sobre la centralidad del Sol y la movilidad de la tierra fueron consecuencia de una situación de transición en el ámbito de los conocimientos astronómicos, y de una confusión exegética en lo que respecta a la cosmología. Herederos de la concepción unitaria del mundo que se impuso universalmente hasta el alba del siglo XVII, algunos teólogos contemporáneos de Galileo, no supieron interpretar el significado profundo, no literal, de la Escritura, cuando éstas describen la estructura física del universo creado, hecho que les condujo a trasladar indebidamente al campo de la fe una cuestión de observación fáctica". Vía

Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI al congreso sobre el tema "Del telescopio de Galileo a la cosmología evolutiva"

El descubrimiento de Galileo fue una etapa decisiva para la historia de la humanidad. De ella han surgido otras grandes conquistas, con la invención de instrumentos que hacen precioso el progreso tecnológico al que se ha llegado. Desde los satélites que observan las diversas fases del universo, el cual paradójicamente resulta cada vez más pequeño, hasta las máquinas más sofisticadas utilizadas para la ingeniería biomédica, todo muestra la grandeza del intelecto humano, que, según el mandato bíblico, está llamado a "dominar" toda la creación (cf. Gn 1, 28), a "cultivarla" y a "custodiarla" (cf. Gn 2, 15). Sin embargo, todas esas conquistas entrañan siempre un riesgo sutil: que el hombre confíe sólo en la ciencia y se olvide de levantar la mirada más allá de sí mismo hacia el Ser trascendente, Creador de todo, que en Jesucristo ha revelado su rostro de Amor. 26/11/2009. Vía

Newton

El momento culminante de la Revolución científica fue el descubrimiento realizado por Isaac Newton (1642-1727) de la ley de la gravitación universal.

Su Philosophiæ naturalis principia mathematica es uno de los libros más importantes de toda la historia porque mostraba que todos los fenómenos físicos podías describirse con leyes matemáticas y aportaba herramientas de cálculo para descubriri estas leyes. Abrió el camino a la Revolución Industrial que seguiría a la Revolución científica.

Leyes de Newton

La primera ley de Newton o ley de la inercia. "Todo cuerpo permanecerá en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado por fuerzas externas a cambiar su estado"

La segunda ley de Newton o ley de la interacción y la fuerza. "El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz externa y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime"

La tercera ley de Newton o ley de acción-reacción. "Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria; las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentidos opuestos"

Presentación

Desarrollo y grandes temas de filosofía moderna

Materiales

Artículos

Lo que vio Galileo al mirar al universo El país 23 de enero de 2009

La triple estrella de 'Saturno devorando a sus hijos' Rubens representó al planeta de los anillos tal y como lo había observado Galileo veintiséis años antes El país 23/10/2009.

Tycho Brahe, el hombre que pintó el firmamento

Cine

Galileo Galilei, dirigida por Liliana Cavani (1968) Escena de la abjuración.

Galileo de Losey (basado en la obra de Bertold Brecht)

Giordiano Bruno dirigida por Giuliano Montaldo, 1973.

Vídeo

Galileo y el telescopio del pecado. Por Hunter Ellis para History Channel.

La concepción científica de Copérnico

Documentos

SUMARIO DEL PROCESO CONTRA GIORDANO BRUNO, Roma, 1597

ACTAS DEL PROCESO CONTRA GALILEO GALILEI, Roma 1616, 1632-33

Varios

El termómetro de Galileo

PAEG

Galileo en la PAEG. GALILEO, Carta a Cristina de Lorena, trad. M. González, Madrid, Alianza, 1987, pp. 64-65.

Bibliografía

Gribbin, John (2009). Historia de la ciencia. 1543-2001. Barcelona: RBA.

Hottois (2002). Historia de la Filosofía. Del Renacimiento a la Posmodernidad. Madrid: Tecnos.

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