Ceremonia

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Hoy los estudiantes me han regalado una emotiva ceremonia de despedida. No me la esperaba, ni mucho menos, y esa Gabbeh que me han entregado la llevaré conmigo allí donde esté porque es una auténtica maravilla. Miedo me da preguntarles lo que les ha costado porque son carísimas… ¡No tenían que haberlo hecho pero… gracias! Por cierto, mandadme las fotografías que habéis tomado y las cuelgo en la web.

Queridos y queridas estudiantes, a partir de ahora colegas:

Me llevo de vosotros muchísimo más de lo que yo haya podido daros. Aunque me hayáis agradecido mi trabajo, eso no es nada comparado con todo lo que me habéis regalado a mí día tras día. Ha habido dificultades, qué duda cabe, pero eso es normal que ocurra cuando uno viaja (y digo viajar y no hacer turismo). Sin embargo, los problemas no han sido demasiado importantes porque siempre habéis estado ahí con una palabra de apoyo y ofreciendo vuestra ayuda. Igualmente, siempre teníais una palabra de felicitación, de agradecimiento o, simplemente, cumplidos que siempre vienen bien, por no hablar de vuestro excelente comportamiento en las clases (salvo algún día revoltosillo) y gran capacidad de trabajo.

Espero que esto no signifique el fin de nada, sino el inicio de una relación que las tecnologías facilitan enormente. Quisiera recibir un email el día que os caséis, o cuando encontréis un trabajo relacionado con el español, o cuando hayáis dado los primeros pasos para montar una empresa, o cuando queráis emprender la traducción de algún libro… ¿Quién sabe si dentro de 30 años podamos seguir escribiéndonos? Todavía recibo correos electrónicos de mis estudiantes de Estados Unidos, China, etc. y me encantaría que vosotros compartiérais conmigo vuestras andanzas por el mundo. Si puedo echaros una mano no dudéis en contar conmigo.

Sólo me queda deciros que os deseo lo mejor y que os llevo en el corazón. Aunque todavía estaré en Irán varios días, hasta que acaben los exámenes, quiero deciros ya que mi etapa en Irán ha sido una de las más maravillosas de mi existencia.

¡Sursum corda! ¡Arriba los corazones!


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