Acoso al profesor

portada de la revista Época 28 diciembre de 2007

El pasado verano un amable redactor de la revista Tiempo contactó conmigo y me hizo una entrevista a través del correo electrónico sobre la situación de la educación en España, a raíz de algún artículo que escribí sobre «el clima paranoico que nos hace creer que no hay autoridad en las aulas y que los institutos son centros anárquicos donde los estudiantes campan a sus anchas y que tratan a los profesores como les venga en gana».

Hablaba de la educación en positivo y creo que no publicaron el artículo porque los mensajes constructivos no suelen interesar a las masas. Después de dedicar un tiempo a contestar sus preguntas lamenté ver censurado el reportaje aunque ya estaba acostumbrado a esto de las prohibiciones en los mass media.

Hoy me encuentro con un reportaje de la revista Época que me ha dejado estupefacto por las medias verdades y exageraciones que desparrama. Si bien es cierto que hay estudiantes «que se pasan» la gran mayoría son buena gente.

Incluyo el artículo (pdf 1,89 MB) para que lo lean y no estaría mal que alguien con tiempo fuera desmintiendo uno a uno lo que ahí se afirma. Más abajo añado lo que no publicó Tiempo, por si sirviera de contraste. ¿Se atreverá algún día un medio a hablar de las cosas buenas que se están haciendo en educación y de los excelentes jóvenes que asisten a los centros educativos?

acoso al profesor acoso al profesor scribdando

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-¿Qué opinas sobre lo que tú mismo llamas la «paranoia» de la falta de disciplina en clase; si consideras que hay una alarma excesiva y a qué puede obedecer esto.

Creo que se exagera en los medios de comunicación sobre el mal comportamiento y la falta de disciplina de los estudiantes en el aula. Es cierto que hay casos de violencia contra el profesor o de insultos, pero esa es la excepción. Por lo general, cuando hay insultos de por medio hay que analizar el problema con el alumno y ver donde residen las causas, que suelen estar relacionadas con graves problemas familiares y sociales, de los que el “alumno ofensivo” es tan solo una víctima. El profesor no debe tomarse esas ofensas como algo personal sino como un reto para ayudar al alumno. Los profesores somos algo más que recitadores de información.

Ahora todos deben estudiar hasta los 16 años obligatoriamente, por lo que aumenta la probabilidad de dar clases a chavales problemáticos; igualmente hay un gran número de estudiantes inmigrantes con los que hace unos años no contábamos. Es lógico pensar que si hay más estudiantes habrá también más estudiantes conflictivos, pero también más estudiantes “buenos” que tiempo atrás.

Considero que el profesor debe tener las suficientes herramientas para tratar los casos difíciles, debe prepararse y estudiar pedagogía, esa ciencia tan sorprendentemente denostada entre nuestro gremio (en casa de herrero…). Parece que a parte del profesorado solo le gusta que vaya a clase un “público” manejable y obediente. La verdad es que la sociedad ha cambiado y como el aula es un reflejo de ella el profesor debe formarse para motivar a las nuevas generaciones en el apasionante mundo de la sabiduría. Las nuevas tecnologías (blogs, wikis, plataformas educativas on-line, etc.) permiten trabajar con los estudiantes de forma constructiva e interactiva, lo cual les motiva y les hace aprender mejor.

A mí me parece increíble que siga habiendo profesores de geografía que sigan dibujando los mapas con tizas pudiendo proyectar imágenes en directo de la Tierra (Google Earth) o profesores de filosofía que no promuevan el debate filosófico a través de listas de distribución de emails, de wikis o de blogs. Trabajar con nuevas tecnologías requiere una formación que el profesorado no está dispuesto a asumir, aunque, en mi opinión, debiera ser su obligación. Yo te animo a que en vuestra revista hagáis algún reportaje sobre la revolución que supone las TIC (tecnologías de la información y de la comunicación) en el aula.

-No sé cuánto tiempo llevas dando clase, pero, ¿te parece que los chavales de ‘antes’ eran más respetuosos que los de ahora? ¿qué ha podido pasar de un tiempo a esta parte, para que se den casos de acoso físico a los profesores, cuando hace relativamente pocos años (yo tengo 23 y a mí todavía a los 13 alguna galleta me soltó algún profesor) se les podía tener pánico?

Los chavales de antes tenían más miedos que los de ahora, eso es cierto. Hoy los estudiantes pueden decir lo que piensan y no se les puede expulsar del centro y mucho menos pegarles. Antes con una simple expulsión el problema estaba resuelto, se extirpaba el problema de raíz, pero hoy en día la sociedad es más comprensiva con los jóvenes díscolos y hay que intentar reconducirles por el buen camino, es mera cuestión de solidaridad, no todos tienen la suerte de nacer en una familia protectora e incentivadora de valores.

Es necesario tener en cuanta que hay profesores (también es la excepción ya que la mayoría son profesionales comprometidos con su trabajo) que yo mismo despreciaría porque se limitan a contagiar de pesimismo, aburrimiento y desazón a los chavales. La profesión de profesor, que antes era vocacional, hoy está llena de “gentes con vocación de funcionario”, y eso los alumnos lo detectan.

Habría que analizar pormenorizadamente caso por caso el porqué del acoso físico que cuentan los medios de comunicación. Yo nunca lo he visto, ni en mí ni en mis compañeros. En un par de ocasiones me han insultado, pero en el fondo lo que vi en esos insultos era una llamada de atención sobre una situación personal grave del alumno. Tras hablar con ellos para aclarar el porqué de esa actitud uno acaba entendiendo y perdonando. Es parte de nuestro trabajo.

-Relacionado con lo anterior, ¿en qué medida crees que la prosperidad económica y social del país ha podido influir en esto? (hay más dinero, muchos padres quieren que sus hijos tengan «lo que ellos no tuvieron», lo que puede llevar a tenerlo todo por sistema sin esfuerzo alguno, sin saber lo que cuestan las cosas; por otra parte, el sistema laboral español hace cada vez más difícil que los padres trabajadores pasen más tiempo con sus hijos).

Por lo general hay más problemas de disciplina en centros de barrios conflictivos y pobres. Los que tienen dinero suelen ir a centros privados donde la falta de disciplina es menor, por lo que el argumento de la prosperidad económica no es del todo bueno.

Estimo que los estudiantes son los mismos que las generaciones precedentes. Siguen madrugando para ir a clase, a sus padres y a ellos mismos les preocupan mucho las notas y siguen respetando al profesor. Salvo en contadas excepciones los padres suelen ser tremendamente atentos, solícitos y amables con el profesorado. Si el profesor les respeta a ellos y les trata con cariño, los chavales tendrán una misma actitud.

-Crees que en los últimos tiempos se está delegando en el profesor una función educacional que siempre ha sido cosa de los padres, que hay cuestiones de respeto y comportamiento que los hijos deberían llevar al colegio aprendidas de casa?

La inmensa mayoría de los estudiantes han aprendido en sus casas a comportarse, eso es algo tan obvio que me parece mentira que alguien lo pueda poner en duda. Hay muy pocos casos en que no (como en todas las épocas), y por lo general cuando conoces a sus padres entiendes el porqué del comportamiento del hijo. Eso debe inspirar conmiseración en el profesor y despertar el interés por ayudarle. Los profesores podemos ser para algunos alumnos referentes y modelos de comportamiento cuando en las familias falla lo básico. En cualquier caso las familias que delegan en el profesor son las menos, y yo solo conozco algún caso aislado.

Si ahora trabajan los dos progenitores y hace treinta años eso no se estilaba es normal que algunos deduzcan que “delegan en nosotros”; sin embargo no lo percibo así, aunque estén menos tiempo juntos y cuando lo hagan dialoguen en torno a un televisor encendido, los valores básicos están ahí y ningún padre tolera comportamientos irrespetuosos en sus hijos.

-Sobre el trato entre el profesor y el alumno, cuál crees que es la relación ideal? ¿Crees que es mala la confianza, lo que tú mismo dices «el compadreo»? Como profesional, ¿cómo abordas esta cuestión?

No es bueno que los profesores sean “amigos” de los estudiantes. Una cosa es una relación amistosa, simpática y cordial y otra, muy distinta, una relación de amistad. Con algunos de mis antiguos estudiantes puedo mantener una relación de amistad, pero no con los del momento, pues eso influiría en la evaluación y dañaría al sentido de la justicia respecto del resto de compañeros de clase que “no son amigos”.

-Relacionado con lo anterior, crees que es mejor el «tú» o el «usted» cuando se trata con ellos?

Yo prefiero el uso del “usted” en el aula. Igualmente estimo que los profesores no deberían dar clases en vaqueros o con camisetas de “Iron Maiden”. Muchos profesores van al aula vestidos de cualquier forma, hasta con zapatillas de deporte, lo que implica no tomarse en serio el “recinto sagrado del aula”. Si un profesor no se toma en serio a sus alumnos, él recibirá el mismo trato, lo cual me parece justo. Algunos dicen que ir con camisetas no tiene nada que ver con el respeto, pero en mi opinión la imagen, y sobre todo ante jóvenes que son tan hipersensibles a ella, hay que cuidarla. Estimo que el subconsciente del alumnado se ve también influido por la forma de vestir del profesor.

Para añadir un poco más de polémica a mis palabras, considero que las chicas no deberían ir con minifaldas a clase ni los chicos con camisetas de “La Polla Records”, como se viene haciendo con un silencio pasmoso por parte del profesorado; eso implica en cierta forma tomarse la clase como una discoteca. Yo propondría retomar el uniforme, más que nada porque el aula es un lugar en el que todos los estudiantes deben ser iguales (en lo que a nivel social se refiere) y no se deben percibir las diferencias de clase por unos pantalones de marca o un “vestidito a la moda”. Los que argumentan que si fueran todos igualmente vestidos sería muy triste imponen una valoración estética sobre otra ética, lo cual es “poco ético”. Es un tema largo de tratar que también propondría para otro reportaje.

-El debate no es ni mucho menos cosa exclusivamente ibérica: en Francia, Sarkozy va a imponer casi un saludo marcial de los alumnos cuando el profesor entre en clase; en Centroeuropa hay una verdadera ola conservadora que apuesta por la vuelta a los valores de la disciplina (un alemán, Bernhard Bueb, ha escrito un libro -«Elogio de la disciplina»- que se anda vendiendo como rosquillas, y que achaca entre otras cosas al espíritu del 68 lo de una educación «romántica» en la que falta autoridad y el alumno va «sin rumbo»): qué opinas de todo esto, crees que hay un problema real y global en la educación u puede obedecer de manera ladina a intereses políticos de ese signo?

Cuando trabajaba en Irán los alumnos se levantaban de la silla cuando yo pasaba a la clase. No creo que eso sea malo, es una forma de respeto, de educación, de mantener distancias entre el rol del profesor y del alumno. Yo no veo mal que esa costumbre se implante en España. Aunque entiendo la figura del profesor como un facilitador o coordinador de una comunidad de investigación que es la clase, cierto “metus reverencialis” debería ser incentivado desde las formas establecidas de comportarse en el aula. Que el estudiante se levante para saludar al profesor no implica que el docente sea “un ser humano superior” o que le “inviten a sentirse más importante”, es tan solo una forma de dar más seriedad e importancia a lo que sucede en el aula. Digamos que es una especie de ritual, de símbolo, que ayuda a integrarse mejor en el espíritu de lo que debe ser la clase. Respecto de los intereses políticos, estimo que los profesores buenos seguirán siendo buenos bajo cualquier ley de educación que se les imponga, su labor está por encima de cualquier decisión política y no se ve afectada por ella en lo importante. Lo mismo pasa con los alumnos buenos. Las sucesivas reformas en las leyes educativas pretenden que los estudiantes y profesores “no tan buenos” sean un poco mejores (perdona el maniqueísmo). Respecto del problema de la asignatura “Educación para la ciudadanía” jamás podré entender por qué hay sectores que no quieren que se hable a los jóvenes de los derechos humanos, que en el fondo es el único tema de esa asignatura. En este asunto sí que debe haber algún interés político de por medio.

Aprovecho para nombrar a comunidades de profesores tremendamente comprometidos con su labor docente que, poco a poco, van mejorando la educación en España. Estas son “Filosofía para niños”, “Planeta educativo” y “Didáctica Innovación y Multimedia” (DiM). Un rápido vistazo en un buscador de Internet puede dar mucha información sobre ellas a los profesores interesados. Más allá del adocenamiento, el hastío y el pensamiento en “jubilaciones anticipadas”, hay profesores entusiasmados con la educación, lo cual es crucial para el desarrollo de un país y para contagiar de optimismo y pasión por la vida a las nuevas generaciones.

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Comentarios

13 respuestas a «Acoso al profesor»

  1. La verdad es que el artículo es la cosa más amarilla que he visto ultimamente pero hay un dato preocupante SI FUERA CIERTO : habrá efectivamente 21.000 objeciones de conciencia en toda España contra esta Matería ?

    Por que ningún medio de comunicación informa sobre la Suspensión Cautelar en Asturias ?

    El título de competencia en esta materia propuesto por Peces Barba era algo viejo o es que se ha vuelto necesario para contraargumentar jurídicamente contra las objeciones a la Educación para la Ciudadanía?

    Y su fuese así… nos van a dar el título por la cara… o tendremos que examinarnos ante el Tribunal de los Buenos Ciudadanos ?

    En fin… hacía tiempo que no pasaba por aqui… y os deseo a todos un año nuevo mejor si es posible que el que acaba de terminar !!!

    Y al autor ánimo para seguir adelante… que no corren precisamente buenos tiempos para la Filosofia en el Bachillerato ¿o si?

    Saludos !

  2. Solo he leído tus dos primeras respuestas de la encuesta y me han sugerido estas líneas que te envio con toda mi ilusión por llegar a entender qué es lo que está sucediendo con la educación en este país tan majo…. jejeje…

    Sobre la vocación del profesorado habría mucho que discutir… y sobre las bondades de ‘cierta pedagogía constructivista’ también se podría hablar con muchísima más calma ya que el número de alumnos por aula sigue aumentanto cada vez más en los centros de las ciudades (aunque bien es cierto que en otros institutos disminuye y se podría trabajar mejor curiosamente en los concursos de traslados observamos como profesores que tienen apenas 15 alumnos en centros de la periferia prefieren acercarse al centro de las ciudades aunque se triplique su trabajo con 200 alumnos o más… Curioso fenómeno que tendríamos que analizar con criterios de centro-periferia y quizás comodidad-prestigio o algo similar… ya sabemos que los intereses personales son indescifrables!)

    Me parece muy FUERTE asumir que el que te INSULTEN sea parte de tu trabajo!!!

    Sin duda se podría llegar a asumir que son gajes del oficio… pero jamás PARTE de nuestro trabajo como educadores convertirnos voluntariamente en un pin-pan-pum social (como parece que asumes)…

    Y digo esto porque precisamente nuestra labor educativa se supone que debe mantener un equilibrio entre lo institucional y lo privado: te imaginas que me suba a un taxi y mientras dura la carrera me pase el rato insultando al conductor y añadiendo que esto forma parte del Servicio Público que presta y que no debería cabrearse porque al fin y al cabo yo voy en la parte trasera del vehículo y no llego a las manos con el taxista?

    Algunos podrían llegar a pensar que pagando la bajada de bandera ya tienen todos los derechos y ninguna obligación para con el taxista? Por eso es muy peligroso ir de bueno… ya que como formamos parte de una Institución Educativa con ciertas actitudes hipercomprensivas con el alumnado la mayoría podría llegar a CONFUNDIR tu actuación a favor de la integración social de unos pocos con el ‘derecho a insultar y menospreciar la labor del profesor’ de los que se aburren dentro del sistema o que todavía no han deciddo qué hacer con su vida… y siguen arrastrando sus pies camino del Instituto al que les obligan a asistir sus padres !!!

    En cuanto a las Nuevas Tecnologías algunos llevamos años empleándolas y sabemos que una cosa es la NOVEDAD y otra muy distinta el trabajo continuado sobre un tema, salvo que confundamos enviar cuatro correos-e con trabajar un tema filosófico o que estemos dispuestos a sumir que cualquier cosa bajada de la red (Wikipedia sobre todo) se constituye por sí misma en un gran trabajo de investigación del alumno…?

    Ya sé que hay excepciones… pero a veces creemos que nuestro alumnado domina las nuevas tecnologías porque se pasan media vida bajando música o pelis… y sobre todo chateando miles de horas con sus colegas… mientras que un simple archivo adjunto o un cambio de formato en la suite de oficce o en un archivo de vídeo puede convertirse en todo un problema institucional: ¿a ver por qué el profe no nos dá unas fotocopias como todo el mundo y nos deja de complicar la vida…? Lo malo es que algunos padres y madres empiezan a opinar lo mismo: y esto siempre sucede cuando el alumno lleva un suspenso en la materia… Porque tambien podríamos confundir el Servicio Público con una especie de cibercafé en el que podemos pasar el tiempo estupendamente y aprobar a todo el mundo por hacer cuatro clics de ratón… de este modo el nivel de conflicto desciende casi automáticamente!!! Pero los resultados académicos en cursos posteriores suelen ser más bien desalentadores…!!!

    En fin… no se si estas breves notas corresponden a un profesor con vocación o a un funcionario pesimista y cansado de ver como la propia Administración Educativa lleva 10 años convirtiéndome en un lector de Boletines Oficiales en lugar de prestigiar mi profesión y permitirme innovar e investigar en condiciones satisfactorias… (por ejemplo este curso es casi imposible que mis alumnos puedan utilizar el aula de informática he tenido que mendigar dos horas entre mis compañeros que afortunadamente me las han cedido para realizar una prueba tipo test… 2 horas en un trimestre no está mal para un Servicio Público de Calidad…)

    En fin menos autoflagelarse y si tenemos que asumir tantas responsabilidades con medios tan limitados mejor será que contraten al DOBLE de profesores o disminuyan los alumnos a la mitad…!!!

    Y cuando esto suceda hablaremos del Gobierno…!!!

  3. Hola Erasmo:

    1. «te envio con toda mi ilusión por llegar a entender qué es lo que está sucediendo con la educación en este país tan majo…. jejeje»

    Si no lo entiendes tú que tienes más experiencia que yo, no será en este blog donde encuentres la respuesta.

    2. «el número de alumnos por aula sigue aumentanto cada vez más en los centros de las ciudades»

    En los pueblos también aumenta. Creo que solo disminuye en los centros privados (reciben más alumnos pero también me consta que contratan a más profesores)

    3. Me parece muy FUERTE asumir que el que te INSULTEN sea parte de tu trabajo!!!

    ¿He dicho yo eso? Quizá he dicho que hay que tener destrezas (perdona este térmido tan pedagógico) para enfrentarse a la falta de respeto y tratar de reconducir la conducta del alumno que insulta. Siempre va a haber alumnos (muy pocos, es una minoría) que no se saben comportar, pero no creo que la solución sea expulsarles como en el Tercer Mundo, más si tenemos una ley que dice que ningún menor de 16 años puede trabajar (lo de los derechos humanos, ya sabes).

    No asumo lo del pim pam pum social.

    4. «te imaginas que me suba a un taxi y mientras dura la carrera me pase el rato insultando al conductor y añadiendo que esto forma parte del Servicio Público que presta y que no debería cabrearse porque al fin y al cabo yo voy en la parte trasera del vehículo»

    El que va en el taxi va de forma voluntaria. Los alumnos «cuasi sociópatas» están obligados a estar en clase por ley. El profesor debe tener las destrezas…

    5. «En cuanto a las Nuevas Tecnologías..».

    ¿Me lo dices o me lo cuentas? Mejor no hablar de este tema porque reconozco que me enerva que las cosas no funcionen como debieran. El mal uso de la tecnología en la educación pública está abriendo una enorme brecha respecto de la privada (no digo concertada) que apuesta por ella y que la aplica con efectividad.

    6. Pienso como tú que los alumnos tienen serias carencias de conocimientos sobre tecnología.

    Erasmo, no discrepo contigo en lo esencial.

  4. Rafael como te gusta ‘puntualizar’ replico al punto 3 de tu respuesta y copio exactamente lo que dices al respecto en la entrevista, son tus palabras no las mías!

    En un par de ocasiones me han insultado, pero en el fondo lo que vi en esos insultos era una llamada de atención sobre una situación personal grave del alumno. Tras hablar con ellos para aclarar el porqué de esa actitud uno acaba entendiendo y perdonando. Es parte de nuestro trabajo.

    Me alegro de que te lo tomes tan bien… pero permíteme aconsejarte que tengas cuidado con ACEPTAR tan alegremente estos Insultos ya que normalmente aunque tú puedas personalmente llegar a enterderlo todo… cuando estas actitudes se producen en un AULA en la que existen 30 alumnos presentes lo más normal es que algunos piensen erroneamente que SI LO HA HECHO FULANITO y no ha sucedido nada… en cualquier otro momento lo pueden hacer también ellos (contigo o con cualquier otro profe) y no tendría que pasar NADA!

    Es lo que algunos pedadogos denominan el currículum oculto (pero como puedes ver yo lo adapto a mi interpretación de la disciplina escolar, no me asusta el término) y pienso sinceramente que ese 10% escaso de alumnos con dificultades graves de relación social y/o falta de educación elemental para vivir en sociedades complejas… no sacan nada en limpio de actitudes permisivas que les permiten SEGUIR SIENDO EL CENTRO DEL MUNDO durante tanto tiempo como tengamos los profesores para dedicarle…

    Entiendo que existen profesionales en los centros que deberían tratar mejor estos casos, putear más a las familias que pasan de tomarse en serio las dificultades de sus hijos, o tomar decisiones que hagan que el alumno se mida más a la hora de tratar al profe como si fuera UN IGUAL !!!

    No me estoy refiriendo a los casos marginales típicos (sino a los aspirantes a chulos rebotados que en estas edades abundan más de lo esperado…) y como al parecer están acostumbrados a tratar a sus familias con el mismo despótico desprecio piensan que los profes somos como los taxis: se suben y a pasearse por el curso como si nada…!!!

    Esto es lo que creo tendríamos que EVITAR entre todos los profesionales de la educación… y no caer en la clasificación fácil de profes progresistas y carcas ante los conflictos escolares. Esto último -como sabrás- abunda más de lo debido entre los grupos de profes que se montan espontáneamente en los centros escolares de este país y así no hay manera de entendernos !!!

    La prensa buscando carnaza, los padres buscando milagros, la administración legislando lo inlegislable (como las relaciones personales entre alumnos a través de algo que llaman ‘mediación escolar’) y en el medio de este batiburillo el profesor con un prestigio social incalificable !!!

    Creo que el profesional (bueno o malo) que viene a arreglarme la caldera de la calefacción cuenta a priori con mucha más CONFIANZA SOCIAL que cualquier profesor en la actualidad: y mira que hay explosiones de Gas en este país !!!!

    Jajajaja…. Disfrutemos de la vida mientras podamos…!!!

  5. Hola de nuevo Erasmo:

    Es parte de mi trabajo intentar educar al que insulta para que no lo haga más.

    En cualquier caso, si alguien insulta a un profesor hay consecuencias serias, al menos en los institutos públicos donde he trabajado. Si en tu centro el equipo directivo no castiga a quien insulta hay que acudir a la inspección y, ¿por qué no? a los tribunales de justicia.

    No me preocupa lo del prestigio, me limito a disfrutar de mi trabajo y me siento muy afortunado de ser profesor.

  6. Un grave error, Rafael, justificar esas conductas como «retos para ayudar al alumno», y muy grave error considerar «al alumno ofensivo como tan sólo una víctima» ( admito que puede serlo en algún caso), Esa desculpabilización del joven me trasmite una falta de empatía grande con el profesor, quizá un profesor joven pueda bregar entre esos insultos, ¿pero no te parece cruel que una persona entrada en años tenga que aguantar conductas de ese tipo al final de su vida laboral?.
    El prestigio debería preocupar y el sueldo también.
    El «vocacionalismo» empeorará la situación de los profesores, quiero creer que no sea ya en España algo irremediable.

  7. Serenus y Erasmo: creo que no habéis entendido bien a Rafael. Él no quiere decir que el hecho de llegar a clase y recibir insultos todos los días sea algo que tengamos que aceptar alegremente.

    Una cosa que creo que muchas veces olvidamos los docentes es que trabajamos con niños. Una persona con doce, catorce o diecisiete años es un niño, y no un adulto. Nosotros solemos exigirles un comportamiento plenamente adulto y no, serán adultos cuando sean mayores de edad (o más tarde, la edad casi no significa nada para llegar a la adultez). Un niño no tiene el control emocional ni los instrumentos racionales de un adulto. Es por ello que un niño es más susceptible a faltarte al respeto, más cuando en su casa o en la sociedad en general no se le obliga a ello. Por eso, en ocasiones, tendremos que aguantar algún insulto.

    En el ejemplo del taxista, seguro que a lo largo de todo el día trabajando con su taxi, recibe algún comportamiento grosero de alguno de sus clientes. Toda persona que trabaje de cara al público seguro que tiene que aguantar algo así en algún momento. No obstante, esto no justifica que el acto grosero o el insulto estén bien. Creo que Rafael no dice nada de eso.

    Creo que lo que Rafael quiere decir es que hay que tener herramientas para lidiar con esos casos que no son necesariamente la «mano dura», pero tampoco la aceptación pasiva. En mi clase si un alumno me insulta o me falta al respeto lo mando a jefatura con un parte. Esto no significa casi nada (los docentes ya sabemos las pocas consecuencias de un parte). Luego, cuando acaba la clase hablo con el alumno a solas y le digo que me justifique su conducta. Con un poco de psicología, diciéndole cosas como que si tiene problemas en casa o con sus compañeros (para hacerle ver la gravedad del asunto) consigo que el chico me pida disculpas, las acepto, le sonrío y todo acaba bien: el alumno no suele faltarme más al respeto.

    Si yo aplicara la «mano dura» y declarar una «guerra» al chico, estoy seguro de que volvería a faltarme al respeto. Las situaciones de castigo severo crean conflictividad. El alumno se siente amenazado, siente miedo y responde, habitualmente con poca madurez. Tú, te crispas más y generas mucha más tensión. Al final, sólo conseguirás estar a disgusto en tu clase.

    También estoy de acuerdo con Rafael en la exageración por parte de los medios con este tema. En mis, todavía muy pocos, años que llevo dando clase, no he tenido demasiados problemas de este tipo. Y cuando recuerdo mis años de alumno, las cosas eran más o menos parecidas. En mis años, también se les contestaba a los profes, también hacíamos gamberradas… éramos niños.

    El prestigio y el sueldo claro que importan (no somos tontos) pero lo que más importa (o por lo menos a mí) es hacer bien mi trabajo: enseñar.

  8. Santiago,
    Será eso; que no lo hemos entendido. Gracias por aclarárnoslo.
    Un saludo.

  9. Hola, Rafa. El tema es para hablarlo largo y tendido. Así que, como no quiero aburrirte mucho, me ceñiré a decir aquí aquello en lo que no estoy de acuerdo.

    Ante todo, en absoluto creo que se exagere el tema de la falta de disciplina en las aulas. Falta de disciplina no significa caos absoluto ni anarquía. No es necesario llegar a agresiones o insultos. ¡Sólo faltaba eso! (Las agresiones y los insultos no son una simple cuestión de disciplina, sino “faltas” que pueden y deben ser denunciadas ante la Justicia y no meramente corregidas en el Centro). Aunque también existen muchos casos graves como esos, de lo que se habla normalmente, principalmente en la ESO, es de alumnos que interrumpen continuamente, hablan, se tiran cosas, no toman apuntes ni hacen las tareas, etc., etc. Todo eso dificulta el buen funcionamiento de la clase con la excusa de una falsa democratización de la educación. O al menos no la hace ir al 100 % de sus posibilidades y supone siempre un lastre para los brillantes, los interesados, los que saben cuánto ganan con una buena educación, que también los hay, como bien dices.

    Tampoco comparto tu idea del profesor. Es verdad que, al trabajar con personas, estamos expuestos a un mayor compromiso “social” -por decirlo así- que alguien que trabaja enlatando sardinas. Y eso es bueno. Pero el profesor es, ante todo, alguien que debe transmitir determinados conocimientos y capacidades lingüístico-mentales, no alguien que debe corregir en tres horas a la semana lo que la sociedad, los medios y las propias familias destruyen el resto del tiempo. Me niego a concebir al profesor como una mezcla de trabajador social, psicólogo, pedagogo y, encima, experto en su disciplina. Además, tú estableces la ecuación “mal comportamiento = problemas familiares” que no me parece precisamente exacta. Hay muy malos alumnos que lo son aunque les va bien en casa. Son gente que ha crecido con todo y piensan que todo se consigue fácilmente, y nadie en sus propias familias ha sabido ponerles límites.

    Y para terminar, tampoco comparto tu entusiasmo absoluto por las nuevas tecnologías. No veo que la mayoría de los alumnos se sientan especialmente motivados por usar los emails, los blogs ni mucho menos las plataformas educativas on-line, ni creo que sea “increíble” que un profesor de geografía prefiera prescindir del google earth. Pienso que con esto pasará un poco como con la comida: hace 50 años nos imaginábamos el futuro comiendo pastillas de nutrientes esenciales aislados en laboratorios, y ahora compramos manzanas ecológicas cultivadas sin productos químicos. Que una cosa sea “nueva” no significa necesariamente que sea más útil que otra vieja. En el caso de la filosofía, además, creo que es imprescindible la lectura de textos y su comentario, aprendizaje de vocabulario técnico, etc., y todo eso es lógicamente más dificultoso que navegar por Internet.

    Y para terminar, tampoco comparto tu consideración “ética” respecto a la ropa. Las desigualdades económicas no dejan de serlo por taparlas en el Centro. Ni creo que haya razón alguna para taparlas en ningún sitio. La igualdad moral no tiene nada que ver con la igualdad económica (como tampoco con la genética, como bien sabemos). Además, en el instituto priman las razones estéticas sobre las éticas a la hora de elegir un tipo u otro de ropa: alumnos de distintos niveles económicos visten aproximadamente igual en función de sus gustos estéticos, “subculturales”, etc. Creo que haría falta más disciplina en lo importante y ser más laxo precisamente en estas cuestiones que afectan sólo al gusto personal.

    Un abrazo

  10. Santiago, estoy de acuerdo contigo.

    Ale: No me aburres, ni mucho menos, estos comentarios me ayudan a reflexionar mejor y matizar mi opinión al respecto.

    Si un alumno está jugando con el móvil en clase y se le pide educadamente que deje de jugar y no lo hace, se le envía al equipo directivo y este le expulsa un par de días. Eso es lo correcto, pero si el profesor no dice nada, lo ignora, y se limita a quejarse sin tomar medidas serias, el chico seguirá haciéndolo. Si continuamente se tiran cosas habría que hacer lo mismo.

    Toda la vida ha habido profesores a los que los alumnos respetan y otros a los que no. ¿Por qué? Quizá ciertos conocimientos básicos sobre pedagogía ayudan a mantener el control del aula, pero en el sistema educativo español solo importa que el profesor sepa el temario, aunque no conozca técnicas para controlar el aula ni entienda de didáctica.

    Respecto del segundo punto olvidas algo muy importante: la educación afectiva: http://blogs.epi.es/eladarve/2008/01/12/la-idea-mas-hermosala-idea-mas-hermosa/

    La ecuación no la has interpretado bien. Los padres que consienten todo a los hijos ciertamente tienen algo de problemático. Si el profesor se queja a los padres de un problema grave de disciplina de su hijo y estos no hacen nada al respecto, hay un problema familiar serio en esa familia.

    No me entusiasman las nuevas tecnologías, como tampoco creo que el láser entusiasme a los médicos. Es simplemente una herramienta para hacer mejor y más efectivo mi trabajo. Cambiaría la palabra entusiasmo por curiosidad y reto.

    Te aseguro que en mi clase se leen textos, se hacen disertaciones, se hacen comentarios filosóficos, se debate todos los días… pero todo ello aderezado por la tecnología porque facilita el trabajo a los estudiantes. Si en mi instituto se pudiera acceder a la tecnología con más frecuencia mi trabajo sería más efectivo. ¿Qué piensas de un médico (que tiene que operar a tu hijo) que un día puede operar con láser pero otro ha de limitarse al escalpelo? ¿Y de un cirujano (que tiene que operar a tu hija) que rechaza el ultramoderno láser porque prefiere caprichosamente el obsoleto escalpelo? La tecnología es un medio, no un fin, pero un medio que ayuda mucho en el proceso de enseñanza aprendizaje.

    Si crees que digo que para aprender hay que navegar por Internet y no leer textos estás equivocado. Dime donde has podido deducirlo.

    La ropa… las desigualdades seguirán, pero taparlas en el centro es un símbolo que lanza un mensaje de justicia: aunque en la calle seamos distintos aquí todos somos iguales y se nos valora solo por nuestra capacidad de trabajo, esfuerzo, educación…

    No tengo vocación de militar y por eso me da miedo eso de la autoridad. http://librodenotas.com/article/10774/educacion-igualitaria

    Obviamente con alumnos como este: https://www.rafaelrobles.com/?p=514#comment-9067 hay que hacer algo, pero tenemos ya las suficientes herramientas «autoritarias» para que no se repitan

    Un abrazo Ale

  11. Querido Rafa:

    sé muy bien que tú trabajas, además de con nuevas tecnologías, con otros métodos tradicionales, como la lectura de textos, etc. En ningún momento he querido decir que tú sólo uses Internet. Lo que sí te critico es el reproche que creo detectar en la entrevista hacia quienes no utilizan las TIC, como si el hecho de no usarlas denotara por sí mismo falta de interés, profesionalidad, etc.. Deduzco ese reproche (y por eso hablaba de «entusiasmo» y no simplemente «curiosidad») de expresiones del tipo «A mí me parece increíble que siga habiendo profesores de geografía que sigan dibujando los mapas con tizas pudiendo proyectar imágenes en directo de la Tierra (Google Earth) o profesores de filosofía que no promuevan el debate filosófico a través de listas de distribución de emails, de wikis o de blogs. Trabajar con nuevas tecnologías requiere una formación que el profesorado no está dispuesto a asumir, aunque, en mi opinión, debiera ser su obligación».

    Y sigo detectando esa idea en tu respuesta, cuando comparas las nuevas tecnologías con un láser ultramoderno frente al escarpelo de los métodos tradicionales. Eso es lo que yo no comparto. En primer lugar, porque me parece que las nuevas tecnologías también tienen sus inconvenientes: el principal es que sólo consiguen avivar el interés -cuando lo hacen- a costa de centrar la atención del alumno en lo mediático en cuanto tal. Y eso es lo que hace que tengan que ser algo complementario, introductorio, etc. Por lo demás, tal y como yo lo veo (y remito al informe famoso) el principal problema de los alumnos es su incapacidad para entender y elaborar textos. Es un problema de carencia de herramientas lingüísticas. Y esta carencia sólo se resuelve haciéndoles trabajar con el lenguaje (redacciones, lecturas, exposiciones, etc.).

    Insisto: veo bien las TIC como herramientas en el aula, pero como algo complementario, y no concibo como algo imprescindible que el profesorado se tenga que formar en ellas.

    Acepto el resto de tus matizaciones.

    Un abrazo y buen fin de semana. Y tómate una cerveza, joé.

  12. Querido Ale:

    Estoy seguro de que hay médicos capaces de hacer maravillas con un escalpelo (aunque obviamente no lo hagan), pero solo los mejores, más inteligentes y experimentados. A los demás, la mayoría, el láser les facilita el trabajo porque aumenta las probabilidades de curar efectivamente al paciente. Si a mí me tuvieran que operar reprocharía al cirujano que no quisiera operarme con láser porque no quiso aprender su técnica.

    El interés no es en el medio, lo he dicho siempre. Las TIC son solo una herramienta, una forma de transportar facilmente contenidos a los alumnos y de posibilitar su trabajo constructivo y colaborativo.

    También he dicho que las TIC son un simple complemento del profesor, tan complemento como el bolígrafo del escritor, el diccionario del traductor y la Musa del poeta.

    Un abrazo.

  13. Avatar de Moira
    Moira

    Es por cosas como estas por lo que no suelo leerte. Pero en el pecado se lleva la penitencia.

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