La ignorancia

Pobre en Praga

Creo que si se lee a Kundera en Moravia y a Kafka en Bohemia se hace una lectura distinta a si se leen en España o en China, del mismo modo que no es lo mismo leer El Quijote en mi tierra, La Mancha, que hacerlo en Marruecos. El lugar donde se lee, sobre todo cuando este fue recorrido por el autor, cambia la interpretación de la lectura.

Tras un mes viviendo en Moravia, en Brno, donde nació Milan Kundera, entiendo a sus personajes mejor (o de distinta forma) que en España. Los protagonistas de sus escritos me los encuentro a diario en los tranvías y en las calles comerciales, en los museos y en los parques, incluso hablo con algunos de ellos. De este modo la siguiente frase de su libro La ignorancia (TusQuets, Barcelona, Madrid) se entiende mejor en Brno que en Ciudad Real:

Los checos amaban su patria no porque fuera gloriosa, sino porque era desconocida; no porque fuera grande, sino porque era pequeña y estaba continuamente en peligro. En ellos el patriotismo era una inmensa compasión por su país (p 145).

Mis alumnos checos me explican su peculiar forma de amar a su patria (sentimiento que aquí existe y se exhibe entre la mayoría, a diferencia de España, porque han tenido numerosos enemigos a lo largo de la historia que les ha cohesionado frente a ellos); también observo su inhibición a la hora de mostrar sus afectos en público, su cuidadoso trato los unos con los otros y, cuando son adultos, el continuo uso del «señor» o «señora» precediendo el nombre de la persona a la que se dirigen. También es un factor común su desprecio al comunismo, sus precauciones frente a lo alemán y lo ruso, así como su pasión por viajar. Esto, entre otros ejemplos, enriquece mi visión de los personajes y contextos de Kundera, y frases como las que siguen adquieren nuevos matices:

¿Acaso no veía su propia vida según el manual de instrucciones que otros le habían puesto entre las manos? (p 29).

Sí, todo el mundo quería ser reconocido como víctima. Por suerte esa carrera por saber quién ha padecido más ya se ha acabado. Hoy la gente se jacta de tener éxito, no de padecer. Si la gente está dispuesta ahora a respetarte no es porque tu vida haya sido difícil, ¡sino porque te ve al lado de un hombre rico! (p 46).

En este país la gente apenas sabe que existen los negros. Su madre nunca había visto uno en su vida. (78).

La gente abandona hoy el comunismo no porque su pensamiento haya cambiado o entrado en conflicto, sino porque el comunismo ya no brinda la ocasión de mostrase inconformista, ni de obedecer, ni de castigar a los malos, ni de mostrarse útil, ni de avanzar con los jóvenes, ni de formar una gran familia. (p 158).

ACTUALZACIÓN 13 de octubre de 2008

Hoy dicen los periódicos que Milán Kundera delató a un estudiante a la policía comunista acusándole de haber tenido contacto con los servicios de inteligencia occidentales (miren la cara de «malo» con que le sacan en el periódico). ¿Y cómo lo sabía Kundera? ¿Fue él un agente doble? Es bastante frecuente en la historia de la literatura encontrarnos con escritores que en su tiempo libre fueron espías (o viceversa). Él lo niega, pero la duda queda… hay demasiados ejemplos de grandes escritores con disipada vida moral.


Comentarios

2 respuestas a «La ignorancia»

  1. mira rafa,hay una artuculo escrito por….dios!!! no estoy segura por cortazar…fuentes…o mutis!!!
    que habla de su viaje a praga a ver a Kundera.lo veo imposible…segun lo que cuenta de ‘el.pero bueno…eso es la esterategia de todos los gobiernos drechistas.

  2. Hola Jeiran: Si encuentras el texto compártelo con nosotros, por favor. Además podrías traducir tu blog del persa al español. ¿Te animas? Un saludo cordial.

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