La Orquesta Nacional de España

Hace dos semanas tuve la suerte de poder asistir al Teatro Rudolfinum de Praga para escuchar a la Orquesta Nacional de España, en la que mi tío toca el contrabajo. Dirigidos por Josep Pons interpretaron piezas de Ravel, Rajmáninov y Falla emocionando al elegante público checo que no dejó ni una sola butaca libre, lo que nos obligó a mi primo y a mi a buscarnos la vida en la reventa.

La imagen cultural de España en el exterior viene dada por los toreros, las folclóricas, los cantantes y actores de moda y los futbolistas, pero son instituciones como la Orquesta Nacional las que hacen a uno sentirse orgulloso de su país cuando levantan a un público entendido y emocionado para ovacionar a nuestros músicos durante largos minutos. Son estas, y no otras, las que hacen que cuando alguien de España pasea por el extranjero sea respetado en ambientes de cierto nivel intelectual.

Mi más sincera enhorabuena y agradecimiento a la Orquesta Nacional de España por ser tan gran y eficiente embajadora y por abrir caminos por los que muchos transitamos en nuestra labor cultural y educativa en el extranjero.


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