El frío de Brno

Nieve en Brno 8
A las 6:15 de la mañana el frío se adentra por los recovecos del que creía inexpugnable «plumas» y se fija en el tuétano sin ser invitado. Ni la capucha, ni los guantes, ni las robustas botas impiden que los pelos de mis brazos se ericen dos o tres veces antes de llegar al tranvía. Durante el trayecto la piel de gallina aparece un par de veces más porque la línea 1 carece de calefacción. Al salir del vagón me suelo encontrar con algún alumno que hace que mientras charlamos camino del instituto se me olvide la minusvalía térmica y que quedan varios meses por delante de bajocerismo.

Traspasar la puerta del centro donde trabajo supone sumergirme en una acogedora caldera funcionando a pleno rendimiento. Me despojo del abrigo y del jersey. Los estudiantes se ajustan las chanclas de peluche. Empieza la clase.


Comentarios

2 respuestas a «El frío de Brno»

  1. Avatar de darbader
    darbader

    Es tan emocionante lo que nos cuentas, Rafa. Me emociona pensar lo que será dar clase en un entorno tan bello y entrañable. Aquí, en Balazote, las pámpanas de la viña han desaparecido, el hurón se esconde y los cangrejos crepitean de alegría en las frías aguas del río Mirón. El marrano jabalí husmea en la huerta mientras el raposo merodea por los corrales. Ohhhhhhhhhhhhh¡¡¡¡¡¡¡¡ sigue contándonos tus experiencias viajeras; no nos dejes sin tus manjares pedagógicos, amigo mío. Balazote y yo te esperamos de nuevo, como los judíos esperaron al Mesías.

  2. ¡qué inaguantable se me hace el frío, pero qué bellas fotos salen de esas bajas temperaturas! Saludos

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