Han transcurrido casi siete meses en estas tierras frías de clima y de carácter. Uno se siente más fuerte, más sabio y con más amor hacia la profesión de profesor.

La fortaleza viene por la adaptación a un contexto educativo difícil dado que  el rigor y disciplina organizativa de los gymnazia centroeuropeos difiere ostensiblemente de la improvisada y deslavazada organización de los de España.

La sabiduría llega al constatar una vez más que todos los estudiantes son básicamente iguales en cualquier lugar del mundo: solo se corrompen tras iniciarse en el mundo laboral. Son más inteligentes o menos, más  simpáticos o no, pero cuentan con el patrón común de la bondad.

El amor aparece por sentirse uno querido incluso por aquellos estudiantes que más quebraderos de cabeza han dado.

Fuerza, sabiduría y amor. Espero acrecentarlos en los tres meses que quedan.

Post data: Dentro de dos días es primavera. Hoy nevó.


Comentarios

3 respuestas a «Sietemesino»

  1. Bueno, Rafael, yo no creo que sean exactamente igual de bondadosos todos, pero sí que ninguno va a querer a un profesor que no los quiera…

    Saludos desde una primaveral Atenas.

  2. Me paso un momentito para desearte, porque me gusta mucho el ambiente intercultural que hay en este sitio, un feliz año nuevo persa ;).

    Saludetes!

  3. Avatar de emanuel
    emanuel

    soi sietemesino y m gustooo ese texto 😉

    saludos mi correoo ema_1994_2012@hotmail.com

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