Alumno asustado, alumno tranquilo

Clase en Deyang, China. La disciplina de los estudiantes es excesiva

Me gustaría lanzar la siguiente pregunta a los profesores que leen este blog: ¿Perciben ustedes, en general, a sus estudiantes más tranquilos y trabajadores que hace dos años? A mí no me cabe la menor duda de que es así.

La explicación a esta «mejora» en la actitud del alumnado viene dada, creo, por la crisis económica. Me atrevería a decir que están asustados. Me imagino a sus familias con problemas económicos presionándoles para estudiar porque apenas existe la alternativa de irse a la obra –a los albañiles, como dicen por estos lares- o a barrer calles.

Los buenos estudiantes siguen siéndolo y los que antaño eran más perezosos o díscolos se han puesto las pilas. Deben de pensar: «O me esfuerzo o no encontraré trabajo, como mi padre».

El sistema educativo, sin embargo, debería cuidarse de formar ciudadanos temerosos, volubles, timoratos y miedosos. Eso queda muy bien en los sistemas dictatoriales donde la congoja es el fundamento del sistema y la sumisión de las masas la garantía de supervivencia de las elites opresoras. Pero en el sistema democrático en el que nos hallamos es un fraude alentar el silencio, la abulia y el callarse-por-si-acaso.

Los problemas económicos preparan la transición hacia el otro modo de estar en el aula. La desfachatez que  algunos  -una minoría- mostraban en el pasado se transforma en sometimiento absoluto, la palabrería soez y tabernaria se torna en silencio y adulación y los modales impulsivos, agresivos y ordinarios se vuelven mojigatos y  cobardes.

Decía Aristóteles que en el medio está la virtud y ahora, justo en estos momentos, creo que nos acercamos a este punto medio, perfecto y equilibrado. Los alumnos, al menos los míos, se muestran dialogantes y educados, críticos y reflexivos, amables y seguros en sí mismos. Hablan sin vociferar, saben escuchar, se preocupan por llegar puntuales y hacer las tareas pero también me atizan con la palabra y ya me han hecho perder algunas batallas dialécticas, lo cual me encanta.

Por favor, queridos alumnos, no os escoréis hacia los extremos porque uno os podría convertir en marginados y otro en robots. Es un honor trabajar este curso con vosotros.

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