Libro electrónico

Leyendo en Kindle Todo va a cambiar de Enrique Dans
El pasado mes de abril compré el lector de libros electrónicos de Kindle. Me entusiasmó. Creí que por fin iba a acabar con los problemas de almacenaje de volúmenes que padecemos los lectores voraces que vivimos en pisos pequeños. Tras nueve meses dicho entusiasmo ha derivado en una profunda acentuación de mi aprecio por los libros… en papel. Los valoro más que antaño y tomo conciencia de que dificilmente serán reemplazados por la electrónica, la robótica o la cibernética. Los dos modelos de lectura convivirán, sin duda, pero entrambos contenedores de letras marcarán distancias entre ellos porque filtrarán según un único criterio: la categoría espiritual del contenido.

A modo de ejemplo,  estoy leyendo La idea de la justicia de Amartya Sen (editorial Taurus). Este libro es imposible leerlo con aprovechamiento en uno de esos dispositivos porque hay que subrayar, comentar en los márgenes, husmear en páginas más adelantadas, retroceder para buscar una frase olvidada, doblar picos, ojear un capítulo posterior, curiosear unos segundos en el índice onomástico, también en la bibliografía, encontrar al azar pasajes previamente subrayados, manchar con café, jugar un rato como si fuera un I Ching. Leer a Amartya Sen en un eBook supondría una especie lectura a trompicones provocando pensamientos deshilachados, inconexos, adventicios porque sospecho que los lectores de fondo suelen ser desmemoriados y de lectura no lineal; además me enervaría y me dejaría la sensación de tiempo perdido cuando al cabo de los años quisiera recurrir a él para revivir los momentos de la primera lectura y no encontrara restos de mi yo.

El papel predispone para el difícil reto intelectual que supone entrar en diálogo con el escritor, prepara al espíritu para la complicada y disciplinada tarea de leer, facilita el ritual necesario para romper el hermético universo conceptual del autor y adentrarse en él como quien asiste por primera vez a una tenida masónica. Me atrevería a decir que un libro en papel susurra mensajes distintos a los del mismo libro en formato electrónico; además olvido más lo que leo en el electrónico que lo que percibo impreso en la celulosa (los neuroquímicos nos explicarán algún día el porqué).

Se dialoga mejor con el autor desde la materialidad del libro, también incita experiencias lectoras en las que el continente aporta matices a las palabras del escritor, el papel no queda silente como hace el electrónico; más bien al contrario: los dígitos y «bitios» deambulan errantes por un mundo cuatro postpopperiano fugaz, infinito, inconcretable, efímero, ilocalizable, tan vacío como la antimateria y tan inasible como un positrón.

El papel llama a la lectura al igual que la televisión nos incita a comer pizza o usar perfumes de mujer. Verlo en la biblioteca despierta asociaciones de ideas e impulsos intelectuales; los libros en papel llaman a nuestra puerta, los de los bytes esperan displicentes y arrogantes a que les llamemos nosotros. Los unos y ceros no comprenden que a los lectores vocacionales siempre nos han elegido los libros y no nosotros a ellos.

Además hay algo de fraudulento, propagandístico y pasajero en esta moda del eBook porque es perentorio vender aparatos. En este sentido nos dicen los mass media que se ha vendido un millón de libros electrónicos de Millenium. Posible explicación: se compra un ejemplar por curiosidad con el primer aparato adquirido para no volver a hacerlo más; solo algunos los compran cuando la versión en papel está agotada o no le alcanzan los distribuidores, pero si se trata de alta literatura se las verán con algo más degradado, una novela distinta.

Siempre pensé que el asunto del continente es sólo para nostálgicos y tecnófobos, que lo importante es el contenido. Ahora me desdigo. Leer es leer en papel. Habrá que buscar otro verbo para significar «poner los ojos ante la tinta digital». Leer alta literatura en uno de estos aparatos es tan ridículo como leer una revista del corazón impresa en tapa dura con una bibliografía al final acompañada de un índice conceptual. El nivel de concentración y de entrega varían.

Un ejemplo: empecé a leer en el Kindle la extraordinaria novela de Stefan Zweig La impaciencia del corazón, que, confieso, conseguí de forma gratuita en uno de tantos sitios de la red. Tras leer las tres primeras páginas y otras tantas al azar no tuve más remedio que pagar los veintiocho euros que costaba en papel porque se trataba de un libro al que volver, de los que influyen a lo largo de la vida, de los que acompañan a uno y dan prestigio a la biblioteca particular. De esos que los nietos ojearán curiosos para sorprenderse de las notas que allí dejaba su abuelo.

Entiendo que los libros en papel son caros y que se pueden obtener todos ellos de forma gratuita en la red, pero les aviso: en el Kindle sí se puede leer la autobiografía de Mario Conde pero no la del Marcel Proust de en En busca del tiempo perdido. En el eLibro sí se leerá con placer el Todo va a cambiar de Enrique Dans pero no El príncipe de Maquiavelo. En el eBook disfrutará leyendo una amplia y brillante reseña de Contraluz de Thomas Pynchon pero no el extensísimo y magistral libro. El lector de libros electrónicos le prorcionará una bonita experiencia lectora con los reportajes de guerra de los periodistas más avezados pero le impedirá quedar sumergido en las profundas aguas de Kapucinsky, Naipaul o Javier Reverte. Un último ejemplo: Leer El Quijote en Teherán es de los que se dejan leer en formato electrónico porque el aristocrático papel es dignatario de palabras mayores; aquí lo tienen.


Comentarios

16 respuestas a «Libro electrónico»

  1. Comparto en gran medida tu opinión.
    Tengo un eBook desde abril de 2010. Y sí… está muy bien. Pero hay libros que no… (no soy tan profundo como tu, pero desde luego, una «flora de iberia», no se puede ver en formato electrónico. Al menos de momento. Puede que las nuevas generaciones se acostumbren más… pero a mi me gusta ir a perder el tiempo a la biblioteca pública. Sacar en préstamo más libros de los que se conscientemente que voy a leer en el tiempo asignado… y hojearlos, para luego volver ávido a por más.
    Y sí que he usado el lector y también la misma funcionalidad en mi iPod. Con novela sencilla, corta…Ahí es aceptable. (Incluso mejor en el iPod con ser pequeño y no llevar e-ink: han conseguido simular la experiencia de pasar páginas… y el color, color amarillento del papel…)
    ¡Habrán de pasar años hasta que le coja el gusto totalmente!

  2. ¿¿¿Eso que llevas en la muñeca es una pulsera de «Todo Incluido»???

    Rafa, por Dios, te imaginaba más aventurero… 🙂

  3. Es una pulsera para entrar en la piscina de una playa levantina, amigo Alejandro. No me gusta la playa pero allí estuve 3 días el pasado verano. Contradicciones que tiene uno. Un abrazo.

    Amigo Javier: es un placer que tras tantos años en la blogosfera nos sigamos leyendo. Un abrazo.

  4. Hola Rafael! Soy tu antigua alumna Tamara, de Malagón. Recuerdo el primer día que llegaste a clase emocionado con el libro digital… sabía que, finalmente acabarías cayendo en la evidencia que nosotros te repetíamos… ¡los libros de papel son insustituibles!
    Un Abrazo

  5. Quizá algún día se mejore la tecnología, Tamara. Probar cosas nuevas e intentar innovar en educación es positivo. Por ejemplo, es cierto que el libro electrónico me ha decepcionado para la educación (ahí se pueden leer algunas cosas, como digo en el posteo, pero no todo), pero el videoproyector o la web desde la que organizo las asignaturas son muy útiles y ya me hubiera gustado contar con esas cosas cuando yo era estudiante. Vosotros juzgasteis por intuición, yo me sumergí e investigué para poder criticar desde la evidencia, con datos empíricos. Recuerdo vuestro curso con mucho agrado, habéis sido uno de los mejores que jamás haya tenido. Espero que todo os vaya muy bien. Un abrazo

  6. Jamás me gustó este invento (de momento) porque, por decir algo, no huele a papel a tinta a moho producto de su vejez. Y mira que soy «geek» en chancletas. Sin embargo, Steinhardt no es Steinhardt tras una pantalla sin grafito tubular ni un folio en blanco al lado para apuntar lo que corresponda.

    Como bien dices, cada cosa para lo suyo. Posee ventajas, pero no todas.

    Saludos.

  7. Avatar de Francisco
    Francisco

    Me resulta sorprendente que pienses que un Kindle es tan limitado como piensas. En diciembre regalé a mi anciano padre, un lector voraz, un Kindle como el de la foto, y puede hacer búsquedas, subrayados, anotaciones, etc y que le quede guardado. Aprendió a hacer esto en los tres días siguientes a recibirlo.
    Por mi parte, con todos los libros electrónicos que tengo metidos en mi iPad (y también en el pequeño iPod) puedo:
    – hacer búsquedas y encontrar instantáneamente la palabra que busco en todos los sitios donde aparecen
    – Subrayar (el efecto es destacar como con un marcador, del que puedo elegir el color). Puedo guardar los subrayados
    – Anotar el texto. Puedo hacer anotaciones al instante, y que queden guardadas. E incluso hacer búsquedas sobre esas anotaciones
    – Marcar páginas, añadiendo a cada uno de estos bookmarks el título que yo quiera.
    – Enlazar frases o palabras a artículos de páginas web o Wikipedia.
    – Si el libro está en inglés puedo buscar su definición casi al instante, sin salir del programa.
    – Si quiero hacer un esquema de las ideas principales, abro un programa especializado en hacer mapas mentales, lo exporto como imagen y lo incluyo en la parte del libro electrónico que quiera.
    – Si quiero dejar mis impresiones en un archivo de audio, abro el programa correspondiente, las grabo y las asocio al libro.
    Y todo esto con un programa para leer ebooks que ya trae el iPad, y que es gratuito para el iPod. Creo que hay formas para incluir vídeos y audio dentro de un libro electrónico, además del texto.
    Ah! Y en mi centro despierto sanas envidias entre mis compañeros, que me ven desplazarme con toda mi biblioteca metida en mi discreto iPad, incluidos los libros de texto de todos los niveles que imparto (que he escaneado para mi uso personal exclusivamente y trasladado a un pdf que permite hacer búsquedas y todo lo descrito más arriba).
    Si tu predicción es que el libro electrónico es una moda pasajera, la mía es que está aquí para quedarse.
    Un saludo.

  8. Avatar de José Manuel C.
    José Manuel C.

    Hola Rafa:
    Muy de acuerdo con el tono y el contenido del comentario. Haciendo una analogía entre los formatos de libro y las relaciones humanas creo que es como la comunicación telefónica y la personal. Esta última es mucho más rica y humana. Está llena de matices, pausas y guiños que la telefónica no permite. El libro en papel es igual. He tenido libros en mis manos que los he acunado en mi corazón, sé que van a formar parte de mi vida para siempre. No me imagino haciendo lo mismo con un libro digital. El libro en papel se puede convertir en fetiche (el olor del papel, las notas en el mismo, la portada, la encuadernación, alguna dedicatoria). El eBook no.

  9. Avatar de Ricardo
    Ricardo

    El libro electrónico ha cambiado mi forma de afrontar la lectura, enriqueciéndola con posibilidades hasta ahora inusitadas. La posibilidad de marcar los altos en la lectura, y anotaciones en mi ebook acerca la experiencia de leer a la del libro impreso. La posibilidad de hacer búsquedas la mejora.

  10. Avatar de un internauta
    un internauta

    A mi, desde que descubrí el ebook (me regalaron un Schneider), estoy encantado, puedo leer tochos sin que pesen (Ken Follet adelgazado), aunque reconozco que el olor de los libros y el pasar las hojas tiene su encanto…
    P.D: Fantástico artículo

  11. Como habéis dicho previamente en un par de comentarios, al aparato le falta el olory eso sí que tiene que ver con la neuroquímica, la relación con esa naturaleza encuadernada. Y sobre todo, es más personal.

  12. Avatar de Yo mismo
    Yo mismo

    Estamos acostumbrados al papel, hemos estudiado, leído, aprendido todo sobre el papel pero las jovenes generaciones de lectores son de «pantalla». Yo me compré uno y la verdad que lo encuentro utilísimo aunque siempre leeré libros de papel porque simplemente también me gustan. Imagina la ventaja que supone para los viajeros como nosotros llevar cientos de libros de un lugar para otro metidos en una tableta.S2

  13. Hola Yo mismo: Sin duda para el viajero el libro electrónico es extraordinario. Has dejado una pregunta de carácter más personal que he respondido en la dirección de email que has dejado.

    Hola Juanjo: El olor es bueno, pero es muy caro, yo podría prescindir de él. De lo que no puedo prescindir es de la materialidad. A la mano lo a la mano, Heidegger…

    Hola un internauta: Yo solo he leído rextos breves en el ebook. Me concentro mejor ante el papel.

    Hola Ricardo y Francisco: Sin duda es estupendo lo que decís. Leed Superficiales de Carr (Taurus), quizá cambiéis de opinión.

    Hola Mercuzzio: De acuerdo contigo.

    Hola José Manuel. Un abrazo.

  14. Estoy de acuerdo los libros en papel son de disfrutarse más, con calma, aunque si son caros y muchos no tenemos ya la posibilidad de adquirirlos. Por otro lado lo electrónico presenta más facilidad en el acceso a la información sea cual se el lugar donde nos encontremos, aunque también son caros y en mi opinión no ayudan mucho a los ojos. Ambos son buenos. Cada quien eligirá.

  15. Avatar de Maria Eugenia
    Maria Eugenia

    Un libro siempre será un libro. Lo apreciamos por lo que vale, por lo que hemos aprendido de él, por quien nos lo regaló o simplemente por el gusto de poseerlo y leerlo. Yo he disfrutado mucho de leer libros, tenerlos en mi mano y hasta de guardarlos y después poder compartirlos con mis hijos, aunque reflexionando sobre lo que se comenta es verdad que no podemos guardar en cantidades grandes dentro de nuestro hogar, por espacio y por el costo que esto implicaría. También es cierto que los avances tecnológicos siempre serán para el beneficio del hombre, como los libros electrónicos, yo no he tenido la oportunidad de tener uno de ellos, pero no por ello pienso que no sean útiles, al contrario, creo que debería de aprender a utilizarlos y sacar el mayor provecho para adquirir más conocimiento al leer. Siempre será bueno tomar lo mejor de ambos libros.

  16. Avatar de Merced Laura
    Merced Laura

    Estoy de acuerdo que los libros en papel son mas bonitos para leer, ya que tenemos la oportunidad de subrayar lo más importante para nosotros, poderlo compartir y sobre todo que esto queda siempre ahí y en el momento de querer volver a leerlo tenemos presente que ideas, frases, etc fue lo que mas nos impresiono en nuestra primer lectura.
    Es cierto que un libro en papel es caro, pero el valor que le demos depende de la enseñanza tan importante que nos deja en nuestra vida, lo cual no tiene valor, pero también es importante saber que contamos con los avances tecnológicos, los cuales se van diseñando para darle nuevos beneficios a los usuarios y estos los vamos descubriendo en la medida que tenemos la oportunidad de usarlos, al final ambos nos pueden dar grandes beneficios.

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