Los pequeños platones

Se han puesto de moda los libros de filosofía para todos los públicos. La necesidad humana de preguntarse por cuestiones que vayan más allá del fútbol o el pago de la hipoteca es más acuciante que nunca por el hartazgo existencial que implica la sociedad del cansancio y el exponencial incremento del nivel educativo en los últimos años. Esta inquietud la han detectado muy bien varias editoriales que se han empeñado en introducir en el mercado libros que traten de satisfacer las ganas de filosofar de ciudadanos «no especialistas» en filosofía.

De este modo la editorial Errata naturae -una de mis favoritas y de la que tengo ejemplares espléndidos en mi biblioteca- publica la colección «Los pequeños platones» formada por amenos libros de filosofía con un lenguaje que trata de ser atractivo para niños a partir de los nueve años.

He leído tres de ellos (Un día loco en la vida del profesor Kant, El fantasma de Karl Marx y El genio maligno del señor Descartes) y me parecen magníficos trabajos de animación a la reflexión, siendo muy apropiados para que los niños se introduzcan en el apasionante mundo del pensamiento. Sin embargo no todos están de acuerdo con que esta colección sea realmente efectiva para hacer pensar a los más jóvenes, como las razonadas críticas del Grup IREF, organización de innovación pedagógica que aprecio y respeto, cuyas objeciones es preciso tomarlas muy en cuenta. En los siguientes párrafos voy a comentar las cinco críticas planteadas por IREF desde la discrepancia pero siempre con la máxima consideración por su importante labor pedagógica.

1) Se inicia su crítica argumentando que

Por ejemplo, dicen los editores castellanos, que se trata de Filosofía para niños y que está «bajo la estela del trabajo de Matthew Lipman». No sé si nos la jugamos con la ignorancia de los editores o con la mala fe de usar una terminología consolidada y prestigiosa como es Filosofía para niños y apropiándose en vano el nombre de Lipman, que se encuentra en las antípodas de un proyecto como éste .

Considero que «Los pequeños platones» sí están en la línea de Lipman existiendo, cuando menos, un aire de familia. Dice el padre de «Filosofía para Niños» en Pensamiento complejo y educación que «Filosofía para Niños pretende actuar hacia la formación de estudiantes que sean capaces de filosofar por sí mismos» (De la Torre, p. 170) y estos libros invitan a dicha autonomía reflexiva. Por ejemplo, si el niño lee la siguiente página no veo nada que difiera sustancialmente de obras lipmanianas como Pixie:

Bien es cierto que existen diferencias entre estos autores y Lipman, pero no son grandes diferencias, en absoluto se encuentran en las antípodas unas de otras.

2) La crítica prosigue en los siguientes términos:

En una entrevista realizada al editor describe así la Filosofía para niños: «es una propuesta pedagógica que trata de llevar el pensamiento filosófico a todos los ámbitos escolares, desde la educación preescolar y la educación primaria hasta la educación secundaria». No dice, sin embargo, que ni Lipman ni Filosofía para niños nunca trabajan explicando las teorías de los autores de la historia del pensamiento ni se frivoliza con sus vidas y actitudes, sino que se intenta imitar el talante de los pensadores y no aprender sus doctrinas.

Se refiere a esta entrevista que ciertamente posee cierto carácter publicitario, como es habitual cada vez que se reseña un libro o una película, pero esa no es razón para desprestigiar la obra si no queremos caer en la falacia ad hominem. El hecho de dar una imagen divertida de los filósofos no debe ser considerado una frivolidad sino un ejercicio que pretende captar la atención de los jovencitos. Lo importante no es el filósofo ni la imagen que se dé de él, sino las reflexiones que aportan y que ayudan al niño a que nazcan de su interior sus propios pensamientos.

Por otro lado he buscado concienzudamente entre mis libros de Lipman para ver dónde dice que «no se trabaje explicando las teorías de los autores de la historia del pensamiento» y no lo encuentro. Por el contrario, sí que encuentro lo siguiente: «enseñándoles a razonar a través de la filosofía y enseñarles la filosofía a través del razonamiento» (Ib. p. 167). De hecho, cuando leemos El descubrimiento de Harry, del propio Lipman, son continuas las referencias a los filósofos de la historia de la lógica. Como ejemplo estas dos páginas en las que se trabaja a Aristóteles sin nombrarlo (el hecho de que no se nombre a los filósofos no significa que no se esté trabajando con ellos en un diálogo apasionante a través de los siglos):

 

3) A continuación se afirma que:

Y se manifiestan seguidores de Lipman «que está en el origen de proyectos como esta colección». Publicidad, que por cierto no he visto nunca en las webs francesas, que se cuidan mucho de decir que la colección proviene de Lipman.

La frase «que está en el origen de proyectos como esta colección» no aparece en el artículo. Quizá se refiera a «bajo la estela del trabajo de Matthew Lipman». Personalmente sí encuentro similitudes entre los libros de Lipman y los de esta colección. Ahí va otro ejemplo:

 

4) Se prosigue aseverando que

Evidentemente estos libros no tienen ninguna indicación de cómo ser trabajados. La misma editorial ofrecerá: «un conjunto de talleres para niños que se desarrollarán en Librerías Especializadas, colegios y Bibliotecas Públicas».

Es preciso decir que estas unidades didácticas escritas por Serafín Portillo son extraordinarios materiales de apoyo al profesorado, siguiendo una estructura muy similar a la del programa de Filosofía para Niños.

5) Se finaliza con la siguiente afirmación:

Cuando apelaba a la ignorancia es porque en otra publicación encontré esta afirmación del editor Rubén Hernández: «No existe en España un proyecto que trate de llevar la filosofía a los niños y es tan importante: la filosofía es una guía de vida y ayuda a entender el mundo, a entender cómo se uno y cómo tiene que relacionarse con los demás «.

He buscado en internet dicha afirmación pero no la encuentro. En cualquier caso la editorial De la Torre lleva muchos años publicando los magníficos libros de Filosofía para Niños y sí que hay proyectos que tratan de llevar la filosofía a los niños. Uno de los último, por ejemplo, es La lección de August, publicado por Nube de tinta.

Obviamente mis comentarios requieren de un mayor análisis y de un estudio comparativo mucho más riguroso que el que apunto en este artículo pero lo considero suficiente como para hacer ver que esta colección sí es afín a la Filosofía para Niños o, cuando menos, que no está del todo claro su desligamiento del proyecto de Lipman. Les dejo con un breve diálogo de los que aparecen en esta colección que, a pesar de su aparente sencillez, da pie para trabajar con pequeños problemas filosóficos de gran complejidad. Independientemente de si estos libros son más o menos afines a la filosofía de Lipman no duden en regalarlos a sus hijos para que los disfruten este verano, quizá planten con ello una futura vocación por la reflexión, el pensamiento complejo y el compromiso con la argumentación y la verdad.


Comentarios

Una respuesta a «Los pequeños platones»

  1. Rafael genial tanto la crítica como el paseo que has dado por los cimientos de la FpN en España. Y por supuesto que los libros que faciliten al profesorado a especializarse y a motivar sus actitudes más profundas a los alumnos enriquecerán las clases así como las unidades didácticas que deban preparase.
    Gracias!

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