La fábrica de las mentiras

Estos días he recibido algunos correos electrónicos preguntándome qué pasa en realidad con la marca que el gobierno iraní iba a poner en las ropas de los que no fueran musulmanes.

También alguien me ha mandado unas fotografías en la que unos hombres aplastan con la rueda de un coche el brazo de un niño de seis años por haber robado, siguiendo, según dice la presentación PowerPoint, la ley islámica.

También, en el mes en que se celebró la Ashura, unos cuantos lectores me preguntaban por qué los padres iraníes hacen sangrar las cabezas de sus hijos.

Todo esto son burdas mentiras que intentan deteriorar la imagen de Irán en el planeta para que la humanidad no tenga cargo de conciencia si se produjera un eventual ataque.

Lamentablemente constato de primera mano que en Occidente estamos actuando con bastante mala fe.


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