16. El proyecto ilustrado: potencia y límites de la razón. Los Derechos del Hombre. La primera ola feminista: Mary Wollstonecraft y Olympe de Gouges

El proyecto de la Ilustración, centrado en la supremacía de la razón, marcó un punto de inflexión en el pensamiento occidental, sentando las bases de las democracias modernas y los derechos humanos. Sin embargo, su ideal de razón universal fue intrínsecamente limitado y excluyente, lo que provocó críticas contundentes y el nacimiento de la primera ola feminista, liderada por figuras como Mary Wollstonecraft y Olympe de Gouges.


El proyecto ilustrado: Potencia y límites de la razón

La Ilustración fue un movimiento intelectual del siglo XVIII que defendía la razón humana como la principal herramienta para liberar a la humanidad de la ignorancia, la superstición y la tiranía. Pensadores como Immanuel Kant, en su ensayo ¿Qué es la Ilustración?, instaron a los individuos a «¡Sapere aude!» o «¡Atrévete a saber!», es decir, a pensar por sí mismos sin la tutela de otros.

La potencia de este proyecto residía en su capacidad para:

  • Criticar el Antiguo Régimen. La razón se convirtió en un arma contra el absolutismo monárquico y el poder dogmático de la Iglesia.
  • Fomentar el progreso científico. Impulsó el método científico, la observación y la experimentación como vías para comprender y dominar la naturaleza.
  • Fundamentar un nuevo orden social. Propuso que la sociedad y el gobierno debían organizarse según principios racionales, lógicos y justos, y no basados en la tradición o la herencia.

Sin embargo, el proyecto ilustrado mostró pronto sus límites. La «razón» que defendían no era tan universal como proclamaban. Estaba, en la práctica, reservada para el hombre, blanco, europeo y propietario. Esta concepción excluyó sistemáticamente a grandes grupos de la humanidad:

  • Mujeres. Consideradas seres emocionales e irracionales, su dominio era el espacio privado y doméstico.
  • Pueblos no europeos. A menudo descritos como «salvajes» o «bárbaros», fueron objeto de colonización, justificando su sometimiento en una supuesta inferioridad racional.
  • Clases bajas. Se consideraba que la pobreza y la falta de educación les impedían un uso adecuado de la razón.

Los Derechos del Hombre

La manifestación política más significativa de la Ilustración fue la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789), producto de la Revolución Francesa. Este documento proclamó principios revolucionarios que hoy son fundamentales.

Sus artículos establecían la libertad, la igualdad ante la ley, el derecho a la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión como derechos naturales e inalienables. Afirmaba que «los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos». Sin embargo, el término «hombre» (l’homme) fue interpretado en su sentido literal y masculino, negando explícitamente la ciudadanía activa y los derechos políticos a las mujeres. Esta exclusión fue el caldo de cultivo para la emergencia de una crítica feminista.


La primera ola feminista: Mary Wollstonecraft y Olympe de Gouges

Frente a la hipocresía de una revolución que predicaba la igualdad pero practicaba la exclusión, surgieron voces de mujeres que utilizaron el propio lenguaje de la razón y los derechos para reclamar su lugar.

Mary Wollstonecraft (1759-1797)

La escritora y filósofa inglesa Mary Wollstonecraft es considerada una de las madres fundadoras del feminismo. En su obra Vindicación de los derechos de la mujer (1792), argumentó que la aparente inferioridad intelectual de las mujeres no era natural, sino el resultado de una educación deficiente y de la opresión social.

Wollstonecraft defendía que:

  • La razón no tiene género. Las mujeres, al igual que los hombres, son seres racionales y, por tanto, capaces de virtud y conocimiento.
  • La educación es clave. Reclamaba un sistema educativo igualitario que permitiera a las mujeres desarrollar su intelecto y su autonomía moral.
  • La necesidad de independencia. Sostenía que solo a través de la independencia económica y la participación en la vida pública podrían las mujeres convertirse en ciudadanas plenas y no meros adornos para los hombres.

Olympe de Gouges (1748-1793)

En Francia, la dramaturga y activista política Olympe de Gouges llevó la crítica directamente al corazón de la Revolución. En 1791, como respuesta directa a la exclusión de las mujeres de la ciudadanía, publicó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana.

Su texto parafraseaba y corregía la declaración original, comenzando con una afirmación contundente: «Artículo 1: La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos». De Gouges reclamó para las mujeres todos los derechos civiles y políticos que se les negaban, incluyendo el derecho al voto, a la propiedad, a la educación y a ocupar cargos públicos. Es célebre su frase: «Si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también el derecho de subir a la Tribuna».

Trágicamente, Olympe de Gouges fue guillotinada en 1793 por sus ideas políticas, convirtiéndose en un símbolo de la lucha feminista y de la violenta reacción que provocaron sus demandas de igualdad en una época que, aunque se autodenominaba la «Edad de la Razón», estaba arraigada en el patriarcado.

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