Política. Libro I. Capítulo 1, 1252a 1-37 (ed. Gredos, pp. 45-46)


Puesto que vemos que toda ciudad es una cierta comunidad y que toda comunidad está constituida con miras a algún bien (porque en vista de lo que les parece bueno todos obran en todos sus actos), es evidente que todas tienden a un cierto bien, pero sobre todo tiende al supremo la soberana entre todas y que incluye a todas las demás. Esta es la llamada ciudad y comunidad cívica.

Por consiguiente, cuantos opinan que es lo mismo ser gobernante de una ciudad, rey, administrador de su casa o amo de sus esclavos, no dicen bien. Creen, pues, que cada uno de ellos difiere en más o en menos, y no específicamente. Como si uno, por gobernar a pocos, fuera amo; si a más, administrador de su casa; y si todavía a más, gobernante o rey, en la idea de que en nada difiere una casa grande de una ciudad pequeña. Y en cuanto al gobernante y al rey, cuando un hombre ejerce solo el poder, es rey; pero cuando, según las normas de la ciencia política, alternativamente manda y obedece, es gobernante.


Pero esto no es verdad. Y será evidente lo que digo si se examina la cuestión según el método que proponemos. Porque como en los demás objetos es necesario dividir lo compuesto hasta sus elementos simples (pues estos son las partes mínimas del todo), así también, considerando de qué elementos está formada la ciudad, veremos mejor en qué difieren entre sí las cosas dichas, y si cabe obtener algún resultado científico.

Política. Libro I. Capítulo 2, 1252a 1 – 1252b 44 (ed. Gredos, pp. 46-47)


Si uno observa desde su origen la evolución de las cosas, también en esta cuestión como en las demás, podrá obtener la visión más perfecta. En primer lugar, es necesario que se emparejen los que no pueden existir uno sin el otro, como la hembra y el macho con vistas a la generación (y esto no en virtud de una decisión, sino como en los demás animales y plantas; es natural la tendencia a dejar tras sí otro ser semejante a uno mismo), y el que manda por naturaleza y el súbdito, para su seguridad. En efecto, el que es capaz de prever con la mente es un jefe por naturaleza y un señor natural, y el que puede con su cuerpo realizar estas cosas es súbdito y esclavo por naturaleza; por eso al señor y al esclavo interesa lo mismo. Así pues, por naturaleza está establecida una diferencia entre la hembra y el esclavo (la naturaleza no hace nada con mezquindad, como los forjadores el cuchillo de Delfos, sino cada cosa para un solo fin. Así como cada órgano puede cumplir mejor su función, si sirve no para muchas sino para una sola). Pero entre los bárbaros, la hembra y el esclavo tienen la misma posición, y la causa de ello es que no tienen el elemento gobernante por naturaleza, sino que su comunidad resulta de esclavo y esclava.

Política. Libro I. Capítulo 2, 1252b 80 – 1253a 12 (ed. Gredos, pp. 49-51)


La comunidad perfecta de varias aldeas es la ciudad, que tiene ya, por así decirlo, el nivel más alto de autosuficiencia, que nació a causa de las necesidades de la vida, pero subsiste para el vivir bien. De aquí que toda ciudad es por naturaleza, si también lo son las comunidades primeras. La ciudad es el fin de aquéllas, y la naturaleza es fin. En efecto, lo que cada cosa es, una vez cumplido su desarrollo, decimos que es su naturaleza, así de un hombre, de un caballo o de una casa. Además, aquello por lo que existe algo y su fin es lo mejor, y la autosuficiencia es, a la vez, un fin y lo mejor.
De todo esto es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre es por naturaleza un animal social, y que el insocial por naturaleza y no por azar es o un ser inferior o un ser superior al hombre […].


La razón por la cual el hombre es un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier animal gregario, es evidente: la naturaleza, como decimos, no hace nada en vano, y el hombre es el único animal que tiene palabra. Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él solo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad.

Política. Libro III. Capítulo 7, 1279a 1 – 1279b 55 (ed. Gredos, pp. 171-172)


Una vez hechas estas precisiones, hay que examinar a continuación cuántas en número y cuáles son las formas de gobierno; y en primer lugar las rectas, pues, definidas estas, resultarán claras las desviaciones.
Puesto que régimen y gobierno significan lo mismo, y gobierno es el elemento soberano de las ciudades, necesariamente será soberano o uno solo, o pocos, o la mayoría; cuando el uno o la minoría o la mayoría gobiernan atendiendo al interés común, esos regímenes serán necesariamente rectos; pero los que ejercen el mando atendiendo al interés particular del uno o de la minoría o de la masa son desviaciones; porque, o no se debe llamar ciudadanos a los que participan en el gobierno, o deben participar en las ventajas de la comunidad.

De los gobiernos unipersonales solemos llamar monarquía a la que mira al interés común; aristocracia al gobierno de unos pocos, pero más de uno, bien porque gobiernan los mejores, o bien porque se propone lo mejor para la ciudad y para los que pertenecen a ella. Cuando la mayor parte es la que gobierna atendiendo al interés común recibe el nombre común a todos los regímenes: república. Y es así con razón, pues uno solo o unos pocos pueden distinguirse por su excelencia; pero un número mayor es ya difícil que alcance la perfección en toda clase de virtud, pero puede destacar especialmente en la virtud guerrera, pues esta se da en la masa. Por ello precisamente en este régimen la clase combatiente tiene el poder supremo y participan en él los que poseen las armas.


Las desviaciones de los regímenes mencionados son: la tiranía de la monarquía, la oligarquía de la aristocracia y la democracia de la república. La tiranía es una monarquía que atiende al interés del monarca, la oligarquía al interés de los ricos y la democracia al interés de los pobres; pero ninguno de ellos atiende al provecho de la comunidad […].

Política. Libro III. Capítulo 8, 1279b 20-59 (ed. Gredos, pp. 172-173)


La tiranía es, como se ha dicho, una monarquía que ejerce un poder despótico sobre la comunidad política. Hay oligarquía cuando los que tienen la riqueza son dueños y soberanos del régimen; y, por el contrario, democracia cuando son soberanos los que no poseen gran cantidad de bienes, sino que son pobres. Una primera dificultad concierne a la definición. En efecto, si la mayoría fuese rica y ejerciera el poder de la ciudad, y si, igualmente, en alguna parte ocurriera que los pobres fueran menos que los ricos, pero por ser más fuertes ejercieran la soberanía en el régimen, podría parecer que no se han definido bien los regímenes, puesto que hemos dicho que hay democracia cuando la mayoría es soberana, y oligarquía cuando es soberano un número pequeño.


Por otro lado, si se combina la minoría con la riqueza, y el gran número con la pobreza para definir así los regímenes, y se llama oligarquía a aquel en que los ricos, que son pocos, tienen las magistraturas, y democracia a aquel en que las tienen los pobres, que son muchos en número, eso implica otra dificultad. Pues, ¿cómo llamaremos a los regímenes recién mencionados: aquel en que los ricos sean más numerosos y aquel en que los pobres sean menos, pero unos y otros sean dueños de sus respectivos gobiernos, si no hay ningún otro régimen fuera de los mencionados?

Explicación de los textos

Aristóteles puede parecer un poco denso al principio, pero sus ideas sobre política son la base de casi todo lo que discutimos hoy en día sobre gobierno y sociedad. Pensemos que estamos hablando con un genio que vivió hace más de 2300 años.

Fragmento 1: La ciudad es la comunidad suprema y no es lo mismo que una familia grande (Libro I, Cap. 1)

El texto dice:

Puesto que vemos que toda ciudad es una cierta comunidad y que toda comunidad está constituida con miras a algún bien… es evidente que todas tienden a un cierto bien, pero sobre todo tiende al supremo la soberana entre todas… Esta es la llamada ciudad y comunidad cívica. Cuantos opinan que es lo mismo ser gobernante de una ciudad, rey, administrador de su casa o amo de sus esclavos, no dicen bien… no difiere una casa grande de una ciudad pequeña… Pero esto no es verdad.

Explicación sencilla:

Imagina que eres parte de varios grupos: tu familia, tu equipo de fútbol, tu grupo de amigos, tu clase. Según Aristóteles, cada uno de estos grupos (o «comunidades») se forma para conseguir algo bueno. Con tu familia buscas seguridad y afecto; con tu equipo, ganar partidos; con tus amigos, divertirte y apoyarte.

Ahora, piensa en la ciudad (en griego, la polis). Para Aristóteles, la ciudad es la comunidad más importante de todas. Es la «comunidad soberana» que incluye a todas las demás. ¿Por qué? Porque no solo busca un bien particular (como ganar un partido), sino que busca el bien supremo: el objetivo final de todos los ciudadanos, que es vivir bien y alcanzar la plenitud como seres humanos.

Después, Aristóteles se pelea con una idea que parece que era común en su época. Algunos decían: «Gobernar una ciudad es como gobernar una casa, pero a lo grande. Un rey es como un padre de familia con muchos, muchos hijos».

Aristóteles dice: «¡Error!». Para él, no es una diferencia de cantidad (gobernar a 10 personas o a 10.000), sino de calidad. Las relaciones son totalmente distintas:

  • Amo – Esclavo. Es una relación de dominio para la supervivencia.
  • Padre – Familia. Es una relación de afecto y cuidado para la crianza.
  • Gobernante – Ciudadano. Es una relación entre iguales (al menos en teoría) que se turnan para mandar y obedecer, basándose en leyes y en la razón, con el objetivo de lograr el bien común.

En definitiva, la política no es simplemente «ser el jefe». Es una actividad específica y superior, que se da entre ciudadanos libres que buscan el bien de toda la comunidad. Para entenderla, dice, tenemos que analizarla como si fuera un puzle: viendo sus piezas más pequeñas.

Fragmento 2: El origen «natural» de la sociedad (Libro I, Cap. 2)

El texto dice:

En primer lugar, es necesario que se emparejen los que no pueden existir uno sin el otro, como la hembra y el macho con vistas a la generación… y el que manda por naturaleza y el súbdito, para su seguridad… el que es capaz de prever con la mente es un jefe por naturaleza… y el que puede con su cuerpo realizar estas cosas es súbdito y esclavo por naturaleza… La comunidad perfecta de varias aldeas es la ciudad… que nació a causa de las necesidades de la vida, pero subsiste para el vivir bien… De aquí que toda ciudad es por naturaleza… el hombre es por naturaleza un animal social…

Explicación sencilla:

Aquí Aristóteles empieza a montar el puzle. ¿Cuáles son las piezas más básicas de la sociedad?

  1. La primera unión (la familia): Se basa en dos relaciones que él considera «naturales»:
    • Hombre y mujer. Para procrear y que la especie continúe. Es un instinto biológico.
    • Gobernante y gobernado (amo y esclavo). Aquí viene una de sus ideas más polémicas y que hoy rechazamos. Aristóteles creía que algunas personas son «naturalmente» más inteligentes y capaces de planificar (los gobernantes), mientras que otras son «naturalmente» más fuertes físicamente y aptas para el trabajo manual (los gobernados o esclavos). Creía que esta unión era beneficiosa para ambos, para la seguridad y la supervivencia del conjunto.
      • Ojo aquí: Es fundamental entender que esta es una justificación de la esclavitud que refleja la sociedad griega de su tiempo. Hoy en día, esta idea es éticamente inaceptable y ha sido refutada. Aristóteles también hace un comentario muy criticable sobre los «bárbaros» (no-griegos) y las mujeres, que muestra los prejuicios de su época.
  2. De la familia a la ciudad.
    • Varias familias se juntan y forman una aldea para satisfacer necesidades más complejas que el día a día.
    • Varias aldeas se unen y forman la ciudad (polis).
  3. El propósito final (la naturaleza de las cosas): Para Aristóteles, la «naturaleza» de algo no es su origen, sino su propósito final, su estado de plenitud. La naturaleza de una semilla es convertirse en un árbol. La naturaleza de un niño es convertirse en un adulto. Entonces, ¿cuál es la naturaleza de las comunidades humanas? La ciudad. La familia y la aldea existen para que la vida sea posible, pero la ciudad existe para que se pueda «vivir bien» (eu zen en griego). Vivir bien no es solo tener comida y techo; es poder desarrollar la virtud, la sabiduría, el arte… en definitiva, florecer como ser humano.

Por eso llega a su famosísima conclusión: el ser humano es un «animal social» (o mejor, un «animal político», zoon politikon). No vivimos en sociedad por casualidad o por un simple contrato. Está en nuestra naturaleza. Estamos «diseñados» para vivir en una polis. Alguien que vive fuera de ella, o es un dios (superior) o una bestia (inferior).

Fragmento 3: La razón por la que somos «animales políticos»: El lenguaje (Libro I, Cap. 2)

El texto dice:

La razón por la cual el hombre es un ser social… es evidente: la naturaleza… no hace nada en vano, y el hombre es el único animal que tiene palabra. Pues la voz es signo del dolor y del placer… Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él solo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad.

Explicación sencilla:

¿Cuál es la prueba definitiva de que estamos hechos para vivir en una ciudad? Nuestro «superpoder»: el lenguaje (en griego, logos, que significa tanto «palabra» como «razón»).

Aristóteles hace una distinción genial:

  • Voz (phoné): La tienen los animales. Sirve para expresar sensaciones básicas: dolor («ay»), placer («mmm»). Un perro ladra si se hace daño o si está feliz.
  • Palabra (logos): La tenemos solo los humanos. No sirve solo para expresar lo que sentimos, sino para debatir sobre conceptos abstractos. Podemos discutir sobre:
    • ¿Qué es justo y qué es injusto?
    • ¿Qué es bueno y qué es malo para la comunidad?
    • ¿Qué nos conviene hacer como grupo?

La política, para Aristóteles, es precisamente eso: usar el lenguaje y la razón para construir una comunidad basada en una idea compartida de justicia y de bien. La ciudad no es solo un montón de gente viviendo junta; es una comunidad que comparte valores morales, y eso solo es posible gracias al lenguaje.

Fragmentos 4 y 5: Las formas de gobierno: Las buenas y sus versiones corruptas (Libro III, Cap. 7-8)

El texto dice:

Necesariamente será soberano o uno solo, o pocos, o la mayoría; cuando el uno o la minoría o la mayoría gobiernan atendiendo al interés común, esos regímenes serán necesariamente rectos; pero los que ejercen el mando atendiendo al interés particular… son desviaciones… Las desviaciones… son: la tiranía de la monarquía, la oligarquía de la aristocracia y la democracia de la república… La tiranía es una monarquía que atiende al interés del monarca, la oligarquía al interés de los ricos y la democracia al interés de los pobres… Hay oligarquía cuando los que tienen la riqueza son dueños y soberanos… democracia cuando son soberanos los que no poseen gran cantidad de bienes, sino que son pobres.

Explicación sencilla:

Ahora Aristóteles se pone en modo «científico» y clasifica los tipos de gobierno. Para él, hay dos preguntas clave:

  1. ¿Quién gobierna? (¿Una persona, unas pocas o la mayoría?)
  2. ¿Para quién gobierna? (¿Para el bien de todos o para su propio beneficio?)

La segunda pregunta es la más importante. Define si un gobierno es recto (bueno) o desviado (corrupto).

Aquí está su famosa tabla de clasificación:

Formas rectas (buscan el interés común)Formas desviadas (buscan el interés propio)
Gobierna UNOMonarquía (Un rey virtuoso que busca el bien del pueblo)Tiranía (Un déspota que solo busca su poder y riqueza)
Gobiernan POCOSAristocracia (Gobiernan «los mejores», los más virtuosos, para todos)Oligarquía (Gobiernan los ricos, para hacerse más ricos)
Gobiernan MUCHOSRepública (Politeia) (Gobierna la mayoría, respetando la ley y el bien común)Democracia (Gobierna la masa de los pobres, solo para su beneficio, a menudo en contra de los ricos)

Punto clave sobre la democracia: ¡Cuidado! Lo que Aristóteles llama «democracia» es la forma corrupta del gobierno de la mayoría. Para él, era el riesgo de que los pobres usaran su número para quitarle todo a los ricos, generando caos. La forma buena del gobierno de la mayoría la llama «República» o Politeia, un sistema más moderado y respetuoso con la ley.

Finalmente, en el último fragmento, Aristóteles se da cuenta de que la cosa es más compleja. No es solo una cuestión de números (pocos vs. muchos), sino de clase social (ricos vs. pobres).

  • La oligarquía es, en esencia, el gobierno de los ricos (aunque por casualidad fueran mayoría).
  • La democracia (su versión negativa) es, en esencia, el gobierno de los pobres (aunque por casualidad fueran minoría).

Esto demuestra lo agudo que era: identificó que el conflicto económico entre clases es el verdadero motor de la política, una idea que siglos después sería central para pensadores como Karl Marx.

Monarquía (Un rey virtuoso que busca el bien del pueblo)Tiranía (Un déspota que solo busca su poder y riqueza)

Preguntas para el debate

Un debate es la mejor manera de darle vida a estos textos. Aquí se propone una serie de preguntas para organizar un debate dinámico, divididas por temas y diseñadas para conectar las ideas de Aristóteles con nuestro mundo actual.

Estas preguntas están pensadas para que no tengan una única respuesta correcta, sino para que generen discusión y diferentes puntos de vista.

Tema 1: El propósito de la Política y el Estado

  1. Aristóteles afirma que la ciudad (el Estado) no existe solo para garantizar la seguridad o la economía («las necesidades de la vida»), sino para promover «el vivir bien». ¿Estás de acuerdo? ¿Cuál debería ser el objetivo principal del Estado hoy en día: proteger nuestras libertades y nuestra propiedad, o también tiene la responsabilidad de fomentar la cultura, la virtud y la felicidad de sus ciudadanos?
  2. Si aceptamos que la política busca un «bien común», ¿quién decide qué es ese «bien»? ¿No existe el peligro de que un gobierno imponga su propia visión de «la buena vida» a todos los demás, limitando la libertad individual?
  3. Aristóteles distingue radicalmente entre gobernar una ciudad y administrar una casa. ¿Creéis que hoy en día esa línea se ha difuminado? ¿Debería un presidente actuar más como un «padre» o «gerente» que se preocupa por el bienestar de su gente, o estrictamente como un gobernante entre iguales que se limita a aplicar la ley?

Tema 2: Naturaleza humana, sociedad y tecnología

  1. La famosa frase de Aristóteles es que «el hombre es por naturaleza un animal social (político)». ¿Sigue siendo esto cierto en la era de internet? ¿Puede una persona que vive aislada físicamente, pero conectada digitalmente, realizarse plenamente como ser humano? ¿O la comunidad política real y física es insustituible?
  2. Aristóteles dice que lo que nos hace políticos es el lenguaje (logos), que nos permite debatir sobre lo justo y lo injusto. Las redes sociales, ¿son una herramienta que potencia nuestro logos, permitiendo un debate más amplio? ¿O, por el contrario, lo degradan, convirtiendo el debate en simple «voz» (expresión de dolor y placer, de odio y afinidad) sin razonamiento?
  3. Quien vive fuera de la polis es «una bestia o un dios». ¿Qué pensáis de las personas que hoy se declaran «apolíticas» y no quieren saber nada del tema? Según la lógica de Aristóteles, ¿estarían renunciando a una parte esencial de su humanidad?

Tema 3: Las formas de gobierno y la corrupción

  1. El criterio de Aristóteles para un «buen gobierno» es que busque el interés común. Usando este criterio, ¿cómo evaluaríais nuestro sistema actual? ¿Se acerca más a una República (el gobierno de muchos para el bien de todos) o tiene rasgos de Oligarquía (el poder real lo tienen los ricos para su beneficio) o de Democracia (en el sentido negativo de Aristóteles: un grupo mayoritario que impone sus intereses al resto)?
  2. Aristóteles clasifica la Tiranía, la Oligarquía y la Democracia como regímenes corruptos porque cada uno sirve al interés de una parte (el monarca, los ricos o los pobres). ¿Cuál de estas tres desviaciones os parece la más peligrosa para una sociedad moderna? ¿Por qué?
  3. Para Aristóteles, una Aristocracia es el «gobierno de los mejores». ¿Sería deseable un gobierno formado exclusivamente por los más sabios, competentes y virtuosos (un «gobierno de expertos»)? ¿O es fundamental que en el gobierno esté representada la gente común, aunque no sea experta?

Tema 4: Desigualdad y conflicto social

  1. Aristóteles identifica el conflicto entre ricos y pobres como el verdadero motor de la política. ¿Creéis que esta sigue siendo la división fundamental en la sociedad actual? ¿O han surgido otros conflictos más importantes (culturales, de identidad, generacionales, etc.)?
  2. Aristóteles justifica la esclavitud y la superioridad del hombre sobre la mujer basándose en la «naturaleza». Obviamente, hoy rechazamos estas ideas. La pregunta para el debate es: ¿creéis que en la actualidad se siguen usando argumentos basados en una supuesta «naturaleza» o «mérito» para justificar grandes desigualdades sociales y económicas?
  3. Pregunta final de síntesis: Si Aristóteles visitara nuestro país hoy, ¿qué diagnóstico haría de nuestra comunidad cívica? ¿Diría que hemos logrado crear una ciudad que busca «el vivir bien», o que estamos estancados en una de sus formas de gobierno desviadas? Fundamentad vuestra respuesta.

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