Las raíces del Irán moderno

La editorial Belacqua acaba de publicar en español la sensacional obra Las raíces del Irán moderno de la escritora estadounidense Nikki R. Keddie. Aunque el traductor deja un poco que desear por, entre otros asuntos, confundir el sexo de la premio Nóbel Ebadi o de la divorciada de la película “Diez” de Kiarostami (ya saben ustedes que en inglés los adjetivos carecen de género) es el mejor libro que existe hoy en día sobre historia iraní contemporánea.

Cualquier periodista que quiera hablar de “lo malo que es Irán” o sobre cualquiera de los tópicos nucleares que circulan por ahí, debería leer esta gran obra porque explica rigurosamente la cadena de acontecimientos que han conducido a que Irán sea hoy en día el país más anhelado por Occidente por su situación geográfica estratégica y sus reservas petrolíferas.

Al terminar la lectura de este libro uno se queda con la impresión de que no se sabe exactamente donde está el eje del mal y que el pueblo iraní es suficientemente maduro para alcanzar más cuotas de libertad por sí mismos sin apelar a los irracionales e impacientes bombazos (de una parte y de otra del planeta).

Este libro junto a Todos los hombres del sha (Kinzer, Debate, 2006), son las lecturas imprescindibles para entender el Irán y el mundo de hoy.

Ahí van algunas perlas:

Internet y la increíble proliferación de weblogs en los últimos años no sólo ha ocupado el lugar de la prensa reformista, cada vez más perseguida y censurada, sino que también ha supuesto una válvula de escape para que hombres, mujeres y jóvenes puedan expresar sus ideas y sus sentimientos estableciendo comunicación con otros iraníes tanto dentro como fuera del país. (p 15).

Si bien es de sobra conocida mi antipatía por el régimen clerical, también me opongo a cualquier plan de intervención exterior para derrocar a dicho régimen. (p 20).

A finales de la época Safávida, los mujtahides afirmaban estar más legitimados para gobernar que los impíos y alcohólicos shahs. No llegaban a decir directamente que debían gobernar, una idea que únicamente propuso el ayatolá Jomeini. (p 47).

Los filósofos representaban una pequeña élite intelectual, en tanto que las masas y los comerciantes generalmente seguín a los ulama más tradicionales, como sigue ocurriendo hoy en día. (p 48).

Desde 1501 hasta nuestros días, tanto el sentimiento iraní como el sentimiento chií son, para mucha gente, dos caras de la misma moneda. (p 53).

Todavía sigue habiendo una amplia red de muejeres mulás formadas que atienden en ceremonias y reuniones religiosas para mujeres, ofrecen lecturas y comentarios sobre el Corán y cuentan historias sobre las vidas de los imanes. (p 63).

La prostitución hace mucho que existe en Oriente Medio y no fue eliminada ni por la poligamia ni por los matrimonios temporales. (p 67).

El súbdito británico barón Julius de Reuter, famoso por la agencia de noticias, recibió la concesión de que le garantizaba en exclusividad los derechos de construcción del ferrocarril y los tranvías, todos los derechos de estracción de minerales excepto los pocos que ya estaban siendo explotados, todos los trabajos de irrigación no realizados, un banco nacional y todo tipo de proyectos industriales y agrícolas a cambio de modestos royalties y de una suma inicial. (p 93).

Habida cuenta de las décadas de experiencia en el trato con rusos y británicos, no es de extrañar que muchos nacionalistas y demócratas iraníes apoyasen a los alemanes durante la primera guerra mundial. (p 115).

Cuando la guerra (1ª guerra mundial) dio comienzo, el gobierno iraní declaró su neutralidad, pero la situación de Irán era de gran importancia estratégica y cuatro potencias lo usaron como campo de batalla (Turquía, Alemania, Inglaterra y Rusia). (p 117).

(Años 1920´s) Irán tenía muchas quejas respecto a los británicos, pues se afirmaba que manipulaban los royalties para abaratarlos y que no formaban a los iraníes para que no pudiesen ocupar puestos importantes. (p 132)

En 1920, Irán disponía de un sistema de transporte francamente subdesarrollado, con unos cuatro mil kilómetros de carreteras transitables, diseñadas para facilitar la penetración occidental más que para unir Irán internamente. (p 140).

En 1936 se ordenó que las mujeres vistiesen sin velo y al estilo occidental. Algunas mujeres entendieron esa medida como si las obligasen a ir desnudas y se negaron a salir de sus casas, pues a veces la policía podía quitarle a una mujer su chador en medio de la calle. (p 149).

La ideología y los agentes nazis estaban muy presentes en Irán, y los alemanes declararon el país nación puramente aria. (p 151).

Hubo un cambio de actitud oficial hacia los zoroastrianos: de ser una minoría empobrecida pasaron a ser la materialización de las virtudes del antiguo Irán. (p 153).

Las tropas aliadas gastaron enormes sumas de dinero, lo que contribuyó a la inflación. (p 158).

La hostilidad estadounidense hacia Irán respecto a la nacionalización del petróleo y el apoyo tácito a la posición británica hizo crecer la animosidad contra Estados Unidos, país del que se creía que sus objetivos eran diferentes a los de Gran Bretaña. (p 179).

Dos agentes iraníes pagados por la CIA contrataron a una multitud de personas el 17 de agosto para que gritasen eslóganes del Tudeh y echaran abajo las estatuas del shah Pahlavi. (p 184)

Uno de los errores de cálculo de Mosaddeq y sys acólitos fue creer que Gran Bretaña y Occidente al completo sufrirían escasez en el suministro de petróleo si se cortaba el suministro iraní. (p 192).

La imposibilidad de crear una auténtica organización sindical, huelgas efectivas o pactos colectivos ayudó a que los sueldos bajasen, ampliando de ese modo la disparidad entre ricos y pobres. (p 194)

Desde 1979, algunos nómadas han vuelto a las tierras que les quitaron, y el último capítulo de esta historia todavía está por escribir. (p 216).

En los años setenta el shah materializaba las expectativas de que Irán se convirtiese en una de las cinco principales potencias mundiales del siglo XX. (p 217).

Los extranjeros cualificados, por el contrario, cobraban sueldos más altos que los iraníes –en ocasiones varias veces más elevados- y eso, además de su comportamiento y su influjo en el ámbito de la vivienda, haciendo que subiesen los precios, ayudó a que se convirtieran en el objeto de resentimiento. (p 221).

Haber hecho hincapié en las grandes iniciativas industriales y agrícolas dio como resultado la rápida migración y la escasez de vivienda y otros bienes de consumo y servicios. En las ciudades, la escasez de alimentos, los apagones eléctricos, los atascos de tráfico, la masificación y la contaminación hicieron la vida cada vez más difícil, y las discusiones a voz en grito y las peleas en la calle erab sólo un signo de la tensión existente. (p 224).

Irán también empezó a construir un sofisticado sistema de inteligencia electrónico diseñado por ingenieros estadounidenses denominado IBEX para vigilar a la Unión Soviética. Junto a todo ese equipamiento, así como un buen número de aparatos menos sofisticados como helicópteros Bell, llegaron a Irán una gran cantidad de asesores técnicos e instructores, que cobraban mucho dinero, acompañados de sus familias, contribuyendo así a la inflación, y cuyo comportamiento a menudo era causa de justificada indignación entre lo iraníes. (p 225).

A pesar de que Estados Unidos, bajo el mandato de Carter, presionó en cierta medida contra las violaciones de los derechos humanos, ni el gobierno de Estados Unidos ni las empresas etsdaounidenses con intereses en Irán deseaban que se produjese un cambio de orientación fundamental en el país. (p 227).

Era el poeta y el novelista, no el escritor de editoriales, la cabeza visible de la crítica social. P 247.

Cuando algo se demuestra siguiendo argumentos de islámicos es más fácil aceptarlo. Cuando Abolhasan bani Sadr demostró mediante citas del Corán que la propiedad es algo exclusivo de Dios, y por tanto que Irán debía nacionalizar empresas que podían esclavizar a los trabajadores, su demostración resultó más efectiva para los musulmanes que los argumentos tomados de El capital. (p 254).

Bazargan criticaba severamente el cristianismo como religión incapaz de proporcionar a sus creyentes unas directrices para la vida práctica, social y política. Los occidentales habían convertido sus doctrinas filosófico-políticas en religiones, como el socialismo, el marxismo y otros movimientos de corte similar, algo que el Islam no tenía por qué hacer, pues se trata de una religión completa. (p 267).

La fe otorga al individuo la determinación necesaria para luchar y respecto al grupo es como su cemento. Para Shariati las sociedades ateas son tristes y nada atractivas, pues la satisfacción materiasl es decepcionante. (p 269). Criticó el modelo occidental, pues entendía que no hacía sino fabricar mujeres objeto y que servía de la sexualidad fuera de los vínculos maritales con fines materiales. (…) Estaba a favor de la participación de la mujer en la vida pública y atacó con fuerza los principios tradicionales del aislamiento femenino. (p 273).

Shariati consideraba la democracia occidental algo podrido, debido al poder del dinero y a que los electores no dominaban la política. Estaban podridos también sus principios, como el sufragio universal, pues afirmando crear igualdad, de hecho aseguraba que la minoría progresista quedaría aplastada por la mayoría conservadora. (p 274).

El lujo debía ser eliminado, pues significaba pobreza para la mayoría. (p 280).

En 2003 la larga tradición islámica de disidencia religiosa y escepticismo, racionalismo filosófico e incluso secularismo y anticlericalismo ha vuelto a salir a la superficie. (p 282).

A medida que fue aumentando la amenaza de la violencia, las mujeres empezaron a colocarse a la cabeza de las procesiones; los participantes sabían que eso colocaba a la policía y al régimen en una difícil situación (p 302).

Los contactos estadounidenses con la oposición y la falta de intervención por parte del shah hicieron creer a muchos iraníes contrarios a Jomeini que Estados Unidos fue el responsable de la vistoria de Jomeini. (p 308).

La unidad nacional recibió un especial empuje debido a la crisis de los rehenes entre 1979 y 1981 y a la guerra Irán-Irak de 1980-1988. (p 314).

Miles de personas con formación se marcharon del país, la producción petrolífera descendió, continuaron las huelgas, cerraron las principales fábricas y el desempleo y la inflación estaban por las nuvbes. (p 318).

Volvieron a ejecutarse los latigazos, las amputaciones y las lapidaciones, así com o la pena capital por causas de sodomía. (En la práctica, si bien los latigazos fueron frecuentes, las otras prácticas no). (p 333).

La animosidad internacional hacia Irak condujo a que el país fuese declarado agresor en la guerra Irán-Irak y por tanto responsable de los gastos. La guerra del Golfo, en consecuencia, fue positiva para Irán. (p 344).

Un reciente informe argentino relaciona a Irán, vía Hezbollah, con la bomba en la embajada israelí de Buenos Aires en marzo de 1992, donde murieron 29 personas, y con la bomba en el centro de la comunidad judía en la misma ciudad que mató a 85 personas. Algunos israelíes se sirvieron de esos informes, y de otros más inconcretos sobre actividades más recientes, para presionar a Estados Unidos a que declarase la guerra a Irán después de Irak. (p 347).

Después del 11 de septiembre de 2001. Irán ayudó a Estados Unidos especialmente en Afganistán, donde Irán apoyó a la Alianza del Norte, ayudó a instalara Hamid Karzai, mantuvo sujetos a los chiíes iraníes y se opuso marcadamente a los talibanes. Por eso los iraníes reacionaron con perplejidad cuando el presidente George W. Bush, en enero de 2002, vinculó Irán con Irak y Corea del Norte como eje del mal (p 365).

 

 

 

 

ACTUALIZACIÓN

Me alegra mucho saber que los iranólogos y profesores universitarios de historia contemporánea en Estados Unidos son estrictos en su trabajo y no se dejan contaminar por las campañas antiiraníes, como bien explica este periódico poco sospechoso.

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Comentarios

5 respuestas a «Las raíces del Irán moderno»

  1. […] a Las raíces del Irán moderno de la historiadora iraní Nikki R. Keddi, Todos los hombres del sha es el libro fundamental para […]

  2. […] a Irán de querer tener una bomba nuclear. Hay mucho de “politiqueo” de por medio, como ya dijimos en alguna ocasión. Sin embargo, sí que estimo que Irán pudiera tener un serio problema, que nada tiene que ver […]

  3. El traductor dejaba muchísimo que desear. Yo dejé de leer el libro cuando me cansé de corregir incorrecciones gramaticales y ortográficas. El tema me interesaba, pero perdí la paciencia. Me quejé a la editorial, pero seguro que no hicieron nada.

    Saludos.

  4. Lo encontré de casualidad mirando en una librería y decidí darle una oportunidad. Aún lo estoy leyendo, pero me parece una vasta obra sobre la sociedad iraní. Un excelente trabajo. Se nota que no escribe por lo que leyó en periódicos y su punto de vista, sino que hizo una investigación extensísima, de hasta varias décadas de duración. Es una lectura obligada para los que quieran entender Irán. (Lástima la traducción…)

  5. […] momento son citados con asiduidad en esta obra: Todos los hombres del Sha, El despertar de Irán y Las raíces del Irán Moderno. Apoyándose en ellos Farzamnia los supera por su claridad expositiva y porque los interpreta a la […]

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