Cien estudiantes por aula

Recuerdo que cuando estudiaba B.U.P. éramos 44 estudiantes en la clase. Hoy el grupo más numeroso que tengo es de 28 alumnos y algunos profesores llegan a tener clases con cinco. No hay duda de que la reducción de la ratio profesor-alumno es uno de los síntomas del progreso de un país.

Hoy leo este espléndido reportaje del New York Times sobre la enseñanza en África en el que nos enseñan que en cada clase hay más de cien estudiantes. Sin embargo, la ilusión con que estos jónvenes asisten y participan en la escuela es admirable.

Mi amiga  Carme Barba nos deja este importante comentario:

El tema de la ratio profesor-alumno, ¿no se está llevando a extremos exagerados? Con el argumento de atender a la diversidad los alumnos/as salen, entran se agrupan, se reagrupan…pero ¿no se pierde con ello el sentido de pertenecia a un grupo?, ¿en cooperación? ¿Se pueden formar equipos de trabajo cooperativo mínimanete estables? ¿El/la tutor/a puede conocer bien a su grupo? ¿Hay períodos de tiempo sin interrupciones para profundizar en algo? ¿No estamos enseñamos de forma fragmentaria, superficial y descontextualizada?
Complementado por las palabras de  Juanjo Muñoz:
¿Son iguales todos los grupos y profesores? ¿Puede el sistema educativo sostenerse aceptando ratios diversas en función del tipo de alumnado y profesorado?

Comentarios

Deja una respuesta