El búho ciego, de Sadeq Hedayat

Han caído en mis manos, por una de esas casualidades que tiene la vida y que hacen a uno pensar que los libros nos eligen a nosotros y no viceversa, han caído, digo, unas fotocopias de El búho ciego (también traducido como La lechuza ciega) (Buf-e kur) del iraní Sadegh Hedayat aparecidas hace 30 años en el «Anuario de filología» (1975, número 1, pp 135-192), aunque publicadas en persa en 1941. Esta obra también la han editado recientemente en español Siruela e Hiperión.

Jamás pensé que hace 70 años alguien pudiera escribir en Irán lo que se narra en esta novela. Pero más sorprende, si cabe, la manera de maestro titiritero en que Hedayat mueve el alma de su protagonista, drogado y muerto, transladándole de la locura a la razón sin solución de continuidad ayudado de una simbología que despertaría las envidias de Antonio y Manuel Machado, Rimbaud, Verlaine y Baudelaire. No en vano, este autor anhelaba París, ciudad a la que soñaban ir todos los simbolistas españoles e hispanoamericanos cuando era la época dorada de esta corriente literaria, a la que Hedayat se apuntó tarde, razón ésta por la que, quizá, acabaría suicidándose en la Ciudad de las Luces.

Cuando se escribió esta obra estaba de moda Freud y el psicoanálisis, pero aquí el autor, a pesar de ser una obra plenamente edípica, va mucho más allá de ello. Se aproxima a la psicología de Jung, cuando todavía no era muy conocido, donde los arquetipos (la virgen, la madre, la amante…) y el inconsciente colectivo (que Hedayat describe como «la canalla») afloran una y otra vez desde el subconsciente del protagonista para provocar en el lector un tumulto debido a que el autor es capaz de mover la cámara de tinta por los entresijos del cerebro del personaje, llegando a ofrecernos destellos imposibles de captar del consciente, del preconsciente y del inconsciente.

No creo que Hedayat haya sido capaz de contestar en este relato a la pregunta «¿qué experimentarán los muertos que se dan cuenta de que han fallecido?», pero eso es lo de menos. La forma, como en toda narración simbólica o modernista, prima, en mi opinión, sobre el fondo.

No ha podido haber mejor lectura para este primer día del año persa. Por cierto, si les gusta este poema de Allan Poe deberían leer el libro.

ACTUALIZACIÓN 28 de agosto de 2007

Hoy paseaba por el cementerio parisino de Père Lachaise en busca de la tumba de Proust cuando encontré por sorpresa la tumba de Hedayat a cinco metros de la del gran escritor francés. Las muchas flores, aún frescas, que daban color a la modesta lápida, invitan a pensar que se cuentan por decenas los que le siguen visitando. Allí me encontré con un joven turista iraní que muy sorprendido me preguntó «¿te gusta Hedayat?» y mantuvimos una breve conversación.

En la tumba de Hedayat, en París

[techtags: Hedayat, cementerio, el búho ciego, Père Lachaise, París]

Comentarios

Autor: Anónimo

This specific work of Hedayat (considered as his masterpiece) is quite a good catch for psychoanalysis. Some very profound papers have been written about that and I would like to qote some abstracts incase anyone is interested to know a bit more. It is also worth mentioning that this work has long been among the best_sellers in the US, the UK , etc.
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Informed by European fascism, racial and linguist purity were the key elements of the Iranian national and cultural revivalism of the 1920s and 1930s. The enthusiasm for the renewal of ancient glor was coupled with anti-Arab zealotry, a distinctly Iranian for of ant-Semitism. The nostalgia for a pure pre-Islamic/pre-Arab past informed the literary, historical, and political imaginaries of those decades. The early works of Sadeq Hedayat were exemplars of such nostalgic romanticism that sought to recover Iran’s assumed Aryan purityâ by attributing all impurities to the Semite Arabs.
By:Mohammad Tavakoli-Tareghi ( University of Toronto,2003 )

Fecha: 26/03/2006 11:34.


Autor: zara

 

Women appear in two extreme forms in Hedayt’s psycho-fiction, headed by The Blind Owl: *‘fereshteh’ and **‘lakateh’.’Fereshteh’ is the perfect woman who is beyond the realm of reality, such as the eternal woman in The blind Owl, and merely an object, e.g. the soulless manikin in Puppet Behind The Curtain.
The anti-heroes long for the angel who is beyond their reach, and dtest the harlot, who seems to be the only available alternative. Thus there is no successful love or love-making in the psycho-fiction. In Hedayats critical realist fiction, on the other hand, the portrayal of both men and women is normal and realistic. The critical realistic works are about the lives of ordinary traditional townsfolk, whereas the psycho-fiction portray people of the authors own class and culture, the modern middle class and above.
By :Homa Katouzian ( University of Oxford, 2003 )

*angel
**slut

Fecha: 26/03/2006 11:46.


 

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Autor: zara

\’The Blind Owl\’ as a Blueprint for Literary Reform:

One of the distinctive features of The Blind Owl (pub.1937)is its kinship with European Modernist prose of the early twentieth century- a body of literature which bares witness to the fascination of innovative writers from that period with psychoanalysis. The paper proposes that the writer of The Blind Owl does not merely \’borrow\’ from his Western counterparts ready-made motifs and allusions pertaining to sexual angst and the unconscous. It suggests, instead that Hedayat attemps a radical \’recasting\’ of Persian tradition itself, channeling recurrent conventonal images and themes of the clasical legacy into the paradigms of psychological affliction, shared by modernist writings from the first half of the twentieth century.
By Matra Simidchieva
(York University,2003 )

Fecha: 26/03/2006 12:04.


Comentarios

Una respuesta a «El búho ciego, de Sadeq Hedayat»

  1. […] de Pière Lachause se encuentra la modesta tumba del gran Marcel Proust, junto a la de Rossini, Hedayat y otros personajes ilustres y/o millonarios de […]

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