No se pierdan el extraordinario programa que «En portada» de Radio Televisión Española dedica a la República Checa. Pueden verlo en este enlace.
Es muy interesante ver las distintas problematizaciones que hacen de la Chequia contemporánea algunos de sus protagonistas e intelectuales. Sirvan de muestra estos testimonios:
El ex viceprimer ministro Alexandr Vondra habla sobre las maldades del euroescepticismo.
El hispanista Josef Forbelsky menciona los regímenes que raptaron su patria a lo largo de su larga vida: la Primera República pro francesa, la ocupación alemana y la etapa soviética.
El director de la Universidad de Nueva York en Praga Jiri Pehe compara la presidencia checa de la Unión Europea con un conductor de autobús adolescente que lleva a veintiséis pasajeros asustados.
La socióloga Jirina Siklova, firmante de la carta 77 en la que exigía el cumplimiento de los derechos humanos a los comunistas, se lamenta de la vergonzante y corrupta clase política checa.
El socialdemócrata Miloslav Vlcek, presidente del Parlamento, asegura que la democracia checa aún tiene que madurar.
El ex ministro de Asuntos Exteriores Karel Schwarzenberg se escuda sorprendentemente en que su país es demasiado pequeño como para presidir Europa.
El ex primer ministro Mirek Topolanek dice que necesitan más tiempo para adoptar de corazón las reglas europeas.
Irena Moozova, jefa de representación de la Comisión Europea, dice cosas ininteligibles.
El antiguo disidente Petr Uhl justifica el euroescepticismo por su burocracia.
Jana Bobosikova, eurodiputada independiente, hace honor a su apellido.
Petra Edelmannova, presidenta del Partido Nacional, rechaza la unión política europea pero no la económica. Debería apellidarse también «Boba…».
Roman Joch, director del Instituto Cívico de Praga, asegura que a los checos les gusta el provocador presidente Klaus por aquello de la «vanidad de las naciones pequeñas».
David Cerny, artista europtimista, muestra toda su vanidad ante las cámaras sin pudor alguno.
Para terminar diré que estoy de acuerdo con el comentario de la periodista cuando afirma que los checos son unos «criticones». Creo que lo llevan en la sangre y es necesario contar con mucha paciencia para distanciarse de esa crítica excesiva, muchas veces irreflexiva, por la espalda y fuera de lugar. Quizá sea esta una de las causas de su inestabilidad política. ¡Qué sabio es Svejk!
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