Aquí hay dragones

En los antiguos mapas se dibujaban terroríficos dragones en las zonas que aún no habían sido recorridas por los más avezados exploradores. Se pensaba que monstruos, demonios y demás farándula de lo siniestro habitaban las regiones que ningún ser humano había logrado conquistar.

Es así que «Aquí hay dragones» es un título espléndido para una obra como la que nos ocupa, en la que se trata de dilucidar cómo va a influir en nuestras frágiles vidas humanas las tecnologías que están por llegar. Intuimos lo que nos espera pero se precisan pensadores-exploradores como Olle Häggstrom que nos adentren en esa tierra de dragones. Antes o después llegaremos a ella y hemos de estar preparados con la ballesta de Qyburn.

De este modo Häggstrom se adentra en las distopías y utopías que empiezan a acechar a la humanidad y las afronta desde su perspectiva filosófica y matemática. ¿Y qué problemas son esos? Pues, fundamentalmente, las amenazas contra la biosfera, el mejoramiento humano, la revolución informática y los nanorobots.

El autor no propone soluciones sino que evidencia lo que, valga la contradicción, todavía no podemos saber, y de este modo analiza y refuta algunas de las propuestas para abrir y facilitar el camino con el fin de que los lectores se devanen los sesos en busca de soluciones de una próxima realidad que cambiará para siempre la configuración de la humanidad.

Así nociones aún no concretadas para que realmente puedan ser objeto de estudio de la ciencia como «dignidad humana» se problematizan, así como el concepto de «vejez», la transferencia de los datos del cerebro, la noción de «inteligencia», la «instantación perversa», la captura de dióxido de carbono, etc. Aunque no los pueda resolver, el mero planteamiento de numerosos dilemas éticos que están por venir es un gran logro de este libro.

Además hace un riguroso recorrido por la filosofía de la ciencia para fundamentar la que está por llegar, así que Bacon, Copérnico, Galileo, Popper, Hilbert, etc. nos acompañarán en la lectura.

Agradezco a la editorial TEELL que nos acerque al ámbito hispano una obra tan necesaria en una época de dragones inciertos y de rumbos científicos aún por determinar. Es preciso que cuando nos acorralen los problemas que plantea Häggstrom la humanidad ya haya meditado cómo enfrentarse a ellos porque en ese momento el miedo cerval nos impedirá ponernos a pensar.


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