El retardo me convirtió en retrasado


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Hace un año mi amiga Lourdes Barroso me hizo una entrevista en lo que fue una de las primeras experiencias con Skype. Hoy unos alumnos míos la han descubierto en Internet y se ha estado riendo un buen rato de mi voz. Claro, yo en Irán, donde las conexiones de Internet dejan mucho que desear, fui víctima de un retardo, es decir, se trata de un problema técnico.

Hoy de nuevo, cuando la escucho, me río y entiendo que los demás hagan lo propio. En fin, cosas de la técnica.

Dejaré grabado este artículo en Odeo para que comparen ambas voces.


Comentarios

4 respuestas a «El retardo me convirtió en retrasado»

  1. Fue tan terrible que no lo he vuelto a intentar, me alegro de que al menos ahora tenga su gracia.

  2. Avatar de Luis GS
    Luis GS

    «El retardo me convirtión en retrasado» – ja, ja… – «la vida es como una caja de bombones», dijo Forrest Gump que hablaba como usted pero no por culpa del retardo tecnolóngico sino porque era … retrasado (aunque sabio).

    El sentido de la palabra «retrasado» en el contexto de la frase me hiere, me enoja, me jode . La palabra retrasado en esa proposición no trata de constatar o describir una realidad – un modo de hablar, una forma de comprender el mundo cuando se puntúa bajo en un test, una manera de no saber relacionarse con los demás … El uso de la palabra «retrasado» en el contexto irónico y chistoso- «el retardo me convirtión en retrasado» – intenta salvar al que puede ser equívocamente considerado como parte de la patria de los «retrasados» — como en la frase » El ligero rojo me hizo parecer una puta»lanzado por una dama puritana pero con sentido del humor y que subraya su condición ajena al oficio.

    Además el uso del término «retardo» – un término que´en el vocabulario políticamente correcto ( sobre todo en los EE UU)se ha propuesto para sustituir a «retrasado» subraya la ironía y el chiste inteligente y nos abre a otro guiño de sentido pedagóngico: en la cruzada del autor de este diario de profesor con los antipedagóngicos el chiste («el retardo me hizo parecer un retrasado») ¿ no significa que lanza un mensaje de negociación encubierta, como diciendo: «eh, cuidado, que aunque critico los excesos del antipedagogismo no soy un cabeza de chorlito del lenguaje políticamente correcto, que sé llamar al pan pan y al vino vino… ja, ja… » En efecto, de igual modo que los antipedagóngicos (como los antiprogres) parecen tener un plus de racionalidad e inteligencia («Honradez y sentido común » como dice un innombrable) por colgarse el nombre, los antilenguaje políticamente correcto tienen su plus de «realismo», de gente que no se deja llevar por la palabrería vana. Harold Bloom llamaba Lemures a esos tipos que tanto insistían en atemperar el lenguaje y los cánones literarios a ciertas luchas políticas-emancipatorias.

    Un retrasado es un retrasado. Desde luego: en el vocabulario tan rico que se suele usar en las evaluaciones escolares se usa mucho el «es muy cortito»- qué tierno – y a veces se discrimina «pero no es retrasado». Qué riqueza de matices.

    Hace años, hablando con una profesora sobre la integración social de un niño con una discapacidad mental leve – un tipo un poco retrasado – se me dijo: » NO te engañes, hemos progresado mucho. Ahora no se les tira piedras». La humanida progresa

    Detrás de mucha de la polémica del lenguaje políticamente correcto – como detrás de algunas problemáticas pedagóngicas- hay más que tontería. No olvidemos que el término – «políticamenre correcto» -fue creación de los enemigos del cambio de ciertas palabras por otras menos hirientes y que quizás describían mejor — es decir: de forma más eficaz para superar situaciones difíciles. El lenguaje es rico: tonto, idiota, retrasado, gilipollas…. También mi abuela llamaba a su jefa «ama» y los señores llamaban a sus criaditas «chicas» aunque tuvieran 50 años. Maravilla la riqueza del lenguaje. Y el chiste. Pero lo que importa – lo que me importa – es crear un mundo en el que el retrasado no sienta que su «ser» es un insulto o parte de un chiste.

  3. Kant explicaba la risa como producto de lo inesperado. Mis alumnos, que saben la importancia que doy a la oratoria y que sufren mi insistencia en cuanto a vocalizar y expresarse bien en público, se reían por lo inesperado que fue para ellos oírme hablar así (en casa de herrero… parece que piensan). Lo inesperado de mi forma de hablar provoca la risa, no nos reímos de personas que de verdad tienen este problema. Estas personas que lo tienen mucho más difícil en la vida se merecen todos nuestros respetos y no me provocan ninguna carcajada, en absoluto; hacer lo contrario es de mal nacidos. Sobraba explicarlo.

  4. Avatar de Luis GS
    Luis GS

    ¿Sobra explicarlo? Claro, sobre todo si el que merece la explicación no entiende de discursos ni quiere explicaciones. ¿La risa explica y hasta justifica todo? No siempre, si tenemos en cuenta que uno de los mecanismos más comunes de la risa es el que atiende a la jerarquía, el listo frente al tonto, el fuerte arrasando al débil. Desde luego a mi personalmente me sobra la explicación porque – viendo la trayectoria de la blog – sé con casi total seguridad que no se trata de reirse de nadie y menos de los «retrasados» (sic). Por lo demás la anécdota y la grabación son graciosas. Sónlo quería hacer notar que el lenguaje en la lucha -porque es una lucha de los afectados, sus familias y la sociedad bein nacida – por una existencia más feliz y productiva de las personas con discapacidad intelectual el lenguaje no es inocente. las palabras importan porque, como decía Gorgias, «son poderosos tiranos de cuerpo invisible».
    Un abrazo

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