Envidia lingüística

Libros en inglés en Brno

No puedo evitar sentir cierta «envidia lingüística» cada vez que entro en alguna de las magníficas librerías de Brno y observar que junto a los libros en checo, maravillosamente editados, se encuentra un sinfín de obras en inglés. Los libros en español se suelen situar apartados en un pequeño y escondido rincón donde colocan las obras completas de Arturo Pérez Reverte en edición de bolsillo junto a desconocidos libros cubanos y alguna que otra mala traducción de El buen soldado Svejk. En total se hallarán, si hay suerte, unos veinte ejemplares en castellano.

Queda mucho por hacer con la lengua española en el mundo; su futuro sigue estando en entredicho por más que los funcionarios del Ministerio de Cultura se empeñen en mostrarse optimistas. Los países hispanoamericanos poco hacen por promover nuestro idioma común porque su prioridad es resolver el problema de la pobreza que les aflige; lo poco que promueven es debido a que se ven forzados a emigrar pero, hay que reconocerlo, muchos jóvenes de segunda generación se avergüenzan incomprensiblemente de su origen suramericano deseando aprender la lengua del país de destino cuanto antes para olvidar, si es que llegaron a aprenderla, la suya materna.

Del mismo modo, España tampoco puede apostar firmemente por el español en el planeta porque, soslayando la falta de iniciativas empresariales, sospecho que a algunas comunidades autónomas no les agrade que, con los impuestos de todos, se divulgue una sola lengua habiendo otras cooficiales en el Estado.


Comentarios

3 respuestas a «Envidia lingüística»

  1. Al menos algunos de estos jóvenes se dan cuenta cuando se hacen adultos de la importancia y buenos resultados que pueden sacar por hablar español e intentan remediarlo.

  2. Hombre, no sé, a mí siempre me ha dado la sensación de que ya hicimos nuestra diáspora hace bastantes siglos y ahora… pues mira, ahora somos un pueblecito bastante pequeñito en un rincón meridional, cerrado como una nuez en algunos aspectos y abierto en otros. Me parece perfectamente normal que el inglés colonice las librerías (y más libros que me gustaría a mí ver en versión original, la verdad), porque está en su diáspora, del mismo modo que durante el XIX el francés estaba a la orden del día y quién sabe qué pasará en el futuro. La masificación tampoco es santo de mi devoción. Además, para exportar cultura hay que tener cultura, ¿no? En eso España se lleva la palma; me imagino que pasará en muchos países pero eso de que haya más escritores que lectores tampoco me fascina.

    Opino, claro.

    Un saludete!
    P.D: Te dejo mi blog, aunque está «under construction».

  3. Es cierto que nos venden mucho la moto de que el español es una lengua global y que está de moda, pero que la realidad es otra muy distinta. También, y eso duele admitirlo en España, que si es una lengua con muchos millones de hablantes es por simple demografía (y que los 45-46 millones de España no pintan mucho en este asunto) , no por otros de peso como puede ser la importancia economica, cientifica o cultural. Otros idiomas como el francés o el alemán, con menos hablantes, nos llevan muchísimo terreno ganado. en este sentido.

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