Estudiantes haciendo un examen

Modelo de examen de Filosofía de selectividad resuelto (PEvAU Andalucía, junio de 2025).

Parte I

Realice una disertación de carácter filosófico que dé respuesta a la siguiente cuestión: “¿Es posible conocer la verdad?” (Extensión hasta 400 palabras).

Parte II

Elija uno de los dos textos propuestos y responda sobre él a las tres cuestiones que se plantean. Identifique claramente al comienzo el texto (autor/a) escogido.

Cuestión 1.ª: Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido.

Cuestión 2.ª: Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o autora correspondiente.

Cuestión 3.ª: Exponga cómo se ha abordado en otra época el problema filosófico planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa otra época.

TEXTO 1

No admito ahora nada que no sea necesariamente verdadero: así, pues, hablando con precisión, no soy más que una cosa que piensa, es decir, un espíritu, un entendimiento o una razón, términos cuyo significado me era antes desconocido. Soy, entonces, una cosa verdadera, y verdaderamente existente. Mas, ¿qué cosa? Ya lo he dicho: una cosa que piensa. ¿Y qué más? Excitaré aún mi imaginación, a fin de averiguar si no soy algo más. No soy esta reunión de miembros llamada cuerpo humano; no soy un aire sutil y penetrante, difundido por todos esos miembros; no soy un viento, un soplo, un vapor, ni nada de cuanto pueda fingir e imaginar, puesto que ya he dicho que todo eso no era nada. Y, sin modificar ese supuesto, hallo que no dejo de estar cierto de que soy algo.

(René Descartes, Meditaciones metafísicas).

TEXTO 2

7. Y para que todos los hombres se abstengan de invadir los derechos de los otros y de dañarse mutuamente, y sea observada esa ley de naturaleza que mira por la paz y la preservación de toda la humanidad, los medios para poner en práctica esa ley les han sido dados a todos los hombres, de tal modo que cada uno tiene el derecho de castigar a los transgresores de dicha ley en la medida en que ésta sea violada. Pues la ley de naturaleza, igual que todas las demás leyes que afectan a los hombres en este mundo, sería vana si no hubiese nadie que, en el estado natural, tuviese el poder de ejecutar dicha ley protegiendo al inocente y poniendo coto al ofensor. Y si en el estado natural cualquier persona puede castigar a otra por el mal que ha hecho, todos pueden hacer lo mismo; pues en ese estado de perfecta igualdad en el que no hay superioridad ni jurisdicción de uno sobre otro, cualquier cosa que uno pueda hacer para que se cumpla esa ley será algo que todos los demás tendrán también el mismo derecho de hacerlo.

(Locke, Segundo Tratado del Gobierno Civil).

De acuerdo con los criterios generales de corrección, los criterios complementarios de la prueba de Historia de la Filosofía serán los siguientes:

Parte I

o Adecuación de los contenidos respecto al tema de disertación que se plantea (0,5 puntos).

o Estructura adecuada y utilización de marcadores discursivos (vg. por lo mismo, por lo tanto, de este modo…)(0,5 puntos).

o Desarrollo de la argumentación (0,5 puntos).

o Vinculación del tema con contenidos propiamente filosóficos (0,5 puntos).

o Creatividad, originalidad y pensamiento crítico (0,5 puntos).

Parte II

1.ª cuestión:

1.1. Identifica y expone con precisión la idea principal del texto (0,5 puntos)

1.2. Desarrolla con coherencia la vinculación entre la idea principal y el resto de ideas y argumentos que aparecen en el fragmento, utilizando lenguaje propio del autor o de la autora y argumentación personal, sin parafrasear (1,5 puntos).

1.3. Identifica y expone la cuestión filosófica fundamental a la que el texto pretende dar respuesta (0,5 puntos)

2.ª cuestión:

2.1. Vincula el tema fundamental del texto con aspectos centrales del pensamiento del autor o de la autora (1 punto).

2.2. Justifica el papel y la relevancia del tema del fragmento en el contexto de la filosofía del autor o la autora (1 punto).

2.3. Establece relaciones entre las ideas del texto y el interés central del autor o la autora del fragmento (0,5 puntos).

3ª cuestión:

3.1. Expone con coherencia y profundidad cómo se ha pensado y concretado el problema abordado en otra época diferente a la del autor o la autora del texto (1 punto).

3.2. Explica de manera razonada la posición de un autor o una autora de esa época distinta en contraposición con las ideas del texto y su autor o autora (1,5 puntos).

Parte I

Realice una disertación de carácter filosófico que dé respuesta a la siguiente cuestión: “¿Es posible conocer la verdad?” (Extensión hasta 400 palabras).

¿Es posible conocer la verdad?

Desde la antigüedad, se ha debatido si el ser humano puede acceder a una verdad absoluta o si, por el contrario, solo alcanza representaciones parciales y subjetivas de la realidad. Dependiendo del enfoque, algunos filósofos han defendido la posibilidad del conocimiento objetivo, mientras que otros han cuestionado la existencia misma de una verdad única y universal.

Platón afirmaba que la verdad existe en el mundo de las Ideas, accesible únicamente a través de la razón. En su célebre alegoría de la caverna, sostiene que los seres humanos viven atrapados en la sombra de las apariencias y que solo mediante el conocimiento filosófico es posible ascender hacia la luz de la verdad. Por lo tanto, para Platón, el conocimiento es posible, pero exige un esfuerzo intelectual que nos permita trascender lo sensible. Aristóteles, en cambio, concebía la verdad como la adecuación entre el pensamiento y la realidad (adaequatio rei et intellectus), lo que implica que podemos conocer la verdad siempre que nuestro juicio coincida con los hechos del mundo.

Con la llegada de la modernidad, Descartes propuso el método de la duda, buscando un fundamento indubitable para el conocimiento. Concluyó que la primera verdad accesible es el cogito, ergo sum (pienso, luego existo), estableciendo así que la certeza sobre la propia existencia es el punto de partida para construir un conocimiento verdadero. Locke, por su parte, defendió una postura empirista, según la cual el conocimiento se adquiere a través de la experiencia sensorial. Sin embargo, para Kant, nuestro acceso a la verdad está condicionado por las estructuras del entendimiento, es decir, no conocemos la realidad en sí misma (noúmeno), sino solo la realidad tal como se nos aparece (fenómeno).

En contraste, Nietzsche rechazó la idea de una verdad objetiva y afirmó que lo que llamamos verdad no es más que una interpretación, una construcción del lenguaje que responde a intereses humanos. Ortega y Gasset, por su parte, defendió una visión perspectivista, según la cual cada individuo accede a una parte de la verdad desde su propia circunstancia. Finalmente, Hannah Arendt destacó que la verdad puede ser manipulada por el poder, lo que muestra su fragilidad en el ámbito político.

Por lo tanto, si bien el conocimiento absoluto parece inalcanzable, la búsqueda de la verdad sigue siendo una tarea fundamental del pensamiento humano, una aspiración que, aunque inacabada, nos permite comprender mejor el mundo y nuestra propia existencia.

Parte II

Cuestión 1.ª: Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido.

El fragmento de las Meditaciones metafísicas de René Descartes plantea uno de los problemas filosóficos más importantes de la modernidad: la cuestión del conocimiento y la naturaleza del yo, enmarcada en su proyecto de fundamentar una certeza absoluta sobre la que edificar el conocimiento.

La primera idea clave en este fragmento es la afirmación de que solo se aceptará como verdadero aquello que sea necesariamente cierto. Esta exigencia responde al método cartesiano de la duda metódica, según el cual Descartes ha decidido poner en cuestión todo lo que puede ser objeto de error o ilusión, incluidos los sentidos y la existencia del mundo material. Al hacer esto, Descartes llega a su primera verdad indubitable: la certeza de su propia existencia como un ser que piensa.

En segundo lugar, el texto establece que el “yo” no es el cuerpo ni ninguna realidad material, sino únicamente una cosa que piensa (res cogitans). Esta es la formulación del dualismo cartesiano, según el cual la realidad se divide en dos tipos de sustancias: la sustancia pensante (res cogitans), que es inmaterial y se identifica con el alma o la mente, y la sustancia extensa (res extensa), que corresponde a la materia y al mundo físico. Al negar que su ser dependa de la corporalidad, Descartes rompe con la tradición aristotélica y escolástica, que concebía al ser humano como una unidad de cuerpo y alma.

Otra idea central es que la certeza del yo no proviene de la experiencia sensorial ni de la imaginación, sino del pensamiento mismo. Aunque pueda imaginarse de muchas maneras, todas esas imágenes pueden ser falsas, mientras que la actividad de pensar sigue siendo incuestionable. Esto demuestra que el yo no se define por el cuerpo, sino por la conciencia y el acto de pensar.

El problema central que plantea el texto es el problema del conocimiento y la certeza, que en el pensamiento cartesiano se traduce en la búsqueda de un fundamento absolutamente seguro para la filosofía. Descartes parte de la duda radical, pero descubre que hay una verdad que resiste toda duda: si dudo, entonces pienso, y si pienso, entonces existo (cogito, ergo sum). Esta certeza no proviene de la experiencia, sino de la propia estructura del pensamiento, lo que convierte a Descartes en el fundador del racionalismo moderno.

Además, el texto plantea el problema de la naturaleza del yo y su relación con el cuerpo. Si la existencia se basa en el pensamiento y no en la materialidad, ¿cómo se explica la relación entre la mente y el cuerpo? Esta cuestión dará lugar a un largo debate en la filosofía posterior, que intentará responder cómo pueden interactuar dos sustancias tan distintas como la res cogitans y la res extensa.

Cuestión 2.ª: Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o autora correspondiente.

El fragmento de Meditaciones metafísicas expone uno de los ejes fundamentales de la filosofía cartesiana: la búsqueda de un fundamento indudable para el conocimiento. Descartes, en su proyecto filosófico, intenta establecer un punto de partida absolutamente seguro sobre el cual construir el edificio del saber, y en este contexto formula el cogito, ergo sum («pienso, luego existo») como la primera verdad incuestionable. En el texto analizado, esta idea se expresa en la afirmación de que, aunque pueda dudar de todo lo demás, no puede dudar de su propia existencia como sustancia pensante (res cogitans).

El problema que subyace en el texto es el de la certeza y el conocimiento, que es el centro de la filosofía cartesiana. Para llegar a una verdad indudable, Descartes aplica su método de la duda, poniendo en cuestión todo lo que puede ser falso: los sentidos, el cuerpo, e incluso la existencia del mundo exterior. Sin embargo, en medio de esta duda radical, descubre que la única certeza inquebrantable es la existencia del yo pensante, pues incluso si fuera engañado, necesariamente debe existir para ser engañado. De este modo, el cogito se convierte en el primer principio de su filosofía, sobre el cual intentará reconstruir el conocimiento.

La importancia del tema del texto dentro de la filosofía de Descartes radica en que establece la primacía de la razón como la única vía para alcanzar la verdad. En su concepción racionalista, el conocimiento no depende de la experiencia sensible, sino de la claridad y distinción de las ideas, siendo la razón el criterio último de certeza. Además, el fragmento refleja el dualismo cartesiano, ya que al definir su ser únicamente como una «cosa que piensa», excluye cualquier relación esencial con el cuerpo o la materia, postulando la existencia de dos sustancias radicalmente distintas: la sustancia pensante (res cogitans), cuya esencia es el pensamiento, y la sustancia extensa (res extensa), cuya esencia es la extensión en el espacio. Esta distinción marcará un problema filosófico posterior: el de la relación entre mente y cuerpo.

Cuestión 3.ª: Exponga cómo se ha abordado en otra época el problema filosófico planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa otra época.

El problema filosófico planteado en el texto de Meditaciones metafísicas de Descartes es el problema del conocimiento y la certeza, es decir, si es posible alcanzar una verdad absoluta y cuáles son las condiciones para que el conocimiento sea válido. En el siglo XVII, Descartes abordó este problema a través de la duda metódica y el establecimiento del cogito como primer principio indudable del conocimiento. Sin embargo, esta cuestión ya había sido tratada en la filosofía antigua, especialmente en Platón, quien ofrece una respuesta diferente basada en su teoría de las Ideas.

En la época clásica, Platón abordó el problema del conocimiento en oposición al relativismo de los sofistas, defendiendo que la verdad existe y es accesible a través de la razón. En su alegoría de la caverna, explica que los seres humanos viven en un mundo de apariencias engañosas, pero que mediante el conocimiento filosófico pueden ascender hacia la verdad absoluta, representada por el mundo de las Ideas. Según Platón, el conocimiento no proviene de los sentidos, que nos ofrecen información cambiante y poco fiable, sino de la razón, que nos permite captar las esencias eternas e inmutables.

En contraposición con la postura platónica, Descartes también busca una certeza absoluta, pero en lugar de postular un mundo de Ideas trascendentes, fundamenta la verdad en la autoevidencia del pensamiento. Mientras que Platón sostiene que la verdad es independiente del sujeto y existe en un ámbito metafísico superior, Descartes sitúa el primer principio del conocimiento en la subjetividad del cogito, afirmando que la primera verdad accesible es la certeza de la propia existencia como ser pensante. Esta diferencia marca un giro fundamental en la historia de la filosofía, ya que Descartes inaugura una perspectiva moderna y subjetivista, donde la verdad se descubre en la interioridad del yo, mientras que Platón defendía una verdad objetiva que el alma debe recordar a través de la dialéctica.

Otra diferencia es que Platón concibe el conocimiento como un proceso de anamnesis, es decir, un recuerdo de las Ideas que el alma contempló antes de encarnarse, mientras que Descartes se basa en un método racional basado en la duda y la reconstrucción del conocimiento desde un punto de partida indubitable. En este sentido, mientras que el pensamiento platónico enfatiza la dimensión trascendental del conocimiento, el cartesianismo se apoya en la inmediatez de la conciencia y el uso de la razón como criterio de verdad.

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Comentarios

Una respuesta a «Modelo de examen de Filosofía de selectividad resuelto (PEvAU Andalucía, junio de 2025).»

  1. Avatar de José Luis Gámiz González
    José Luis Gámiz González

    Me ha sido muy útil

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