Autor: Rafael Robles
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Hacer la presencia
Me apetecía estos días previos al inicio del nuevo curso leer metafísica profunda. De este modo me hice con Hacer la presencia. Fotografía, arte y (bio)tecnología de Polona Tratnik porque trata un tema que me interesa hasta la obsesión, a saber, la influencia de la tecnología en el ser humano. La filósofa eslovena reflexiona en esta…
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Diario de clase
Una de las claves para que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea efectivo consiste en mantener un diario de clase. Cada día un estudiante se encarga de escribir en un cuaderno común lo que sucede y se aprende en el aula, al día siguiente él mismo lee en voz alta lo que escribió para que nos…
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Tirado en la calle
La gente pasa indiferente ante este señor arrojado en la calle. Deben de pensar que es uno más, entre tantos, que intenta hacer negocio a costa de la compasión y de las neuronas espejo de las buenas personas. Hoy nadie se le acerca, pero si ahí sigue es porque otros días le lanzaron monedas. Le…
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Lectores recableados
Los que empezamos escribiendo un blog hace más de diez años contábamos con miles de lectores y, por lo novedoso y sofisticado del invento, cuanto escribíamos lo tomaban tan en serio como un periódico; parece que fue ayer cuando publiqué el primer posteo sobre mi visita auna cárcel estadounidense, mas los años transcurridos no pasan tecnológicamente en balde y así, con la…
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Purgatorio
Una de las razones del continuo estado de abatimiento y acritud de los españoles es que la clase media ya no puede permitirse vivir en un piso con balcón. En la terraza, en el jardín o en el balcón uno podía refugiarse de su yo interior y de su yo exterior. El balcón cumplía la función…
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Manos en los bolsillos
—¡Daos prisa chicos, que llegamos tarde! — ¡Anda este! ¡Ya podría echarnos una mano! —Bueno, bueno, no os quejéis tanto.
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Sopa de gato
En el juego de la vida a algunos les ha tocado limpiar las calles y a otros limpiar las mesas. Están contentos porque algo les dice que su proyecto existencial aún podría ser peor. Pero, ante todo, son felices porque no acaban de creerse que vayan a pasar el resto de su vida barriendo aceras…
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Ventana rota
Es bueno que en la ciudad haya espacios de destrucción, de fealdad y de caducidad porque salvan al hombre de su vanidad y arrogancia.
