Valoración de la videoconferencia “El futuro de Haití”

Conferencia Haití 4
Ya está disponible en la red la grabación de la videoconferencia “El futuro de Haití tras el terremoro“. Pueden verlo en este enlace.

Técnicamente ha sido muy buena a pesar de que a veces fallaba el audio, aspecto éste que hemos sufrido los centros cuyo ancho de banda no era suficiente. La grabación, pasados unos primeros minutos, se puede ver y escuchar sin ningún problema. Lo importante es que hemos seguido la charla razonablemente bien, al menos quienes siguieron las claras instrucciones que se les dio. Cuando eso de la “educación 2.0″ sea de verdad cierto, y no una mera proclama política, no tendremos que preocuparnos de este tipo de contingencias.

En mi opinión, el nivel de los ponentes ha sido extraordinario. Comparto uno de los pensamientos de Catuxo Badillo: “La forma en la que en los próximos meses se reparta la ayuda a los haitianos marcará la estructura política de las próximas décadas. Si se reparte de forma vertical y autoritaria tendremos un Haití dictatorial en el futuro, si se reparte de forma horizontal y democrática tendremos un Haití democrático”. Igualmente afirmó: “Cuando hablamos de recuperar Haití no hablamos de volver a tener el paupérrimo Haití anterior al terremoto sino de crear un nuevo y próspero Haití“. Igualmente, los testimonios y reflexiones de Phonise Lacote, Lesly Manigat y Davide Sala fueron una privilegiada oportunidad para los estudiantes y para mí mismo de aprender y de sentir el calor humano difícil de apreciar en los medios de comunicación tradicionales.

Doy las gracias a los centros que nos han acompañado desde distintos puntos geográficos de España y desde Estambul. Reconozco mucho su mérito por haberse lanzado a esta experiencia en la que el éxito técnico no estaba garantizado al 100% y, sobre todo, porque superaron el anquilosamiento del que suele ser víctima el gremio de profesores. Esto se hace por el bien de nuestros estudiantes, es nuestro trabajo.

Agradezco también a António Reis su disponiblidad absoluta para garantizar el éxito técnico de esta experiencia. Sin él esto no habría sido posible.

Igualmente doy las gracias sinceras a José Caro, director de mi centro, por las facilidades prestadas para el desarrollo de esta actividad; valoro mucho su confianza porque me consta que nuestra España está poblada de directores muy reticentes a la hora de emprender tareas innovadoras dado que no desean “complicarse la vida”; no es su caso y sin su apuesta esto tampoco habría sido posible.

Este tipo de tecnología abre nuevas vías de educación. Habrá que seguir explorándolas. Ya lo digo a mis alumnos: “Dentro de unos años vuestros hijos se reirán de nosotros cuando les digáis que una vez estuvisteis en una videoconferencia que hoy nos parece tan avanzada pero que a buen seguro será muy superada; les parecerá lo que a nosotros el telégrafo”.

Tras todo esto me resta expresar lo más importante: el deseo de que no se vuelva a repetir la tragedia en forma de terremoto, de huracán, de guerra, de hambruna o de enfermedad. Ya tenemos los medios para conseguirlo, ahora solo se necesita voluntad para diseñar un mundo más justo y mejor repartido. Esta voluntad sólo la alcanzaremos a través de una educación comprometida y responsable con el mundo que nos ha tocado vivir. Eso es lo que da sentido a nuestro oficio de profesor.

Conferencia Haiti 2

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Videoconferencia: El futuro de Haití

Hoy hemos probado la sala virtual donde tendrá lugar, este jueves 28 de enero de 13:00 a 14:30 (hora de España), la videoconferencia con cuatro cooperantes que conocen a fondo el problema haitiano y que han vivido las consecuencias del terremoto

Somos privilegiados porque la Universidad de Extremadura nos cede dicha sede virtual, con tecnología Adobe Connect, de forma gratuita y bien me consta que es un precio que, hoy por hoy, no pueden asumir los centros de enseñanza pública. Agradezco mucho a António Reis que nos haya brindado esta estupenda posibilidad; él estará encargado de los asuntos técnicos desde Lisboa para garantizar el éxito de nuestro ejercicio educativo.

En Santiago de los Caballeros, ciudad dominicana próxima a la frontera con Haití, estarán nuestros cuatro invitados de lujo:

Catuxo Badillo, coordinador de la ONGD One Respe (que significa “honor y respeto” en creole, la lengua de Haití), uno de los intelectuales más influyentes en la República Dominicana, comprometido al máximo con la paz, la educación y entregado a fomentar el diálogo entre el pueblo haitiano y dominicano. Su testimonio sobre la acogida de haitianos que huyen del terror será un privilegio para todos nosotros, así como los problemas de integración de los inmigrantes.

Davide Sala, ex cooperante italiano de Oné Respe que ahora se encuentra trabajando en proyectos de ayuda al refugiado haitiano justo en la frontera de República Dominicana. Nos explicará en primera persona los efectos del terremoto dado que él ha estado allí ayudando a paliar sus consecuencias. Pueden ver algunas de sus fotografías en este enlace.

La cooperante haitiana Phonise Lacote, de quien daremos más datos durante la videoconferencia. Su testimonio a buen seguro pondrá luz sobre Haití y las causas que hacen que sea el país más pobre de Occidente.

El Dr. haitiano Lesly Manigat, (quien está ahora en Haití pero que cruzará la frontera para acompañarnos durante la videoconferencia) nos describirá qué pasa en su país y qué es lo que necesitan exactamente de nosotros para levantarlo de las ruinas.

Hoy me han confirmado que la tecnología que utilizamos permite estar conectados simultánemaente a cien terminales, así que todavía nos quedan muchas plazas por cubrir. Si desean participar, aunque no estén al 100% seguros de disponer de sitio o conexión, pueden decírmelo en el correo rafaelrobles@rafaelrobles.com Necesito que me den su nombre, el nombre y dirección del centro educativo, un número de teléfono y el número de alumnos que esperan que participen.

De momento ya han confirmado su presencia centros educativos desde Estambul, Granada, Navarra, Málaga, Burgos, Guadalajara y Ciudad Real; otros quedan a la espera de poder confirmarlo si solucionan sus problemas técnicos (en esta España de educación 2.0 las conexiones son nefastas) y de compatibilidad de horarios.

Anímense porque creo que lo agradecerán sus alumnos y, a la larga, el pueblo haitiano.

La idea es que los alumnos participen, que no se limiten a contemplar como si vieran una película, que planteen sus inquietudes, reflexiones y preguntas a los invitados. La videoconferencia permite crear una comunidad de diálogo desde distintos puntos del planeta y hay que saber aprovecharlo.

Invitación a videoconferencia con haitianos

Este jueves 28 de enero de 13:00 a 14:30 hora de España (12:00-13:30 GMT) tengo la privilegiada oportunidad de organizar una videoconferencia entre mis estudiantes de España y cuatro cooperantes que han conocido en primera persona las consecuencias del terremoto de Haití y que atenderán nuestras preguntas desde la frontera dominico-haitiana.

Es tan buena esta oportunidad de aprendizaje que me gustaría invitar también a otros centros a unirse a nuestra iniciativa. Dado que la tecnología lo permite merecerá la pena intentarlo.

La Universidad de Extremadura, de la mano de António Reis (profesor y coordinador del curso de postgrado “Competencias Pedagógicas y Didácticas en TIC y Multimedia”), nos brinda una sala virtual en la que pueden estar hasta 100 ordenadores conectados simultaneamente. Su uso es muy sencillo. Solo debe escribirme un email a rafaelrobles@rafaelrobles.com indicando su nombre como profesor responsable, nombre y dirección del centro, número de teléfono de contacto durante la videoconferencia y el número de alumnos que espera que participen. Les responderé con las fáciles instrucciones para acompañarnos el jueves.

Si su conexión tiene un velocidad de upload y download superior a 150 kbs (podéis medirlo aquí)  y tiene webcam y micrófono, ya cuenta con todo lo necesario para acompañarnos en esta experiencia didáctica. Si además tiene un videproyector (cañón) para que los estudiantes vean la imagen ampliada en un salón de actos o en la propia clase, mejor que mejor.

De momento han confirmado varios centros su presencia, pero todavía son pocos. Al final del proceso educativo es este tipo de experiencias de aprendizaje las que acaba recordando el alumnado, así que merece la pena lanzarse a intentarlo.

Iré actualizando más detalles de la videoconferencia en este blog en las próximas horas.

Después de Haití

Cartel: Haití... una nación a la deriva

Después del terremoto de Haití cualquier palabra que digamos, ajena a la tragedia, es inmoral. Después de Auschwitz, de Ruanda y de Gaza también, pero se sucedieron los años narcotizándonos con el fútbol, los cantantes y el Prozac. Contemplábamos frente al televisor el espectáculo de la muerte -como el del trapecista sin red del circo- mientras comíamos pizza, curiosos pero inalterables ante el dolor del prójimo, y unos días después todo estaba olvidado. También olvidaremos a Haití, es lo que conlleva ser hijos de la posmodernidad.

Mientras escribo suena de fondo la alegre música de Men konpa cuya alegría exacerbada contrasta con la penuria que siempre ha vivido su país de origen; tengo en mis manos el CD que, como todos los de allí, es una copia pirata con la carátula fotocopiada a todo color; ¿qué habrá sido de la persona que me lo vendió cuyos ojos vidriosos y enrojecidos recuerdo nítidamente? Dado que dicho grupo canta bien se largaron hace tiempo de la carcelaria isla para agradar los oídos de los ricos; sospecho que si sus cuerdas vocales no fueran tan agraciadas también habrían intentado la huida como limpiabotas o esclavos.

Los nueve millones de haitianos supervivientes deberían emigrar, no les queda alternativa. Quizá unos pocos, con más recursos, deban debatirse entre su sentimiento patriótico o el de supervivencia; el vencedor está claro. Deben superar su característico orgullo y destruir su patria -como concepto-, una patria que les construimos ad hoc los españoles, los estadounidenses, los franceses y los británicos. Haití no es la patria de los haitianos, Haití es la patria de la vergüenza; allí solo debería existir un gigantesco monumento conmemorativo del sadismo humano y un museo dedicado al peor de los holocaustos habidos en la historia. Sería inapreciable diluir a nueve millones de haitianos entre los 6500 millones de  habitantes del planeta. Los haitianos no echarán de menos al Estado fallido que solo les dio dolor. Además, como ya dijo la Escuela de Frankfurt, la patria es “el estar a salvo”.

Bien es cierto que mi propuesta es una utopía porque los haitianos emigrados sufrirán el desprecio de las clases oprimidas de sus países de acogida. Hablo por hablar. Al menos el terremoto ralentizará la gran hecatombe afgana.

Descansen en paz.

ACTUALIZACIÓN 18 de enero

Hoy leo la noticia “Senegal ofrece tierra a los haitianos” y me quedo estupefacto, atónito y pasmado. Y conmovido.

Haití ha estallado

Muchos se han lanzado a buscar en Internet información sobre el Palacio Presidencial de Haití, lo cual ha llevado a que mi servidor se colapsara ya que, por caprichos de Google, este artículo sale el primero de la lista gugliana. Lo buscan porque dicho Palacio, la única construcción humana digna de verse en Haití, ha quedado destrozado por un despiadado terremoto y quieren, supongo, conocer su aspecto anterior. Al intentar arreglar el problema me encuentro con que se cree que han muerto 100.000 personas. 100.000 en pocas horas. 100.000 de golpe. Cien mil. El 1% de la población del país.

Cuando leí la noticia esta mañana, sin datos concretos todavía, me acordé de un posteo que escribí hace unos años titulado “Haití va a estallar”. En él me refería a la violencia humana que inminentemente se sumaría a la lepra, al sida, a los huracanes y al hambre, pero jamás se me ocurrió pensar en que la desgracia podría incrementarse en forma de terremoto, algo inédito en la isla La Española.

El dolor no tiene límites, la tragedia carece de techo, la humillación a la que  sometemos a los haitianos con nuestra indiferencia se ve superada por la altivez con que les arrodilla la naturaleza para después, tumbados, golpearles hasta la muerte mientras se comen el barro del suelo.

La temporada de huracanes dio paso a la actual  época de paz y sosiego en la rutina haitiana, pero el inmisericorde temblor de tierras recuerda jactancioso al doblegado haitiano: “Cuidadito negro, no te confíes, sobreviviste a los vientos y al agua pero ahora te mato con la tierra. Y, si osas sobrevivir, te mandaré fuego”.

He escrito emails a mis amigos haitianos pero no me responden. Espero que me contesten, aunque tarde, como ya pasara con mis alumnos chinos durante el terrorífico terremoto de Sichuan. Tranquiliza pensar que siempre responden tarde porque han de desplazarse hasta alguna organización humanitaria que les alquile uno de los obsoletos ordenadores que les regala “Occidente” porque no sabemos dónde tirarlos. Descansen en paz los muertos y que el vudú salve al resto, al menos hasta la próxima afrenta.


Si este vídeo que grabé en su momento les parece que muestra la pobreza más absoluta, imagínenselo igual pero con los edificios en ruinas. Todo es empeorable en Haití.